Mas subía de la tierra un vapor, que regaba toda la faz de la tierra. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y trájola al hombre. Y dijo Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: ésta será llamada Varona, porque del varón fué tomada. Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne.

viernes, 18 de septiembre de 2009

¿Habrá algún día un mundo sin guerra? Folleto

 

¿Habrá

algún día un mundo sin guerra?

¿Habrá

algún día un mundo sin guerra? En nuestros días hemos sido testigos de las contiendas más devastadoras que han azotado a la humanidad. Millones de viudas, viudos y huérfanos están de duelo por sus seres queridos. En la conferencia para la paz en el Oriente Medio celebrada en Madrid en 1991, Yitzhak Shamir dijo: "Tengo la certeza de que ninguna madre árabe quiere que su hijo muera en combate, tal como ninguna madre judía desea que su hijo perezca en la guerra". Por lo tanto, el título de este folleto es pertinente: ¿Habrá algún día un mundo sin guerra?

Por otro lado, ¿se ha preguntado usted si hay manera de confirmar la existencia de Dios? Y si existe, ¿por qué ha permitido tanto sufrimiento? ¿Qué propósito tiene para nosotros, y cómo podemos saberlo? ¿Qué pruebas hay de que la Biblia es un libro inspirado? ¿En qué estado se hallan realmente los muertos, y qué esperanza, si la hay, tienen estos? Examinaremos estas y otras preguntas en el transcurso de esta consideración.

A menos que se indique lo contrario, las citas de este folleto se toman de la versión moderna de La Biblia, versión castellana de Moisés Katznelson, editorial El Árbol de la Vida (1986).

Símbolos de las versiones de la Biblia citadas:

DK

- La Biblia. Versión de León Dujovne, Manasés Konstantynowski y Moisés Konstantynowski (1982)

Ed

- Génesis-Deuteronomio. Traducción de Marcos Edery (1982-1991)

HM

- Humash ha-Mercaz. Libro de la Torah. Versión de Meir Matzliah Melamed (1983)

NM

- Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (con Referencias) (1987)

MK

- La Biblia. Versión castellana de Moisés Katznelson, editorial El Árbol de la Vida (1986)

Za

- El Pentateuco. Traducción directa al castellano del original hebreo por Enrique Jaime Zadoff (1975)

***

wi pág. 3 ¿Habrá algún día un mundo sin guerra? ***

¿Habrá

algún día un mundo sin guerra?

DESDE que se constituyó en estado moderno en 1948, Israel se ha mantenido listo para defenderse de los países vecinos. Este enfrentamiento, esta disputa que persiste, ha dejado una secuela de desconsuelo y dolor en las madres, esposas, hijos y otros allegados de ambos bandos. Esto sucede a pesar de que el deseo innato de los seres humanos, y en particular de las familias, es vivir en paz.

2

Sin embargo, las guerras y contiendas no se limitan al Oriente Medio. Parece que en todo el mundo hay polvorines que aguardan la chispa que los haga estallar. Por esta razón, surge la pregunta: ¿Se logrará algún día la paz, no solo en el Oriente Medio, sino en todo el planeta? Si así es, ¿cómo se conseguirá? ¿Será gracias a la buena voluntad del hombre en los ámbitos político, religioso y étnico? ¿Parece probable tal conclusión? ¿O tendrá que intervenir Dios, el Dueño y Creador de la Tierra?

3

En las Escrituras Hebreas encontramos profecías alentadoras que hablan de un tiempo en que las naciones "convertirán sus espadas en arados, y sus lanzas en hoces. Ninguna nación levantará espada contra otra nación, ni aprenderán más la guerra". (Isaías 2:4.)

4

Isaías no fue el único que habló de esta paz universal. (Salmo 46:9-11 [46:8-10, NM].) Uno de los temas principales de la Biblia es que habrá una era de paz y concordia absolutas entre los hombres. Como señaló el estadista y escritor israelí Abba Eban, las Escrituras Hebreas dieron a los antiguos israelitas una esperanza y una perspectiva del porvenir únicas, pues "sólo Israel esperaba una edad de oro en el futuro".1 Toda la humanidad está a las puertas de un futuro maravilloso en el que terminarán las guerras y habrá muchas más bendiciones. Isaías también profetizó que las condiciones serán paradisíacas en toda la Tierra y que se pondrá fin a la pobreza, la enfermedad e incluso la muerte. (Isaías 11:9; 25:8; 33:24; 35:5, 6; 65:21.)

5

Algunos quizás planteen la objeción: 'Estas profecías se escribieron hace miles de años y aún hay guerras. ¿Cómo vamos a confiar en la Biblia y fundar nuestras esperanzas en ella? ¿Qué pruebas concretas hay de que sea realmente la Palabra de Dios?'.

[Preguntas

del estudio]

1, 2. ¿Qué preguntas surgen en cuanto al futuro del mundo?

3-5. a) ¿Qué promesa referente a la paz contiene la Biblia? b) ¿Qué preguntas debemos analizar con más detalle?

 

 

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wi págs. 3-11 ¿Ha inspirado Dios la Biblia? ***

¿Ha

inspirado Dios la Biblia?

SEGÚN The New Encyclopædia Britannica, la Biblia es "probablemente la colección de libros que más ha influido en la historia de la humanidad". Muchas personas la tienen en alta estima debido a su antigüedad (algunas secciones se escribieron hace 3.500 años). Debido, entre otras razones, a su consejo práctico y actual, su distribución supera los tres mil millones de ejemplares y se ha traducido, en parte o en su totalidad, a casi 2.000 idiomas, lo que la convierte en el mayor éxito de ventas mundial de todos los tiempos.

2

Aparte de todos estos factores que infunden respeto por la Biblia, hay otra característica que la ha hecho muy influyente y atractiva a lo largo de los siglos: su afirmación de ser la revelación inspirada del Dios Todopoderoso. Moisés, compilador de la Torá (los primeros cinco libros de la Biblia), "escribió" todo lo que Dios le mandó, entre otras cosas el relato de la creación, el del Diluvio de tiempos de Noé, la historia de Abrahán y la relación del propio Moisés con Dios. (Éxodo 24:3, 4.) El rey David dijo: "El espíritu del Eterno habló por mí, y Su palabra fue sobre mi lengua". (2 Samuel 23:2.) Otros escritores bíblicos afirmaron tener también la guía divina. El conjunto de todos estos escritos constituyen la explicación que Dios da de la historia: su auténtico sentido, interpretación y resultado final. Los muchos y diversos escritores de la Biblia —reyes, asalariados, sacerdotes y otros— actuaron como secretarios al consignar las ideas de Dios, el Autor de las Escrituras y Garante de sus promesas.

3

En vista de que la propia Biblia se atribuye origen divino, la cuestión más importante para muchos quizás sea la propia existencia de su Autor. Muchas personas rechazan de plano que Dios exista. Otras, que opinan que la intelectualidad ha rechazado el concepto de Dios y no cree en la Biblia, preguntan: "¿Por qué no creen los científicos en Dios?". ¿Se ajusta a la realidad esta opinión que tienen de los científicos? Un artículo de la revista New Scientist dijo que la "opinión común de ver un incrédulo en todo científico [...] es sumamente errónea".2 Este mismo artículo informa que ciertas encuestas realizadas al azar en universidades, centros de investigación y laboratorios industriales indican que "tantos como ocho de cada diez científicos siguen una creencia religiosa o se apoyan en principios 'no científicos'". De modo que es inexacto afirmar que la fe es incompatible con la ciencia o con los científicos. (Véase el recuadro de las páginas 4 y 5.)

¿Hay

pruebas de que sea inspirada?

4

Aunque se concluya que hay prueba convincente de que existe un Creador, persiste la pregunta de si este ha inspirado a algunos hombres para que pongan por escrito sus ideas y propósitos en la Biblia. Una de las muchas razones por las que podemos estar seguros de que así fue es su exactitud científica. (Véase el recuadro de la página 6.) Por ejemplo, hace más de 3.000 años Job dijo que Dios "cuelga la tierra sobre la nada". (Job 26:7.) Asimismo, el profeta Isaías declaró unos 2.700 años atrás que Dios "se sienta sobre el círculo de la tierra". (Isaías 40:22.) Ahora bien, ¿de qué manera se enteraron Job o Isaías de estas verdades científicas fundamentales, que la Tierra está suspendida en el espacio y es esférica? Aunque estos hechos son hoy de conocimiento general, estas declaraciones se escribieron cuando tales nociones eran desconocidas. ¿No es la revelación divina la explicación más lógica?

5

La profecía, historia escrita de antemano, es quizás el principal apoyo de la afirmación de que Dios ha inspirado la Biblia. Por ejemplo, el profeta Isaías no solo predijo que Babilonia asolaría Jerusalén y llevaría cautiva a toda la nación de Israel, sino también que tiempo después el general persa Ciro conquistaría Babilonia y liberaría del cautiverio a los judíos. (Isaías 13:17-19; 44:27–45:1.) ¿Puede imaginarse otro medio, aparte de la inspiración divina, por el que Isaías pudiera predecir con 200 años de antelación el nacimiento de Ciro, su nombre y un cuadro concreto de lo que haría? (Véase el recuadro de la página 7.)

6

Algunas de las profecías más notables las escribió Daniel, profeta del siglo VI a.E.C. No solo predijo que Babilonia caería ante los medos y los persas, sino que pronosticó sucesos muy posteriores a su época, distantes en el futuro. Por ejemplo, la profecía de Daniel predijo el ascenso de Grecia como imperio mundial durante el mandato de Alejandro Magno (336-323 a.E.C.), la división de aquel imperio entre cuatro de sus generales después de su muerte prematura, y el surgimiento del Imperio Romano, con su imponente poderío militar (siglo I a.E.C.). (Daniel 7:6; 8:21, 22.) Hoy todos estos sucesos son hechos históricos indiscutibles.

7

Debido a la gran exactitud de las profecías bíblicas, los críticos las han calificado de engaños, es decir, historia escrita después de los sucesos y disfrazada de profecía. ¿Pero cómo se puede afirmar racionalmente que los sacerdotes judíos se atrevieran a inventarse una profecía? Además, ¿por qué habrían de concebir profecías que los criticaban a ellos del modo más severo imaginable? (Isaías 56:10, 11; Jeremías 8:10; Sofonías 3:4.) Asimismo, ¿cómo podría caer en este engaño toda una nación que sabía leer y escribir, formada y educada con la Biblia como texto sagrado? (Deuteronomio 6:4-9.)

8

¿Cómo pudieran ser fraudulentas las profecías sobre la desaparición de civilizaciones enteras, como Edom y Babilonia, si estos hechos acontecieron muchos siglos después de completarse las Escrituras Hebreas? (Isaías 13:20-22; Jeremías 49:17, 18.) Aunque se mantuviera que estas profecías no fueron escritas durante el período de los profetas, aún habría que reconocer que se escribieron antes del siglo III a.E.C., pues para entonces ya estaban traduciéndose al griego en la Septuaginta. Además, los Rollos del Mar Muerto (que incluyen porciones de todos los libros proféticos de la Biblia) datan de los siglos II y I a.E.C. Como ya se ha mencionado, muchas profecías no se cumplieron sino hasta después de esas fechas.

¿Está

llena de contradicciones la Biblia?

9

Quizás se presente la objeción: 'La Biblia está llena de contradicciones y discrepancias.' Es muy frecuente que quienes hacen estas afirmaciones no hayan investigado personalmente la cuestión, sino tan solo hayan oído a otros presentar uno o dos pretendidos ejemplos. En realidad, la mayoría de estas supuestas discrepancias se resuelven con facilidad si se recuerda que los escritores bíblicos solían resumir en pocas palabras el asunto que trataban. Hallamos un ejemplo de esta costumbre en el relato de la creación. Al comparar Génesis 1:1, 3 con Génesis 1:14-16, muchos han preguntado cómo pudo haber 'hecho' Dios las lumbreras en el cuarto día creativo si la luz (que evidentemente irradiaban estas lumbreras) ya llegaba a la Tierra desde el primer día. Con una cuidadosa selección de palabras, el escritor hebreo hizo innecesarias en este caso las explicaciones prolijas. Observe que los versículos 14-16 hablan de "hacer", a diferencia de "crear" en Génesis 1:1, y de "lumbreras", por contraste con "luz" en Génesis 1:3. Esta diferencia indica que en el cuarto día creativo el sol y la luna, que ya existían, se hicieron claramente visibles a través de la densa atmósfera terrestre.

10

Las genealogías también han creado cierta confusión. Por ejemplo, Esdras enumera 23 nombres en su línea genealógica sacerdotal de 1 Crónicas 5:29-40 (1 Crónicas 6:3-14, NM), mientras que alista solo 16 para el mismo período al exponer su propia genealogía en Esdras 7:1-5. Este no es un caso de discrepancia, sino de mera condensación. Además, el escritor destacaba o restaba importancia a determinados detalles —incluso omitía o incluía otros— según la intención que tuviera al narrar un suceso, mientras que otro escritor bíblico diferente se expresaba de manera distinta al referir el mismo acontecimiento. Estas no son contradicciones, sino relatos que difieren como consecuencia del punto de vista de cada escritor y del público al que se dirigen.

11

A menudo las aparentes contradicciones se resuelven con solo fijarse en el contexto. Por ejemplo, una pregunta que muchos presentan como muestra de las incoherencias que creen hallar en el relato bíblico es: "¿De dónde obtuvo Caín a su esposa?". La suposición es que Adán y Eva tuvieron solo dos hijos: Caín y Abel. Esta dificultad se resuelve fácilmente si se sigue leyendo. Génesis 5:4 dice: "Fueron los días de Adán, después de engendrar a Set, ochocientos años. Tuvo hijos e hijas". De modo que Caín se casó con una de sus hermanas o quizás con una sobrina, lo que estaba en plena conformidad con la intención original de Dios de que la raza humana se multiplicara. (Génesis 1:28.)

12

Es obvio que muchos detalles de la historia humana no se han incorporado en las Sagradas Escrituras. No obstante, se han dado todos los necesarios, tanto para sus primeros lectores como para los de la actualidad, sin que el libro sea voluminoso e imposible de leer.

¿No

pueden entenderla más que los eruditos?

13

¿Se ha preguntado por qué hay tantas interpretaciones contrarias de la Biblia? Algunas personas sinceras se confunden y desaniman después de escuchar a las autoridades religiosas contradecirse unas a otras. Mucha gente concluye que la Biblia es oscura y contradictoria. Como resultado, un gran número la rechaza de plano, pues opina que es muy difícil de leer y entender. Otras personas, al verse ante tan amplia gama de interpretaciones religiosas, pierden las ganas de investigar a fondo las Escrituras. Algunos dicen: "Los eruditos han estudiado por años en los seminarios. ¿Con qué base habría de cuestionar yo su enseñanza?". Pero ¿ve así las cosas Dios?

14

Cuando Dios dio la Ley a la nación de Israel, no indicó que fuera un sistema de adoración incomprensible que debiera dejarse en manos de teólogos o "eruditos". En Deuteronomio 30:11, 14 dijo por medio de Moisés: "Los mandamientos cuya observancia te ordeno hoy no te son ocultos ni están lejanos (difíciles de cumplir). La palabra está muy cerca de ti, en tu boca, en tu corazón, para que puedas cumplirla". A toda la nación, no solo a los dirigentes, dijo: "Llevarás dentro del corazón estos mandatos que hoy te doy. Y los inculcarás a tus hijos y hablarás de ellos cuando estés en tu casa, cuando viajes, cuando te acuestes y cuando te levantes". (Deuteronomio 6:6, 7.) Los mandatos de Dios, que él mismo mandó escribir en su totalidad, eran lo bastante claros como para que los siguiera toda la nación, padres e hijos.

15

Ya en tiempos de Isaías los guías religiosos incurrieron en la condenación divina al arrogarse el derecho de hacer añadiduras a las leyes de Dios e interpretarlas. El profeta Isaías escribió: "Este pueblo se Me acerca con su boca y Me honra con los labios, pero ha alejado su corazón de Mí, y su temor de Mí es un mandamiento de hombres aprendido de memoria". (Isaías 29:13.) Su adoración se había convertido en un mandamiento de hombres, no de Dios. (Deuteronomio 4:2.) Estos 'mandamientos de hombres', sus interpretaciones y explicaciones personales, se contradecían. No ocurría así con las palabras divinas. Lo mismo sucede hoy.

¿Tiene

fundamento bíblico la Torá oral?

16

Algunas personas creen que Moisés recibió la "Torá oral" además de la "Torá escrita". Conforme a esta creencia, Dios ordenó que no se escribieran ciertos mandatos, sino que se transmitieran verbalmente de generación en generación, de modo que se conservasen solo por tradición oral. (Véase el recuadro de la página 10.) No obstante, la Biblia deja bien claro que Dios nunca mandó a Moisés que transmitiera una ley oral. Éxodo 24:3, 4 nos dice: "Moisés contó al pueblo lo que le había dicho el Eterno y enumeró todas Sus leyes, y respondió el pueblo al unísono: 'Todo lo que mandó el Eterno haremos'". Luego "escribió Moisés todas las palabras del Eterno". Posteriormente, en Éxodo 34:27 se nos dice: "Y le dijo también el Eterno a Moisés: 'Escribe estas palabras, por las cuales establezco el Pacto contigo y con Israel'". Una ley oral que no se escribiera no tenía cabida en el pacto que Dios hizo con Israel. (Véase el recuadro de la página 8.) Ningún pasaje bíblico menciona una ley oral. Más importante aún es que sus enseñanzas contradicen las Escrituras y fomentan la impresión falsa de que la Biblia se contradice. (Véase el recuadro de la página 22.) No obstante, el culpable de esta confusión no es Dios, sino el hombre. (Isaías 29:13.) (Véanse los recuadros de las páginas 20 y 21.)

17

A diferencia de las interpretaciones contradictorias del hombre, la Biblia es clara y confiable. En su Palabra, Dios nos ha dado prueba abundante de que el mundo de paz descrito en Isaías 2:2-4 no es solo un sueño, sino una realidad cercana. El propio Dios, el Dios de la profecía, el Dios de la Biblia, lo realizará.

[Notas

a pie de página]

Debe tenerse en cuenta que los seis "días" creativos no comprenden las palabras de Génesis 1:1, que se refieren a la creación de los cuerpos celestes. Además, la palabra hebrea que se traduce por "día" permite entender que los sucesos narrados en Génesis 1:3-31 acontecieron durante seis 'períodos' que probablemente duraron muchos miles de años. (Compárese con Génesis 2:4, Ed, HM, DK.)

Pueden verse más ejemplos en el libro La Biblia... ¿La Palabra de Dios, o palabra del hombre?, el capítulo 7, "¿Se contradice la Biblia?", editado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.

Para resolver las preguntas difíciles sobre causas procesales, había un procedimiento judicial bien delineado. (Deuteronomio 17:8-11.) Cuando la nación procuraba la respuesta de Dios sobre otros asuntos importantes que parecían oscuros, no se la dirigía a una ley oral, sino a los urim y los tummim de los sacerdotes. (Éxodo 28:30, HM; Levítico 8:8; Números 27:18-21; Deuteronomio 33:8-10.)

Según algunos, Deuteronomio 17:8-11 implica una tradición oral inspirada. Sin embargo, como explica la nota del párrafo 14, ese texto solo trata la manera de juzgar causas legales. Tenga en cuenta que la cuestión no era si se transmitían diferentes costumbres o tradiciones durante muchos siglos o no. Tienen que haberse transmitido algunas sobre la aplicación de ciertos aspectos de la Ley. No obstante, la antigüedad de una tradición no prueba que haya sido inspirada. Observe, por ejemplo, la tradición que surgió sobre la serpiente de bronce. (Números 21:8, 9, HM; 2 Reyes 18:4.)

[Preguntas

del estudio]

1, 2. ¿Por qué respetan muchos la Biblia, y qué afirmaron de ella sus escritores?

3. ¿Qué muestra que no es incompatible creer en Dios y creer en la ciencia?

4. ¿Qué verdades científicas señaló la Biblia hace miles de años?

5, 6. ¿Qué cumplimientos de la profecía prueban que Dios inspiró a los escritores bíblicos?

7, 8. a) ¿Qué acusación plantean algunos contra las profecías bíblicas? b) ¿Qué demuestra que la acusación de fraude es infundada?

9-12. a) ¿Por qué dicen algunos que la Biblia se contradice? b) ¿Cómo se resuelven algunas "contradicciones"?

13-15. a) ¿Por qué creen algunos que la Biblia es tan difícil que no se puede entender? b) ¿Cómo sabemos que Dios quería que se comprendiera su Palabra?

16, 17. a) ¿Qué creencia en cuanto a una ley oral tienen algunos? b) ¿Qué indica la Biblia respecto a una ley oral?

[Recuadro

en las páginas 4 y 5]

¿ES

LA EVOLUCIÓN UN HECHO?

EL RELATO de Génesis sobre la creación menciona que todas las formas de vida fueron creadas "según su especie" o grupo básico. (Génesis 1:12, 24, 25.) Al defender su teoría, muchos evolucionistas se han mofado del relato bíblico. Pero ¿hay prueba alguna de que haya aparecido un nuevo grupo básico como resultado de cruzamientos o mutaciones? Por lo que conocemos desde la antigüedad hasta hoy, los perros siguen siendo perros y los gatos gatos. Hasta las cucarachas, que aparecen entre los fósiles de insectos más antiguos, son casi idénticas a las actuales.

De hecho, ¿desde que Darwin publicó El origen de las especies, qué pruebas ha presentado la comunidad científica en más de cien años de investigación exhaustiva? ¿A qué conclusiones han llegado algunos expertos?

LOS FÓSILES: Se ha llamado a la prueba fósil 'el tribunal supremo de apelaciones', porque es la única historia auténtica de la vida de que dispone la ciencia. ¿Qué muestra esta prueba?

John Moore, profesor de Ciencias Naturales, informó de los resultados de un estudio extenso realizado por la Sociedad Geológica de Londres y la Asociación Paleontológica de Inglaterra. "Unos 120 científicos, todos especialistas, prepararon 30 capítulos en una obra monumental de más de 800 páginas para presentar una clasificación de los fósiles de plantas y animales [...]. ¡Se muestra que cada grupo grande de formas o clases de animales tiene una historia separada y distinta de todos los demás grandes grupos de formas o clases! Grupos de plantas y de animales aparecen súbitamente en los hallazgos fósiles. [...] No hay ningún vestigio de un antecesor común, ni mucho menos de un eslabón con algún reptil, el supuesto progenitor." (Should Evolution Be Taught? [¿Debe enseñarse la evolución?], 1970, págs. 9, 14.)

¿PUDIERAN LAS MUTACIONES HABER SIDO LA CAUSA DE LA EVOLUCIÓN? Debido al carácter nocivo de las mutaciones, The Encyclopedia Americana reconoció: "El hecho de que la mayoría de las mutaciones son dañinas al organismo parece difícil de conciliar con el punto de vista de que la mutación es la fuente de materia prima para la evolución. Desde luego, los mutantes que se ilustran en los libros de texto de biología son una colección de fenómenos y monstruosidades, y la mutación parece ser un proceso destructivo, más bien que constructivo" (1977, volumen 10, pág. 742).

¿QUÉ SE PUEDE DECIR DE LOS HOMBRES-MONOS? La revista Science Digest explicó: "El hecho sorprendente es que toda la prueba física que tenemos para la evolución humana todavía se puede colocar, con espacio de sobra, ¡dentro de un solo ataúd! [...] Por ejemplo, los antropoides modernos parecen haber aparecido sin procedencia alguna. No tienen pasado, ni tienen registro fósil. Y el origen verdadero de los humanos modernos —seres erguidos, desnudos, de cerebro grande, que fabricaban instrumentos— es, si vamos a ser honrados con nosotros mismos, un asunto igual de misterioso" (mayo de 1982, pág. 44).

TEORÍA EN CRISIS: Examine los siguientes comentarios de Michael Denton, biólogo molecular, tomados de su libro Evolution: A Theory in Crisis (La evolución: teoría en crisis):

"Es incuestionable que Darwin carecía de lo que pudiera considerarse pruebas suficientes que fundamentaran su teoría de la evolución. [...] Su teoría general de que toda la vida terrestre se había originado y había evolucionado por causa de una acumulación gradual y sucesiva de mutaciones fortuitas sigue siendo, como en tiempos de Darwin, una hipótesis llena de especulación que no tiene ningún apoyo directo de los hechos, y que está muy lejos de ser esa proposición evidente por sí misma que desearían que creyéramos algunos de sus partidarios más combativos. [...] Cabría esperar que una teoría de tanta importancia, una teoría que literalmente cambió el mundo, fuera más que simple metafísica, algo más que un mito". (Edición de 1986, págs. 69, 77, 358.)

[Notas

a pie de página]

Hay que distinguir la llamada "microevolución", es decir, desarrollos progresivos, adaptaciones y cambios dentro de un grupo básico, de la "macroevolución", que explica que estos grupos evolucionan y se transforman en otros. Los que enseñan la evolución suelen referirse a este último concepto.

Si se desea un examen detallado del asunto, véase el libro La vida... ¿cómo se presentó aquí? ¿Por evolución, o por creación?, editado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.

[Recuadro

en la página 6]

"EN

EL PRINCIPIO CREÓ DIOS"...

..."EL CIELO Y LA TIERRA." (Génesis 1:1.) La mayoría de los científicos concuerdan en que el universo tuvo principio. El astrónomo Robert Jastrow escribió: "Ahora vemos que la prueba que presenta la astronomía conduce al punto de vista bíblico sobre el origen del mundo. Los detalles difieren, pero los elementos esenciales del relato astronómico y del bíblico son iguales: la cadena de sucesos que culminó en la aparición del hombre comenzó repentina y bruscamente en un momento específico del tiempo, en un instante de luz y energía". (God and the Astronomers [Dios y los astrónomos], 1978, pág. 14.)

..."SERES VIVIENTES." (Génesis 1:20.) El físico H. S. Lipson consideró que había pocas probabilidades de que la vida se originara de manera espontánea y dijo: "La única explicación aceptable es la creación. Sé que esto es anatema para los físicos, como de hecho lo es para mí, pero no debemos rechazar una teoría que no nos gusta si la prueba experimental la apoya". (Physics Bulletin, volumen 31, 1980, pág. 138.)

De todos modos, ¿no podría haber ocurrido tal generación espontánea aunque las probabilidades estuvieran en su contra? Fred Hoyle, físico y astrónomo, dice: "No hay ni un ápice de evidencia objetiva en favor de la hipótesis de que la vida empezase en una sopa orgánica aquí, en la Tierra". También comenta: "A medida que los bioquímicos profundizan en sus descubrimientos acerca de la tremenda complejidad de la vida, resulta evidente que las posibilidades de un origen accidental son tan pequeñas que deben descartarse por completo. La vida no puede haberse producido por casualidad". Hoyle agrega: "Los biólogos se entregan a fantasías no contrastadas, negando lo que es patente y obvio, es decir que las 200.000 cadenas de aminoácidos, y por lo tanto la vida, no aparecieron por casualidad". De hecho, pregunta: '¿Cómo iban a acoplarse las 2.000 enzimas esenciales para la vida tan solo gracias a la combinación accidental de sustancias químicas en un caldo orgánico?'. Explica que las posibilidades son de una entre 1040.000, lo que viene a ser "un número parecido al de la probabilidad de sacar 50.000 seises seguidos con un dado no trucado". (El Universo inteligente, Fred Hoyle, 1984, págs. 11, 12, 17, 23.) Agrega: "A no ser que uno se deje dominar por el prejuicio, sea debido a creencias sociales o a la educación científica, de modo que acepte la convicción de que la vida se originó [espontáneamente] en la Tierra, este simple cálculo descarta la idea completamente". (Evolution From Space [La evolución procedente del espacio], Fred Hoyle y Chandra Wickramasinghe, 1981, pág. 24.)

[Recuadro

en la página 7]

EL

DIOS "QUE REVELA SECRETOS" MEDIANTE LA PROFECÍA

MIENTRAS hablaba con un rey de la antigüedad, el profeta Daniel dijo: "El secreto que el rey ha pedido no puede ser declarado al rey por sabios, ni por encantadores, ni por magos, ni por astrólogos, pero hay un Dios en el cielo que revela secretos". (Daniel 2:27, 28.) ¿Hay prueba de que Dios realmente revele secretos mediante la profecía? Examine a continuación unos ejemplos.

La

caída de Babilonia: "Así dice el Eterno a Su ungido, a Ciro, cuya mano derecha he sostenido, para someter naciones delante de él, y aflojar los lomos de reyes, y abrir las puertas ante él, y para que ellas no se cerraran". (Isaías 45:1, profetizado c. 732 a.E.C. Véase también Jeremías 50:35-38; 51:30-32, profetizado a. 625 a.E.C.)

Cumplimiento:

539 a.E.C.: Los historiadores Heródoto y Jenofonte relatan que Ciro el Persa desvió las aguas del Éufrates, que discurrían por el centro de Babilonia, y envió sus huestes por el cauce del río, de modo que sorprendieron a los guardias babilonios y tomaron la ciudad en una noche. Ciro no habría logrado entrar ni siquiera con esta estrategia si no se hubieran quedado abiertas por descuido las puertas de las riberas del Éufrates que conducían a la ciudad. Tal como predijo la profecía, 'las puertas no se cerraron'.

El

destino de Tiro: "Así dice Dios el Eterno: He aquí que soy contra ti, oh Tiro, y haré que muchas naciones suban contra ti, como el mar hace subir sus olas. [...] Le quitaré hasta el polvo, y la tornaré roca desnuda. [...] Y tus piedras, y tu madera, y tu polvo irán a parar en medio de las aguas". (Ezequiel 26:3, 4, 12, profetizado c. 613 a.E.C.)

Cumplimiento:

332 a.E.C.: Alejandro Magno construyó un terraplén, o dique, para unir la zona continental, que ya había destruido, y la parte insular de Tiro (a 800 m de la costa), de modo que sus soldados pudieran cruzar por él y atacar la ciudad insular. La enciclopedia Gran Larousse Universal explica: "Las ruinas esparcidas sobre el continente sirvieron para construir una poderosa calzada que llevaba a la isla [...] (enero-agosto de 332)". Tras un asedio relativamente breve, Alejandro destruyó la ciudad insular, y la profecía de Ezequiel se cumplió al detalle. Hasta 'las piedras y el maderaje y el polvo' de la Tiro antigua (la ciudad continental) fueron 'colocados en el medio mismo del agua'.

La

destrucción de Jerusalén: "Entonces le dijo Isaías a Ezequías: 'Escucha la palabra del Eterno de los ejércitos: He aquí que vendrán días en que todo lo que hay en tu casa, y todo lo que tus padres han atesorado hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia. Nada quedará'". (Isaías 39:5, 6, profetizado c. 732 a.E.C.; véase también Isaías 24:1-3; 47:6.)

El profeta Jeremías proclamó: "He aquí que [...] traeré [a los babilonios] contra esta tierra, y contra sus habitantes [...]. Y toda esta tierra será una desolación, un yermo. Y estas naciones servirán al rey de Babilonia durante setenta años". (Jeremías 25:9, 11, profetizado a. 625 a.E.C.)

Cumplimiento:

607 a.E.C. (586 a.E.C. según la mayoría de las cronologías seglares): Babilonia destruyó Jerusalén tras un cerco de año y medio. La ciudad y el templo fueron arrasados y los judíos fueron llevados a Babilonia. (2 Crónicas 36:6, 7, 12, 13, 17-21.) La nación entera permaneció en cautiverio durante 70 años, tal como había predicho Jeremías. La liberación milagrosa de 537 a.E.C. mediante Ciro el Grande, conquistador de Babilonia, cumplió la profecía de Isaías, que lo había mencionado por nombre. (Isaías 44:24-28.) El profeta Daniel, que se hallaba cautivo en Babilonia, calculó el tiempo exacto de la liberación de su pueblo basándose en la profecía de Jeremías. (Daniel 9:1, 2.)

[Recuadro

en la página 8]

¿DÓNDE

ESTABA LA LEY ORAL...

...cuando Moisés repitió todos los mandamientos de Dios a la nación de Israel en pleno? Una vez que esta concordó en acatar lo que había repetido, "escribió Moisés todas las palabras del Eterno". (Éxodo 24:3, 4, cursivas nuestras.)

...cuando Josué reunió a la nación de Israel después de entrar en la tierra prometida y les leyó de nuevo todas las palabras que se habían comprometido a cumplir? "No hubo palabra de todo lo que Moisés ordenara que Josué no leyese ante toda la asamblea de Israel". (Josué 8:35, cursivas nuestras.)

...durante la restauración del templo realizada en tiempos del rey Josías, cuando se halló el 'libro de la Ley de Moisés', que se había extraviado? Al oír su lectura, Josías se rasgó las vestiduras en señal de duelo, pues percibió que por generaciones no habían cumplido la Ley conforme a lo escrito. Luego organizó la celebración de la fiesta de la Pascua, que no se había realizado adecuadamente durante toda la época de los reyes y de los jueces que los habían antecedido. ¿Dónde estaba la ley oral 'transmitida con fidelidad' durante aquellos siglos? De haber existido, nunca se habría olvidado aquella información. La nación volvió a hacer la voluntad de Dios como debía gracias a que tenía escritos que se habían conservado con exactitud. (2 Reyes 22:8–23:25.)

...cuando el profeta Jeremías dijo: "Desde el más pequeño hasta el más grande de ellos, cada uno está hambriento de lucro, y desde el profeta hasta el sacerdote cada uno obra con falsedad"? (Jeremías 6:13.) Durante gran parte de la historia de la nación de Israel, sus guías estuvieron en esta condición espiritual, en particular los sacerdotes, que tenían la misión de enseñar la Ley. (Malaquías 2:7, 8.) Los documentos escritos hablan por mismos, pero ¿podría esperarse que hombres tan infieles conservasen con fidelidad una tradición oral?

...durante los más de mil años en que estuvieron escribiéndose las Escrituras Hebreas? Desde Moisés hasta Malaquías, no se menciona que existiera tal ley oral. Solo hallamos esta idea siglos después, en el período rabínico, cuando sectas rivales procuraron controlar y dominar a la nación judía. ¿No contradicen todos estos años de silencio al respecto y el testimonio de la Escritura inspirada la supuesta existencia de una ley oral inspirada?

[Recuadro/Fotografía

en la página 9]

LOS

ROLLOS DEL MAR MUERTO

Datan de antes de la Era Común y revelan que la Biblia se transmitió con exactitud a través de los siglos. También confirman que las profecías se pusieron por escrito antes de realizarse los sucesos que anunciaban

[Recuadro

en la página 10]

¿TIENE

LA TORÁ "SETENTA CARAS"?

EN Israel la gente suele citar el famoso dicho judío: "Hay setenta caras en la Torá", para indicar que cree que las Escrituras pueden interpretarse de muchas maneras diferentes y aun contradictorias. Se considera cierta esta creencia tanto en el caso de la Ley escrita como en el de la llamada ley oral. The Encyclopedia of Judaism comenta: "La Ley oral no es un código definitivo; contiene muchas opiniones diversas e incluso opuestas. De ellas dijeron los sabios: 'Todas son palabras del Dios vivo'" (pág. 532). Pero ¿es lógico creer que Dios inspirara ideas opuestas que generaran divisiones? ¿Cómo se acabaron por aceptar estas contradicciones?

Durante el período en que se dieron a escribir las Escrituras Hebreas (c. 1513–c. 443 a.E.C.), los representantes nombrados por Dios aclararon los asuntos sobre los que hubo disputa, y a menudo él los apoyó con una demostración de su poder o cumpliendo las profecías que les había mandado pronunciar. (Éxodo 28:30, DK; Números 16:1–17:15 [16:1-50, NM]; 27:18-21; Deuteronomio 18:20-22.) En aquel tiempo, no se consideraba erudito, sino apóstata, al que enseñaba explicaciones e interpretaciones opuestas. Dios advirtió a la nación: "Todo cuanto os ordeno, eso cuidaréis de hacer; no añadiréis a ello ni quitaréis de ello nada". (Deuteronomio 13:1, HM [12:32, NM].)

Sin embargo, con el tiempo se produjo un gran cambio en el pensamiento de la nación de Israel. Los fariseos, que cobraron relevancia en el judaísmo durante el siglo I E.C., adoptaron la enseñanza de la "Torá oral", formulada dos siglos antes. Enseñaron que Dios no solo había dado a la nación de Israel en el Monte Sinaí una Ley escrita, sino también una ley oral. Según esta creencia, la ley oral inspirada interpretaba y esclarecía detalles de la escrita, detalles que Dios había dicho deliberadamente a Moisés que no escribiera. La ley oral no debía ponserse por escrito, sino únicamente transmitirse verbalmente, de maestro a discípulo, de generación a otra. Esta creencia, por tanto, confería autoridad especial a los fariseos, quienes se proclamaban custodios de la tradición oral.

Tras la destrucción del segundo templo, en 70 E.C., se impusieron las ideas farisaicas y el judaísmo pasó a ser, a diferencia de lo que había sido hasta entonces, una religión dominada por los rabíes. Al adquirir ellos más importancia que los sacerdotes y los profetas, la ley oral se convirtió en el nuevo eje del judaísmo. Como declara The Encyclopedia of Judaism, "la Torá oral adquirió más importancia que la Torá escrita, dado que la explicación y la comprensión de la segunda dependían de la primera" (1989, pág. 710).

Al ganar prestigio los rabíes y multiplicarse las tradiciones, se eliminó la prohibición de escribir la ley oral. A fines del siglo II y comienzos del siglo III E.C., Judá Ha-Nasi (135-219 E.C.) puso por escrito sistemáticamente las tradiciones orales rabínicas en una obra llamada la Misná. Las adiciones que se le hicieron tiempo después recibieron el nombre de Tosefta. Por su parte, los rabíes vieron necesario comentar la Misná, y sus interpretaciones de la tradición oral sentaron el fundamento de una voluminosa colección de libros llamada la Guemara (compilada entre los siglos III y V E.C.). El conjunto de estas obras recibió el nombre de Talmud. En la actualidad aún se comentan todas estas opiniones rabínicas. Ya que estos pareceres tan diversos son inconciliables, ¿sorprende acaso que muchos prefieran ver "setenta caras en la Torá"?

[Notas

a pie de página]

Esta enseñanza, defendida inicialmente por los fariseos, no era admitida por muchos de sus contemporáneos de la nación judía. Los saduceos, muchos de ellos sacerdotes, al igual que los esenios del siglo I, rechazaban la idea farisaica. En la actualidad, los caraítas (a partir del siglo VIII E.C.), además de los movimientos conservador y reformado del judaísmo, no consideran inspirada por Dios la ley oral. No obstante, el judaísmo ortodoxo actual entiende que estas tradiciones son inspiradas y obligatorias.

The Encyclopaedia Judaica comenta: "El título rabí se deriva del sustantivo rav, que en el hebreo bíblico significa 'grande', y no aparece en la Biblia [hebrea]".

 

 

***

wi págs. 11-18 ¿Qué propósito tiene Dios para el hombre? ***

¿Qué

propósito tiene Dios para el hombre?

LA PROMESA de un mundo sin guerras que se revela en Isaías 2:2-4 y Miqueas 4:1-4 no solo nos da una esperanza sólida para el futuro cercano, sino que nos indica algo muy importante de nuestro Creador: es un Dios con propósito. De hecho, el capítulo 2 de Isaías es parte de una larga serie de profecías que se extiende desde las primeras páginas de la Biblia hasta las últimas, y que nos permite entender mejor cómo realizará Dios su propósito original.

2

Cuando Dios creó a la primera pareja humana, les dijo claramente qué propósito tenía para ellos. En Génesis, capítulo 1, versículo 28, leemos: "Los bendijo Dios y les dijo: 'Procread y multiplicaos. Colmad la tierra y sojuzgadla y dominad a los peces del mar, a las aves del cielo y a todo animal que repta sobre la tierra'". Si relacionamos este mandato con lo que se dice en el siguiente capítulo de Génesis ("Tomó Dios, el Eterno, al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo guardara"), queda claro que Dios deseaba que la primera pareja y sus descendientes extendieran el Paraíso fuera del jardín de Edén, para que finalmente abarcara todo el planeta. (Génesis 2:15.)

3

¿Por cuánto tiempo disfrutarían de su hogar paradisíaco? Las Escrituras dan a entender que Dios creó al hombre para vivir eternamente en la Tierra. La muerte le vendría a la humanidad solo como resultado de desobedecer a su Creador, como muestra Génesis, capítulo 2, versículos 16 y 17: "Ordenó Dios el Eterno al hombre: 'De cualquier árbol del huerto puedes comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no podrás comer, porque el día que de él comieres ciertamente has de morir'". Por lo tanto, la obediencia continua hubiera resultado en vida continua, eterna, en condiciones paradisíacas. (Salmo 37:29; Proverbios 2:21, 22.)

4

No obstante, un ángel, al que se llamaría Satán (que significa "Adversario"), incitó a la primera pareja a usar mal su libre albedrío y optar por desobedecer a Dios. (Job 1:6-12; compárese con Deuteronomio 30:19, 20.) Creando la ilusión de que una serpiente hablaba, este ángel rebelde dijo a Eva, y a través de ella a Adán, que se harían más sabios y vivirían mejor si no se sometían a Dios como Última Autoridad. (Génesis 3:1-19.) Por su franca rebelión, se les condenó a muerte. ¿Significó este incidente que se había truncado, o malogrado, el propósito de Dios para el hombre? No, más bien quería decir que él tendría que valerse de otro medio para cumplir su propósito original de llenar la Tierra de seres humanos obedientes que vivieran para siempre. ¿Cómo se lograría este objetivo?

Se

promete una simiente

5

Cuando Jehová Dios sentenció a los que se rebelaron contra su autoridad, dijo que haría surgir una "simiente", o "descendencia", que repararía el daño causado por el instigador de la rebelión. Explicó con términos simbólicos que esta simiente magullaría, o aplastaría, la cabeza de la serpiente, que representa a Satán, y así acabaría con él y con su rebelión. A lo largo de los años, se han dado muchas interpretaciones contradictorias de este versículo de Génesis. Pero dado que la palabra que se traduce "simiente" (o "descendencia") aparece en muchas profecías, otras promesas relacionadas revelan su significado. (Génesis 3:15, Ed.)

6

El término "simiente" suele relacionarse con el desarrollo del propósito divino con relación a todo el género humano. Como muestra Génesis 22:18 (DK), Dios prometió al fiel hebreo Abrahán: "Se bendecirán en tu simiente [descendencia, Ed, HM] todas las naciones de la tierra; porque has obedecido a Mi voz". (Cursivas nuestras.) Dios tuvo especial interés en Abrahán porque era un hombre que le buscaba en verdad. Sin embargo, aunque lo recompensó directamente, el texto deja claro que no se interesaba tan solo en él y en sus descendientes carnales. Dios no olvidaba su propósito original de tener una Tierra paradisíaca para toda la humanidad, para "todas las naciones". Fue entonces cuando le reveló a Abrahán que, por ser fiel, tendría el privilegio de producir la simiente mediante la cual se bendecirían todas las naciones.

7

Abrahán fue el padre de muchos pueblos ilustres. (Génesis 17:4, 5.) No obstante, Jehová Dios reveló con claridad por cuál de estas líneas vendría la Simiente prometida que bendeciría a toda la humanidad. (Génesis 17:17, 21.) Se menciona que tanto el hijo de Abrahán, Isaac, como su nieto Jacob pertenecían al linaje del que provendría la "simiente". Una de las naciones que procedieron de Abrahán fue Israel, que estaba compuesta de las doce tribus que descendieron de los hijos de Jacob, nieto de Abrahán. En esta nación aparecería finalmente la "simiente" prometida. (Génesis 26:1, 4; 28:10, 13-15.)

8

La profecía reveló después que de la tribu de Judá vendría una simiente —a saber, un gobernante— especial. Génesis 49:10 dice: "No se apartará cetro de Judá, ni báculo de entre sus pies, hasta que venga Shiló; y a él obedecerá la congregación de pueblos".3 El escriturario Rashi dice que la frase "hasta que venga Shiló" alude al "Rey-Mesías, a quien le corresponde el gobierno".4 Al igual que Rashi, muchos escriturarios entienden que esta es una profecía mesiánica.

9

El primer gobernante del linaje de Judá, el rey David, recibió esta promesa divina: 'Tu casa y tu trono serán eternamente estables'. (2 Samuel 7:16.) Dios luego le prometió: "Estableceré tu simiente en pos de ti, [...] y Yo estableceré su reino. Él Me construirá una Casa, y Yo estableceré su trono por siempre". (1 Crónicas 17:11, 12.) Aunque el hijo y sucesor de David, el rey Salomón, construyó la casa (el templo) de Jehová, es obvio que no reinó eternamente. No obstante, un varón de la simiente davídica sería el "Shiló" o Mesías predicho en Génesis 49:10. De él profetizó el rey David: "En sus días florecerán los justos, y habrá abundancia de paz hasta que no haya luna. Y dominará de mar a mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra". (Salmo 72:7, 8, DK.)

10

Si seguimos la revelación gradual que se nos da mediante la profecía, entendemos que las bendiciones prometidas a Abrahán —"Bendecirse han, en tu simiente, todos los pueblos de la tierra"— se cumplirán mediante este mismo Gobernante del linaje davídico. (Génesis 22:18, Za.) Así, las profecías relativas a la Simiente se vinculan a la esperanza que cifraba la nación judía en el Mesías, durante cuyo reinado habrá paz plena en la Tierra. De hecho, él es la "simiente", o "descendencia", mencionada en Génesis 3:15 (Ed) que pondría fin a la rebelión original contra la soberanía de Dios y repararía el daño resultante. (Salmo 2:5, 8, 9.) En las páginas 24-31 se analizan más preguntas y datos referentes al Mesías prometido. Pero examinemos ahora la relación que Dios mantuvo posteriormente con los descendientes de Abrahán.

El

propósito del Pacto de la Ley

11

Algunos siglos después de Abrahán, los israelitas fueron constituidos en nación. Dios libertó del yugo egipcio a estos descendientes y, bajo la dirección de Moisés, otro varón de fe que Él había escogido, concertó con ellos un pacto o acuerdo especial. (Éxodo 19:5, 6; Deuteronomio 5:2, 3, DK.) Este pacto de la Ley dio a la nación instrucciones claras de cómo quería Dios que lo adoraran, y los organizó como nación para tal adoración.

12

Debemos tener en cuenta que desde el principio el pacto fue condicional. Antes de revelar a la nación de Israel los Diez Mandamientos y todo el pacto en que se integraban, Dios les dijo: "Ahora pues, si escuchareis atentamente mi voz y guardareis mi pacto, seréis para Mí un tesoro especial sobre todos los pueblos, puesto que mía es toda la tierra; y vosotros seréis para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa". (Éxodo 19:5, 6, HM.) Para que Dios siguiera utilizándolos como tesoro especial, tendrían que obedecerle fielmente. Estas eran las condiciones del pacto.

13

La recompensa que se les prometía por su fidelidad —ser un reino de sacerdotes— revela que el pacto de la Ley no era un fin en sí mismo, sino un paso de transición para capacitar a un sacerdocio que ayudara a las demás naciones a conocer al Dios verdadero. Desde el principio el propósito de Dios era que se bendijera, no tan solo una nación, sino toda la humanidad. (Génesis 22:18, DK, Ed.)

14

Si el pacto de la Ley no era un fin en sí mismo, ¿qué propósito tenía? Denunció con claridad las ideas religiosas falsas que el hombre había concebido por su cuenta desde la rebelión del jardín de Edén. (Deuteronomio 18:9-13.) También protegió a la nación de Israel de las costumbres y cultos repugnantes de las naciones vecinas al limitar al máximo toda relación con ellas. (Deuteronomio 7:1-6.) Mientras los israelitas guardaran la Ley, se mantendrían en un estado de pureza religiosa que les permitiría identificar a la Simiente prometida, el Mesías, y recibirlo cuando llegara.

15

El pacto de la Ley destacó también la necesidad de expiación al incorporar en la adoración judía un sistema de sacrificios bien definido. (Levítico 1:1-17; 3:1-17; 16:1-34; Números 15:22-29.) Desde que Adán y Eva se rebelaron, el hombre perdió la perfección que le hubiera permitido vivir eternamente con salud perfecta. (Génesis 2:17.) A causa del primer pecado, los hijos de Eva (que habían nacido después de la rebelión) heredaron la imperfección y la inclinación innata al pecado. (Génesis 8:21; Salmo 51:7 [51:5, NM]; Eclesiastés 7:20.) La imperfección acarreó la enfermedad, el envejecimiento y la muerte, y levantó una barrera entre el hombre y Dios. (1 Reyes 8:46; compárese con Lamentaciones 3:44.) Se hizo necesario poner una base para reparar este daño y superar y expiar la imperfección humana. Los hombres de fe tuvieron siempre muy presente tal necesidad. (Job 1:4, 5; Salmo 32:1-5.)

16

El pacto de la Ley destacó que Dios tiene normas legales que han de cumplirse. También sentó la base para entender cómo se satisfarían plenamente las normas divinas de la justicia. Los sacrificios del pacto de la Ley nunca podrían restaurar el propósito original de Dios para el hombre, dado que su efecto era temporal, lo que destacaba la condición de pecado, pero no la eliminaba ni la evitaba. La Ley, por tanto, era un paso de transición para ayudar a esta nación organizada de adoradores a entender al debido tiempo cómo identificar a la Simiente y cómo esta repararía el daño causado por el pecado de Adán. ¿Dónde indicaba estas cosas la Torá?

La

promesa de un profeta como Moisés

17

En Deuteronomio 18:15 (DK) Moisés dijo a la nación de Israel: "El Señor, tu Dios, levantará para ti un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, a él oiréis". En los versículos 18 y 19 de este mismo capítulo Jehová habló a Moisés, a quien había designado mediador entre él y Su pueblo, y le dijo: "Haré surgir para ellos un profeta de entre sus hermanos, como tú, y pondré Mis palabras en su boca y él les dirá todo lo que Yo le ordene. Y ocurrirá que le pediré cuentas a quien no escuchare las palabras que (el profeta) dijere en Mi Nombre". ¿Cómo se debe entender esta profecía?

18

El profeta que aquí se menciona es, obviamente, alguien concreto y especial. El contexto aclara que en este pasaje no se expone, como algunos han supuesto, un mero principio general de la intención divina de seguir levantando profetas para la nación. La palabra hebrea para profeta (na·ví') está en singular, lo que equipara al profeta con Moisés, quien fue único en la historia de la nación. Además, la conclusión del propio libro de Deuteronomio dice: "No apareció ningún otro profeta en Israel como Moisés, a quien el Eterno había tratado cara a cara". (Deuteronomio 34:10-12.) Estas palabras muy probablemente fueron escritas por Josué, el hijo de Nun, gran caudillo y profeta nombrado por Dios. Sin embargo, de ellas se desprende con claridad que Josué no creía que se cumplieran en él las palabras de Moisés sobre un profeta que se le parecería. ¿Qué quería decir, pues, la promesa divina de levantar un profeta como Moisés? ¿Cómo fue Moisés?

Se

profetiza un nuevo pacto

19

Moisés fue un gran caudillo; legislador, profeta, autor de milagros, maestro y juez. Fue, asimismo, mediador, el único profeta que medió en un pacto entre Dios y el hombre (en este caso, la nación de Israel). Un profeta que fuera realmente como él tendría que hacer algo parecido. ¿Significa esto que Dios se proponía sustituir el pacto de la Ley por otro pacto? Exactamente. Mediante el profeta Jeremías Dios dijo con claridad que haría un nuevo pacto. Este exigiría un nuevo mediador. Solo alguien como Moisés estaría a la altura de tal asignación. Si examinamos lo que comprende el nuevo pacto, entenderemos mejor la función del mediador.

20

Unos 900 años después de Moisés, Jeremías transmitió a la nación de Israel estas palabras de Dios: "He aquí que vendrán días, dice el Eterno, en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel, y con la casa de Judá, no conforme al Pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, pacto que quebrantaron [...], dice el Eterno, sino que este es el pacto que haré con la casa de Israel después de esos días, [...] perdonaré su iniquidad, y de su pecado no Me acordaré más". (Jeremías 31:30-33 [31:31-34, NM].)

21

Dado que el profeta como Moisés sería el nuevo mediador del nuevo pacto, se deduce que todos los aspectos de la adoración requeridos por la Ley Mosaica no tendrían vigencia permanente, sino solo hasta que se hiciera el nuevo pacto. Cuando Dios sentara la base para 'perdonar su iniquidad y no acordarse más de su pecado', se podría prescindir de todo el sistema de sacrificios que estaba centrado en el funcionamiento del templo, sistema que solo traía un perdón temporal. Al hacerse el nuevo pacto, tampoco mantendrían el mismo sentido los aspectos ceremoniales del pacto de la Ley, entre ellos la observancia del Sábado y las fiestas. En el momento oportuno Dios se encargaría de revelar qué se exigiría de quienes entraran en la relación del nuevo pacto prometido. (Amós 3:7.)

Bendiciones

para toda nación

22

El entender que el profeta como Moisés y la Simiente de Abrahán son la misma persona nos ayuda a ver otro aspecto muy importante del nuevo pacto: sería el medio legal que permitiría a gente de todas las naciones adorar al Dios verdadero. Dado que Génesis 22:18 (DK) dice que mediante esta "simiente" "se bendecirán [...] todas las naciones de la tierra", es obvio que en algún punto de la historia humana Dios dejaría de mantener una relación exclusiva con una nación, los descendientes de Abrahán. Una vez que Israel hubiera cumplido con el importante servicio de suministrar la Simiente prometida y se hubiera hecho ya el nuevo pacto, la adoración del Dios verdadero se abriría a gente de toda nación y raza.

23

No sería en absoluto razonable cuestionar la justicia de Dios porque él permitiera que le adorase gente sincera de toda nación y raza. Esta era su intención desde el principio, y muchas profecías bíblicas confirman que personas de todas las naciones se bendecirían mediante la descendencia de Abrahán. (Zacarías 8:20-23.) Una de esas profecías se encuentra en Sofonías, capítulo 3, versículo 9, donde dice Dios: "Luego daré nuevamente a los pueblos una lengua pura, para que todos puedan invocar (del mismo modo) el Nombre del Eterno, para servirle con un solo consentimiento". La misma profecía del capítulo 2 de Isaías, mencionada al comienzo de este folleto, destaca el aspecto unificador de la adoración divina, pues personas de muchas naciones acudirían a servirle en verdad y a aprender los caminos de la paz; también destaca cuándo sucedería: "Ocurrirá al fin de los días". (Isaías 2:2.) ¿Qué significa la expresión "fin de los días"?

24

Las Escrituras hablan en muchas ocasiones del día en que Dios llamará a juicio a las naciones. (Isaías 34:2, 8, DK; Jeremías 25:31-35; Joel 4:2 [3:2, NM], Habacuc 3:12; Sofonías 1:18; 3:8.) Desde que el hombre rechazó la soberanía divina en el jardín de Edén, se ha hecho cada vez más patente que es incapaz de gobernarse bien a sí mismo. Los gobiernos humanos han sido rotundos fracasos que han ocasionado un enorme sufrimiento. Si se permitiera al hombre seguir gobernándose por mucho tiempo en esta era de armas atómicas y contaminación medioambiental, podría aniquilarse y destruir su hogar terrestre. Por esa razón, Dios actuará mediante su Mesías designado, la Simiente. (Salmo 2:1-11; 110:1-6.) El profeta Ezequiel predijo la batalla final de Dios contra los gobiernos humanos. En los capítulos 38 y 39 de su libro describe la guerra divina contra "Gog, de la tierra de Magog". (Ezequiel 38:2.) Generalmente se admite que esta profecía se refiere a los últimos días. Un estudio detallado de las Escrituras revela que en este pasaje "Gog" es el nombre simbólico que se da al mismo espíritu rebelde, Satán, que logró que Adán y Eva desobedecieran a Dios. La derrota de este espíritu y sus huestes, viejos enemigos de Dios, inicia el cumplimiento de la promesa original que dice en lenguaje simbólico que la "descendencia" o "simiente" mataría a la "serpiente" magullándola en la cabeza. (Génesis 3:15, Ed.)

25

Cuando las huestes de Satán hayan sido destruidas, se restablecerán las condiciones del paraíso edénico. Pero esta vez, con el nuevo pacto en funciones, la humanidad obedecerá a Dios. (Isaías 11:1-9; 35:1-10.) No solo se le perdonarán al hombre los pecados, sino que recuperará totalmente la perfección. (Isaías 26:9.) Como resultado recibirá vida eterna. (Salmo 37:29; Isaías 25:8.) Entonces hasta los muertos, tanto los que fueron fieles a Dios como los miles de millones que nunca tuvieron oportunidad plena de aprender la verdad respecto a él, recibirán de nuevo la vida: ¡serán resucitados! (Daniel 12:2, 13, DK; Isaías 26:19.) ¿No nos atrae tan maravillosa esperanza al Dios que ha concebido estas cosas?

26

Estas son tan solo algunas de las bendiciones que recibirá la gente de todas las naciones que identifique y escuche la voz del profeta como Moisés, la Descendencia que reinará en el trono de David "hasta que la luna ya no sea más", eternamente. (Salmo 72:7.) Deuteronomio 18:19 agrega tocante al profeta como Moisés: "Le pediré cuentas a quien no escuchare las palabras que (el profeta) dijere en Mi Nombre". ¿Dedicará usted el tiempo y esfuerzo necesarios para identificar al Profeta como Moisés, al Mesías, y así aprender todo lo que Dios pide? En lo que a usted se refiere, ¿conocerá al Dios verdadero?

[Notas

a pie de página]

El relato del libro de Génesis que describe el jardín de Edén no es una parábola; por el contrario, Edén era una zona real de considerable extensión. El texto señala una región situada al norte de las llanuras mesopotámicas, donde nacían los ríos Éufrates y Tigris. (Génesis 2:7-14.) Este debería servir al hombre de modelo para cultivar el resto de la Tierra.

Para entender mejor todo lo que implicaba esta rebelión, véase el recuadro de las páginas 16 y 17.

El precedente legal que codificó Moisés al considerar la retribución por las infracciones de la Ley —"vida por vida, ojo por ojo, diente por diente"— refleja el principio por el que se guió el propio Dios al resolver la cuestión de la salvación del hombre. (Deuteronomio 19:21, Ed, HM.) Un hombre perfecto, Adán, fue el culpable de que se condenara a la raza humana, y por eso se hizo necesario que otro hombre perfecto expiara con su vida esta pérdida. Así, su muerte expiaría perfectamente el pecado de Adán y sus secuelas para la humanidad. Solo la venida de la "descendencia" o "simiente" prometida, cuya vida se ofrecería como rescate legal, traería la liberación plena. (Génesis 3:15, Ed.) Para analizar con más detalle este aspecto de la Simiente en el propósito divino, véanse las páginas 28 y 29, párrafos 17 al 20.

Una explicación oficial que da el judaísmo contemporáneo es que Jeremías solo predecía una renovación o reafirmación del pacto de la Ley concertado con Israel, tal como ocurrió cuando este pueblo regresó del exilio babilonio en 537 a.E.C. (Esdras 10:1-14.) Pero una vez más la profecía misma invalida esta explicación. Dios dijo claramente que sería un "nuevo pacto", no solo un pacto renovado. Además, destaca que es diferente del que concertó cuando los sacó del cautiverio egipcio. Algunos han dicho que era "nuevo" en el sentido de que a partir de entonces lo guardarían con fidelidad, pero la historia muestra que no fue así. De hecho, la infidelidad de los israelitas llevó a la destrucción del segundo templo. (Deuteronomio 18:19; 28:45-48.)

[Preguntas

del estudio]

1-4. a) ¿Qué propósito tenía Dios para el hombre originalmente? b) ¿Qué llevó al hombre a la desobediencia? (Véase el recuadro de la página 13.)

5, 6. a) ¿Qué prometió Dios como solución de los problemas que ocasionó en la Tierra la rebelión de Satán? b)¿Qué le prometió Dios a Abrahán?

7, 8. ¿Cómo quedó enlazada la Simiente prometida con los conceptos de realeza y del Mesías?

9. a) ¿Qué le prometió Dios al rey David respecto a la Simiente? b) ¿Qué relación tiene la promesa de Génesis 49:10 con la de Salmo 72:7, 8?

10. ¿Qué lograría la Simiente predicha en Génesis 3:15, y cómo concuerda esto con la promesa que se hizo a Abrahán?

11-13. ¿De qué manera benefició a la nación el pacto de la Ley? ¿Duraría eternamente ese pacto?

14. ¿Qué otros beneficios resultaron del pacto de la Ley?

15, 16. ¿Qué importantes lecciones espirituales incluidas en el pacto de la Ley indican también su carácter temporal?

17, 18. ¿Qué significaba la promesa que Dios hizo en Deuteronomio 18:15, 18, 19 de levantar un profeta?

19. a) ¿En qué sentido fue Moisés único? b) ¿De qué tendría que servir también un profeta como Moisés?

20, 21. a) ¿Qué se promete en Jeremías 31:31-34? b) Según se indicó, ¿qué propósito tenía el nuevo pacto? c) Como resultado, ¿qué le ocurriría al pacto de la Ley?

22, 23. a) ¿Qué propósito tenía el nuevo pacto para las naciones? b) ¿Cómo indican otras profecías lo que Dios se proponía con relación a todas las naciones?

24. a) ¿Qué quiere decir la expresión "fin de los días"? b) ¿Qué se describe en los capítulos 38 y 39 de Ezequiel?

25. Según las profecías, ¿qué sucederá tras la destrucción de las huestes de Satán?

26. ¿Qué exige de nosotros la venida del profeta como Moisés?

[Recuadro

en la página 13]

¿QUIÉN

ES SATÁN?

LA BIBLIA no dice que Satán sea "la inclinación maligna" del hombre, sino, más bien, un espíritu invisible, un ángel. (Job 1:6.) Como ángel, o hijo de Dios, fue creado perfecto, pero más tarde se convirtió por voluntad propia en el primer rebelde, el primer adversario de Dios. (Deuteronomio 32:4; compárese con Ezequiel 28:12-17.) Como parte de su rebelión contra la soberanía de Dios, Satán acusa a los hombres de ser infieles, de actuar solo por egoísmo. Observe algunos textos que revelan los medios sutiles que él emplea para hacer que los hombres sean desobedientes y actúen mal:

1. Job 1:6-12; 2:1-7

2. 1 Crónicas 21:1

3. Zacarías 3:1, 2

[Recuadro/Fotografías

en las páginas 16 y 17]

¿POR

QUÉ PERMITE DIOS LA MALDAD?

¿SE HA preguntado alguna vez: 'Si Dios existe, ¿por qué permite el sufrimiento?', o: 'Si el sufrimiento existe por permiso divino, ¿por qué ha durado tanto tiempo?' Las cuestiones de este tipo son de difícil solución, sobre todo cuando se relacionan con el Holocausto, que ha llegado a ser, quizás más que cualquier otro suceso, el símbolo del sufrimiento humano por antonomasia. En busca de explicaciones, algunas personas niegan que Dios exista, mientras que otros rechazan la existencia del mal. ¿Son realistas estas conclusiones? ¿Hay alguna explicación convincente?

2 Algunos afirman que ni siquiera deben formularse estas preguntas. Sin embargo, fieles profetas como Habacuc no veían mal interrogar sobre estos asuntos. Habacuc preguntó a Dios: "¿Hasta cuándo, oh Señor, he de clamar, sin que oigas, [y] daré voces a Ti, a causa de la violencia, sin que salves? ¿Por qué me haces ver la iniquidad, y Tú mismo miras la maldad?" ('Havaqqu-q [Habacuc] 1:2, 3, DK.)

3 Otros, lamentablemente, no pueden aceptar respuesta alguna, sea acertada o no. A causa de la crueldad de los sucesos y de la brutalidad humana, han perdido la capacidad de analizar estos asuntos con imparcialidad. Por eso, el que busque una respuesta a estas preguntas tiene que evaluar con sinceridad su propia disposición y la lógica de la explicación que se le dé.

Echemos

la culpa a quien la tiene

4 Dios nunca ha sido partícipe de los delitos humanos. No obstante, algunas doctrinas religiosas transmiten esta idea, de manera que complican aún más esta cuestión. Por ejemplo, las creencias de que este mundo es un campo de pruebas para la vida futura y de que Dios "se lleva" mediante la muerte a los seres queridos, incluso a niños de tierna edad, dan a entender que es el culpable de accidentes, crímenes y desastres. Otro tanto se puede decir de las doctrinas de la predestinación y del hado. De la misma manera, hay quienes tratan de explicar el Holocausto como el 'castigo que Dios impuso a los judíos europeos por ser mundanos' o 'el medio del que se valió Dios para hacer ver al mundo que se necesitaba un Estado judío'. Para muchos, racionalizar el Holocausto de este modo no solo es inadmisible, sino ofensivo.

5 ¿No difaman estas creencias a Dios? ¿No es acaso el hombre, y no Dios, el culpable de las injusticias que se han cometido a lo largo de la historia? (Eclesiastés 8:9.) El historiador Arnold Toynbee explicó: "El ser humano es único en capacidad para la maldad, debido a que también es único en su capacidad de obrar conscientemente y decidir por voluntad propia". El que el hombre haya usado mal su libre albedrío ha resultado en sufrimiento indecible. Entonces, ¿por qué no lo creó Dios incapaz de hacer daño al prójimo?

6 Dios creó al hombre a su "imagen" y le dotó de libre albedrío. (Génesis 1:26.) Si no hubiera sido así, el hombre no sentiría la satisfacción y el gozo que vienen de hacer el bien al semejante de manera espontánea. La conciencia carecería de sentido, y la existencia humana sería como la de los seres inferiores. El libre albedrío es una bendición que humaniza al hombre, que impide que sea un autómata. Pero también supone libertad de elección, sea que resulte en beneficio o en perjuicio. Aun así, el aceptar que Dios no es culpable del mal deja sin respuesta a las preguntas: ¿Por qué lo permite? y ¿por qué no eliminó el sufrimiento de inmediato?

¿Cómo

pudo permitirlo Dios?

7 ¿Por qué existe el mal si hay alguien que puede eliminarlo? La respuesta bíblica se encuentra esencialmente en el relato que habla del primer hombre y la primera mujer, Adán y Eva. Los capítulos 2 y 3 de Génesis explican que ellos eligieron desobedecer a Dios comiendo del "árbol del conocimiento del bien y del mal". Su desobediencia planteó cuestiones importantes. El instigador de la rebelión (véase el recuadro de la página 13) los indujo a ella al decir: "No habéis de morir", y de esta manera cuestionó así la veracidad de Dios, quien ya había dicho claramente que la desobediencia les acarrearía la muerte. (Génesis 2:17; 3:4.) El tentador prosiguió: "Dios sabe que el día en que lo comáis se abrirán vuestros ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal". (Génesis 3:5.) Estas palabras implicaban con claridad que Dios les privaba injustamente de algo. Así se puso en duda la validez de las leyes de Dios y su manera de gobernar. De este modo se lanzó un ataque contra la soberanía de Dios, sí, contra su derecho a ser el Gobernante único, el Soberano absoluto del hombre.

8 Se habían planteado cuestiones profundas: ¿Necesita en realidad el hombre la guía de Dios para gobernarse a sí mismo y administrar con éxito toda la Tierra? Si no, Dios quizás fuera injusto al exigirle obediencia. Si el hombre es capaz de gobernarse, ¿por qué debería Dios decidir por él lo que está bien y lo que está mal? La ejecución de los transgresores no habría contestado estas preguntas. Solo el tiempo demostraría que el hombre es incapaz de gobernarse bien.

¿Quién

tiene el derecho de decidir?

9 Quizás esta sea la pregunta más importante que todos nosotros debemos contestar: ¿No tiene Dios el derecho de decidir qué asuntos tienen prioridad y cuándo deben atenderse? A muchas personas les cuesta aceptar que una cuestión o asunto moral tenga tanta importancia que justifique la permisión del sufrimiento humano. Pero ¿es ilógico aceptar que la visión de Dios a largo plazo le permita actuar teniendo en mira los mejores intereses de todas sus criaturas?

10 El profeta Isaías escribió: "Por cuanto Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni son vuestros caminos Mis caminos, dice el Eterno". (Isaías 55:8.) Dios no es en absoluto indiferente al sufrimiento humano; más bien, su omnisapiencia y eternidad le permiten determinar mejor que nadie todos los factores relacionados con las cuestiones implicadas, y además decidir cuándo y cómo las solucionará para el mayor beneficio de los afectados.

11 Al permitir tiempo suficiente para zanjar las cuestiones planteadas, Dios sienta un precedente definitivo. En caso de que en el futuro se desafiara el ejercicio de la soberanía divina, sería innecesario conceder un plazo al rebelde para probar sus alegaciones. (Nahúm 1:9.) No habría que demostrar las cuestiones ya zanjadas. Entretanto, tenemos el privilegio de ponernos de parte de Dios en este asunto, tal como hicieron muchos fieles de la antigüedad. Job es un ejemplo, pues, aunque no conocía en absoluto la razón de su sufrimiento, estuvo resuelto a ser leal a Dios. (Job 2:9, 10.) ¿No merece esa lealtad Dios, el Creador del hombre?

¿Qué

solución tiene Dios?

12 El plazo que Dios ha fijado para resolver las cuestiones suscitadas va a concluir. Pronto serán eliminados el mal y sus causantes. (Proverbios 2:21, 22; Daniel 2:44.) El propio Dios garantizará la paz y la felicidad eternas del hombre en una Tierra paradisíaca. (Isaías 14:7.) Como Dios de la justicia, Jehová no olvidará a los que padecieron y murieron injustamente. Los resucitará, les devolverá la vida aquí mismo, en la Tierra. (Job 14:14, 15; Isaías 25:6-8.) Según la promesa divina, "las cosas pasadas no serán más recordadas ni traídas a la mente". La vida eterna dará muchas oportunidades de ver en su debida perspectiva las razones por las que Dios ha permitido la maldad. Ninguno de los que reciban estas bendiciones se lamentará del sufrimiento que él u otros hayan soportado. 'Regocijarse por siempre en lo que Dios crea' compensará con creces. (Isaías 65:17, 18.)

13 Mediante la Biblia Dios nos ha dicho con claridad por qué existe el sufrimiento. No obstante, un artículo breve no puede contestar toda pregunta relacionada con una cuestión tan profunda. La respuesta completa solo se puede hallar si examinamos a fondo la Biblia en todas sus facetas. ¿Estará usted dispuesto a dedicar el tiempo necesario a esta investigación? Las cuestiones implicadas hacen que valga la pena.

[Notas

a pie de página]

Citado del libro Mankind and Mother Earth (La humanidad y la madre Tierra), 1976, pág. 13.

Si se desea un examen más detallado de este asunto, véase el capítulo 16 del libro La vida... ¿cómo se presentó aquí? ¿Por evolución, o por creación?, editado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.

[Preguntas

del estudio]

1-3. ¿Cómo han tratado de solucionar algunos la cuestión de por qué existe el sufrimiento?

4, 5. ¿Qué creencias difaman a Dios?

6. ¿Qué implica el que la humanidad tenga libre albedrío?

7, 8. ¿Qué cuestiones surgieron en los albores de la historia humana?

9-11. ¿Por qué ha permitido Dios el sufrimiento por tanto tiempo?

12, 13. ¿Cómo restaurará Dios dentro de poco la justicia a la Tierra?

[Ilustración

en la página 15]

¿Por qué pedía Dios sacrificios como parte del pacto de la Ley?

 

 

***

wi págs. 19-24 ¿Qué significa conocer al Dios verdadero? ***

¿Qué

significa conocer al Dios verdadero?

EN LA conmovedora profecía de Isaías acerca de los últimos días, se da una invitación que debe interesar a gente de todas las naciones. Se invita a conocer personalmente al Dios verdadero: "Y vendrán muchos pueblos que dirán: 'Venid, y subamos a la montaña del Eterno, a la Casa del Dios de Jacob [...], y Él nos enseñará Sus caminos, y andaremos en Sus senderos'". (Isaías 2:3.)

2

Esta profecía muestra que en los últimos días se dirigiría a gente de muchas naciones del mundo a una fuente de instrucción común para ayudarles a conocer al Dios verdadero. ¿Qué verdades aprenderían que los unirían con vínculos de verdadera paz?

3

Una importante enseñanza de la Biblia, que casi se perdió a causa de la tradición, es que se puede entablar con Dios, nuestro Padre celestial y Creador, una relación tan íntima que nos permita dirigirnos a él por nombre. ¿Quién se niega a utilizar el nombre de un amigo querido o hasta rehúsa mencionarlo si se lo preguntan? Solo a los enemigos se les suele tener tanto desprecio que se opta por ni siquiera pronunciar su nombre a fin de no honrarlos. El salmista de la antigüedad expresa con gran belleza la relación especial que existía entre el antiguo Israel y su Dios, gracias a la cual lo conocían por nombre: "Porque tiene puesto en Mí su amor, Yo le libraré. Le colocaré bien alto, porque ha conocido Mi Nombre". (Salmo 91:14.)

¿Debemos

emplear el nombre divino?

4

En lo que a la Biblia se refiere, nunca se ha cuestionado cuál es el nombre del Dios verdadero. En una conversación que Dios mantuvo con Moisés, en la cual le explicó que mediante él liberaría del yugo egipcio a la nación de Israel, Moisés planteó una pregunta lógica: "He aquí que yo iré a los hijos de Israel y les diré: 'El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros'. Y cuando me pregunten '¿cuál es su nombre?', ¿qué les diré?" Dios le respondió: "Así dirás a los hijos de Israel: El Eterno [Hebreo: יהוה = YHWH = Yahweh, o, desde el siglo XIII: Jehovah (Jehová)], Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre y éste es mi memorial para todas las generaciones". (Éxodo 3:13, 15, HM, cursivas nuestras.)

5

Este nombre tiene mucho significado para el que habla hebreo. Se deriva de la raíz básica הוה, h·w·h, "llegar a ser". Además, el nombre está en la forma causativa, llamada Hif·‛íl en la gramática hebrea. En vista de todo lo anterior, su sentido básico, no alude a la existencia eterna de Dios, sino a que él causa o hace que las cosas lleguen a ser o acontezcan. Esto es cierto sobre todo, de manera singular, en lo que se refiere a sus propósitos. Puesto que se propuso liberar del yugo egipcio a su nación elegida, causó o hizo que así fuera. Nada puede impedir la realización de su voluntad expresa. Jehová es el Dios que hace que sus propósitos se cumplan. Así, causa o hace que él mismo llegue a ser el Cumplidor de sus promesas. También sucedió así con su propósito de librar a su pueblo del cautiverio en Babilonia. Lo mismo ocurre con su propósito de traer condiciones paradisíacas a la Tierra. Su propio nombre da significado a estas promesas y las garantiza. (Isaías 41:21-24; 43:10-13; 46:9, 10.)

6

Pero ¿no prohíben los Diez Mandamientos pronunciar el nombre divino? ¡En absoluto! Aunque es frecuente interpretar así el tercer mandamiento, fíjese en lo que comenta la Encyclopaedia Judaica: "Se evitó la pronunciación del nombre YHWH [...] debido a malentender el Tercer Mandamiento (Éx. 20:7; Deut. 5:11), como si dijera 'No tomarás el nombre de YHWH tu Dios en vano', cuando en realidad significa 'No perjurarás por el nombre de YHWH tu Dios.'"5 Observe que el texto no prohíbe 'tomar' o pronunciar el nombre divino. No obstante, aun si se refiriera a tomar "en vano" el nombre de Dios, note la definición del lexicón hebreo de Koehler y Baumgartner respecto al término hebreo traducido por "en vano" (hebreo lasch·scháw']: "Decir un nombre sin razón [...] utilizar mal un nombre".6 Por tanto, el mandamiento no prohíbe emplear el nombre divino, sino utilizarlo mal.

7

Pero, ¿qué hay de la alegación de que el nombre divino es "demasiado santo para pronunciarlo"? Si Dios lo considerara tan santo que el hombre no debiera pronunciarlo, ¿no sería lógico que ni siquiera lo hubiera revelado? El simple hecho de que en el texto original de las Escrituras Hebreas aparezca el nombre propio de Dios más de 6.800 veces muestra que él desea que el hombre lo conozca y emplee. Lejos de limitar el uso de su nombre para evitar la falta de respeto, en repetidas ocasiones Dios anima a su pueblo a utilizarlo y a difundirlo, y hasta le ordena hacerlo. Este proceder indicaría que tenían una relación íntima con él y lo amaban. (Salmo 91:14.) El profeta Isaías dejó clara la voluntad divina al respecto cuando dijo: "Agradeced al Eterno [hebreo, יהוה = YHWH = Jehová], proclamad Su Nombre, declarad Sus obras entre los pueblos, decid que Su Nombre es exaltado". (Isaías 12:4. Véase también Miqueas 4:5; Malaquías 3:16; Salmo 79:6, DK; 105:1; Proverbios 18:10.)

8

Si Jehová no hubiera deseado que el hombre pronunciara su nombre, podría haberlo prohibido explícitamente. Sin embargo, la Biblia no prohíbe en ningún pasaje su uso correcto ni su pronunciación. Los fieles de tiempos bíblicos lo utilizaban con frecuencia. (Génesis 12:8; Rut 2:4; 4:11, 14.) De hecho, Dios condenó reiteradamente a los que procuraban que Su pueblo olvidara Su santo nombre. (Jeremías 23:26, 27; Salmo 44:21, 22 [44:20, 21, NM]).

9

Si era patente que la prohibición no estaba en la Biblia, ¿cómo pasó al pensamiento judío? Los comentarios del Dr. A. Cohen, rabí y autor del libro Everyman's Talmud (El Talmud al alcance de todos), muestran que esa tradición tardó siglos en arraigarse. El Dr. Cohen escribe: "Parece ser que en tiempos bíblicos no tenían reparos en utilizarlo en el habla cotidiana. La adición de Jah o Jahu a los nombres propios, costumbre que mantuvieron los judíos aun después del exilio babilonio, muestra que no se prohibía el uso del Nombre de cuatro letras. A comienzos del período rabínico, sin embargo, la pronunciación del Nombre se limitó al oficio del Templo". Concerniente a otros sucesos ocurridos durante este período, el autor señala: "En el oficio de la Sinagoga, el Nombre se pronunciaba Adonai en vez de JHVH, aunque una tradición dice que los sabios transmitían a sus discípulos la pronunciación original a intervalos de una o dos veces cada siete años. (Kiddushin 71a.) Hasta esta práctica se abandonó posteriormente, por lo que ya no se sabe con seguridad cómo pronunciar el nombre".7 Tal fue la consecuencia del "mandamiento de hombres". (Isaías 29:13; Deuteronomio 4:2; véase la pág. 9, párrafos 15, 16.)

Requisitos

que deben cumplir los portadores del nombre

10

Para agradar a Dios no basta, obviamente, con saber su nombre o incluso utilizarlo. Portar el nombre de Dios como verdadero adorador suyo es un privilegio singular, como proclamó el profeta Jeremías: "Tus palabras fueron para mí fuente de alegría y de regocijo para mi corazón, porque Tu Nombre fue invocado por mí". (Jeremías 15:16.) Este es un grandioso privilegio que conlleva mucha responsabilidad. Jehová dijo muy claro a los reyes de las naciones gentiles: "Comienzo a traer el mal sobre la ciudad donde es invocado Mi Nombre". (Jeremías 25:29.) Cuando Jehová liberó a la nación de Israel tras 70 años de cautiverio en Babilonia, había advertido previamente a su pueblo mediante el profeta Isaías: "¡Salid, salid, salid de allí! No toquéis cosas impuras. Salid de en medio de ellas. Sed limpios, vosotros que portáis los vasos del Eterno [יהוה]". (Isaías 52:11.) ¿Qué entraña mantenerse limpio o puro como adorador verdadero, portador del nombre del santísimo Dios Jehová?

11

Sin duda, el que desea que su adoración agrade a Dios debe tener una conducta pura, sobre todo en lo que se refiere a las normas morales que ha fijado el propio Dios. A diferencia de las normas permisivas de la sociedad actual, las Escrituras no dejan lugar a la duda ni a la interpretación cuando muestran que Dios condena la mentira, el hurto, la fornicación, el adulterio, la homosexualidad, el asesinato y todo tipo de engaño. (Éxodo 20:12-16; 23:1, 2; Levítico 5:1; 19:35, 36; 20:13.) Las Escrituras no solo reprueban las malas acciones, sino también los malos pensamientos que las originan. (Éxodo 20:17; Levítico 19:17; Salmo 14:1-5; Job 31:1, 9-11.)

12

Además de pureza moral, de los portadores del nombre de Jehová también se exigiría pureza religiosa. Jehová reiteró a la nación que no se dejara influir por ideas, prácticas o costumbres religiosas de las naciones vecinas, que adoraban a otros dioses. Continuarían en la Tierra Prometida solo en caso de que no imitaron la adoración falsa de las naciones. (Levítico 18:24-30; Deuteronomio 12:29-31.) No solo se prohibió tajantemente la idolatría, sino toda práctica y creencia supersticiosas, como la astrología, el espiritismo, la adivinación, la magia y la oración o consulta a los muertos. (Éxodo 20:3-5; 22:17 [22:18, NM]; Levítico 20:27; Deuteronomio 18:9-13; Isaías 8:19, 20; 47:13; Jeremías 10:2.)

13

A la pureza religiosa va ligada la pureza doctrinal. La advertencia de no imitar la moralidad y la adoración de las naciones limítrofes no solo aplicó mientras la nación de Israel conquistaba la tierra de los cananeos. Jehová había revelado a su pueblo la verdad religiosa. Solo los israelitas adoraban al Dios verdadero, Jehová. (Éxodo 19:5, 6; Deuteronomio 4:32-37; Salmo 147:19, 20.) Solo ellos lo conocían íntimamente y, como sus Testigos, podían enseñar a los demás acerca de él. (Isaías 43:9-12; Salmo 105:1.) Las costumbres y prácticas religiosas de otras naciones, en cambio, reflejaban que desconocían a Dios hasta en los aspectos fundamentales. (Isaías 60:2.)

14

A pesar de tener un buen comienzo, la nación de Israel cayó vez tras vez víctima del pensamiento religioso extranjero. (Jueces 2:11-13; 1 Reyes 18:21; Jeremías 2:11-13; Ezequiel 8:14-18.) Aunque las culturas cananea y babilonia dejaron su huella, la mayor amenaza con mucho que afrontó el judaísmo llegó durante el período de la helenización, bajo el Imperio Griego. Al resumir este prolongado período de influencia cultural griega —del siglo IV a.E.C. a los primeros siglos de la Era Común—, el autor judío Max Dimont señaló: "Enriquecidos con el pensamiento platónico, la lógica aristotélica y la ciencia euclidiana, los eruditos judíos se aproximaron a la Torá con nuevos instrumentos. [...] Procedieron a agregar la razón griega a la revelación judía".

¿Tiene

el hombre alma inmortal?

15

¿Influyó el helenismo en las doctrinas y creencias religiosas judías durante este período? La Encyclopaedia Judaica admite sin ambages: "Es probable que la doctrina de la inmortalidad del alma entrara en el judaísmo por influencia griega".8 Las Escrituras Hebreas enseñan con sencillez y claridad que el deseo original de Dios era que el hombre viviera eternamente con salud perfecta en la Tierra. (Véanse las páginas 11 y 12, párrafos 2 al 4.) Génesis 2:7 dice: "El Señor Dios formó al hombre del polvo del suelo y sopló en sus narices el aliento de la vida, y el hombre vino a ser alma viviente" (DK). Observe que no dice que Dios dio al hombre un alma, sino que este vino a ser un alma. Cuando el primer hombre, Adán, desobedeció y se rebeló contra Dios, fue condenado a muerte. Como resultado, Adán, el alma humana, murió. Nada de él sobrevivió en otro mundo. El concepto del alma inmortal, por tanto, no es bíblico. La Biblia dice claramente: "El alma que pecare, ha de morir". (Ezequiel 18:4.)

16

Lo que muestran las Escrituras sobre el estado de los muertos concuerda con la enseñanza bíblica de que el alma es mortal. Eclesiastés, capítulo 9, versículos 5 y 10, dice: "Los vivos saben que morirán, pero los muertos no saben nada, [...] porque no hay obra, ni empresa, ni conocimiento, ni sabiduría en la tumba ["el Seol", NM, la sepultura común de la humanidad] a la que te diriges". (Compárese con Salmo 146:3, 4.) Dios dio la muerte como castigo. (Génesis 2:17.) No es otra forma de vida, sino la antítesis de la vida. En vista de este hecho, no debería sorprendernos que las Escrituras nunca hablen de castigar a la gente quemándola en el infierno (gueh hin·nóm). Esta idea también se recogió de la filosofía griega y de las doctrinas paganas. Respecto a la creencia judía mística de la reencarnación, The New Standard Jewish Encyclopedia dice: "Parece ser que la idea se originó en la India. [...] En la Cábala [libros místicos del judaísmo] surge primero en el libro Bahir, y luego, a partir del Zohar, fue aceptada habitualmente por los místicos y desempeñó un papel importante en las creencias y literatura hasídicas".9

17

Ya que la muerte es lo contrario de la vida y el alma no vive en otro mundo, ¿qué esperanza hay para los muertos? La Palabra de Dios enseña que se hará que la mayoría de los muertos vuelvan a la vida después que el Rey Mesiánico nombrado por Dios restaure para la humanidad las condiciones paradisíacas en la Tierra. Se suele llamar a esta enseñanza bíblica 'la resurrección de los muertos'. No solo serán resucitados los siervos fieles de Dios, sino muchos millones, miles de millones, que nunca tuvieron oportunidad plena de aprender acerca de él y servirle en verdad. (Da-niyye-l [Daniel] 12:2, 13, DK; Isaías 26:19; Job 14:14, 15.)

18

¿No es esta esperanza bíblica de resucitar a la vida perfecta en la Tierra un buen incentivo para que gente de todas las naciones busque al Dios verdadero y llegue a conocerlo? Pero, ¿de dónde emana la instrucción de Jehová en estos últimos días, como menciona Isaías 2:2, 3? ¿Quién puede instruir a la gente en los caminos de Jehová para que 'ande en Sus senderos'? Según el estudio bíblico que hemos realizado, ¿puede instruirla el judaísmo, o quizás la cristiandad?

19

La profecía muestra que habría un grupo de personas que llevaría el nombre de Jehová con pureza, serían sus Testigos y constituirían una fuente de luz espiritual para las naciones. (Isaías 60:2, 3.)

[Notas

a pie de página]

Una lectura superficial de esta profecía podría transmitir la idea de que en los últimos días se convertirían multitudes al judaísmo. Pero tanto el contexto mismo como los sucesos actuales muestran que no sería correcto opinar así. El análisis que presentan esta sección y la siguiente también le ayudará a entender por qué llegamos a esta conclusión.

Desde tiempos del imperio de Alejandro Magno (336-323 a.E.C.), los griegos procuraron difundir su filosofía, su cultura y su lengua en las tierras del Imperio Griego. A los que adoptaban la cultura y el pensamiento helenos (griegos) se les consideraba helenizados. Este intento de persuadir a otras culturas a adoptar la griega se perpetuó bajo el Imperio Romano, que, si bien había vencido a Grecia, se había dejado seducir por su cultura y su filosofía. Hasta en muchos que al parecer lucharon con tesón contra la oleada de influencia helénica hallamos señales claras de que adoptaron ideas filosóficas, razonamientos y doctrinas de Grecia.

En el hebreo bíblico, la palabra traducida "alma" es né·fesch. Ahora bien, en el judaísmo actual, la palabra hebrea nescha·máh suele entenderse como la parte del hombre que sobrevive tras la muerte. Pero un estudio detallado de las Escrituras muestra que nescha·máh nunca tuvo ese sentido; alude tan solo a la respiración o a la criatura que respira, humana o animal. (Génesis 7:22; Deuteronomio 20:16; Josué 10:39, 40; 11:11; Isaías 2:22.)

[Preguntas

del estudio]

1, 2. Según Isaías 2:3, ¿qué invitación se hace en los últimos días, y a quiénes?

3. ¿Cómo llegó casi a perderse una enseñanza importante de la Biblia por culpa de la tradición?

4, 5. ¿Qué significa el nombre de Dios?

6-9. a) ¿Por qué sabemos que Dios no prohíbe emplear su nombre? b) ¿De qué manera y en qué tiempo pasó al judaísmo la prohibición de usar el nombre de Dios?

10-14. a) ¿Qué pide Dios de los que quieren portar su nombre? b) ¿Qué tipos de pureza deben tener los que desean agradar a Dios? c) ¿Qué influencia pagana extranjera dejó huella profunda en el judaísmo?

15-17. a) ¿Qué enseña la Biblia acerca de la muerte y del alma? (Véase el recuadro de la página 22.) b) ¿Qué esperanza ofrece la Biblia respecto a los muertos?

18, 19. ¿Por qué debemos conocer al Dios verdadero, y cómo podemos hacerlo?

[Recuadro

en las páginas 20 y 21]

EL

NOMBRE DE DIOS EN LA BIBLIA: LO QUE DIJO DIOS

"Y Dios dijo también a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: El Eterno [Hebreo יהוה = YHWH = Jehová(h)], Dios de vuestros padres, [...] me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre y éste es mi memorial para todas las generaciones." (Éxodo 3:15, HM, cursivas nuestras.)

"He aquí que vino Booz de Belén y les dijo a los segadores: 'El Eterno [יהוה] sea con vosotros'. Y ellos le respondieron: 'El Eterno [יהוה] te bendiga'." (Rut 2:4.)

"Dad gracias al Señor [יהוה], proclamad Su nombre; dad a conocer entre los pueblos Sus obras; haced recordar que es enaltecido Su Nombre." (Y-sha-'yá- [Isaías] 12:4, DK; Salmo 105:1, cursivas nuestras.)

"Luego daré nuevamente a los pueblos una lengua pura, para que todos puedan invocar (del mismo modo) el Nombre del Eterno [יהוה], para servirle con un solo consentimiento." (Sofonías 3:9, cursivas nuestras.)

"Derrama antes Tu ira sobre las naciones que no Te conocen, y sobre los reinos que no invocan Tu nombre." (Salmo 79:6, DK, cursivas nuestras.)

EL

NOMBRE DE DIOS EN EL TALMUD: LO QUE DIJERON LOS HOMBRES

"Se dispuso que cada cual pudiera saludar a su prójimo con el nombre de Dios." (Berajot 9:5.)

"Así solía decir [el sumo sacerdote en el Día de Expiación]: oh Dios [יהוה], te ofendió, transgredió, pecó delante de Ti tu pueblo, Israel. Oh Dios [יהוה], perdona [...]. Los sacerdotes y pueblo estaban en el atrio y cuando oían el Nombre que pronunciaba claramente el Sumo Sacerdote, se arrodillaban, se postraban con el rostro en tierra y decían: 'bendito el nombre de la gloria de su reino por siempre y jamás'". (Yoma 6:2.)

"En el templo se pronunciaba el nombre como está escrito, en la provincia con una sustitución." (Sota 7:6.)

"En un principio el sumo sacerdote proclamaba el Nombre en voz alta, pero al multiplicarse los hombres disolutos lo proclamó en voz baja." (El Talmud de Jerusalén, Yoma 40d.)

"[Entre] los que no tienen parte en la vida futura [está] [...] el que pronuncia el nombre de Dios con sus letras." (Sanhedrin 10:1.)

"Todo el que pronuncie explícitamente el nombre es reo de ofensa capital." (Pesikta 148a.)

[Nota

a pie de página]

La frase "proclamad Su nombre" (Hebreo, בשמו קראו) también puede traducirse "llamadlo por su nombre". (Compárese con la Biblia de Ferrara, [1726]. La misma construcción hebrea se halla en Génesis 12:8, donde se traduce "[Abram] invocó el nombre del Señor" (DK).

[Recuadro

en la página 22]

LA

MUERTE Y EL ALMA, ¿QUÉ SON?

LO QUE DICEN LAS ESCRITURAS:

"El Señor Dios formó al hombre del polvo del suelo y sopló en sus narices el aliento de la vida, y el hombre vino a ser alma [né·fesch] viviente." (Génesis 2:7, DK, cursivas nuestras.) Observe que el hombre no recibió un alma, sino que vino a ser un alma.

"Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no podrás comer, porque el día que de él comieres ciertamente has de morir." (Génesis 2:17.) Note que al primer hombre, Adán, se le mencionó la muerte solo como castigo por la desobediencia.

"Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que retornes a la tierra, ya que de ella fuiste tomado, pues polvo eres y al polvo volverás." (Génesis 3:19.)

"De las ciudades de estos pueblos [...], no dejes con vida alma [nescha·máh] alguna." (Palabras [Deuteronomio] 20:16, Za, Ed.)

"Y la tomaron, y la hirieron a filo de espada, [...] a todas las almas [né·fesch] que quedaron dentro. No quedó nadie (vivo) [...]. La destruyó completamente y a todas las almas [né·fesch] que estaban dentro." (Josué 10:37.)

"Y mataron todas las ánimas que en ella había, a boca de espada los taló, no quedó ninguna alma [nescha·máh]." (Josué 11:11, Biblia de la Casa de Alba, lenguaje actualizado.)

"He aquí que todas las almas son Mías. Como el alma del padre, así también el alma del hijo es Mía. El alma [né·fesch] que pecare, ha de morir." (Ezequiel 18:4, cursivas nuestras.)

"Los vivos saben que morirán, pero los muertos no saben nada, [...] porque no hay obra, ni empresa, ni conocimiento, ni sabiduría en la tumba ["Seol", NM, la sepultura común de la humanidad] a la que te diriges." (Eclesiastés 9:5, 10.)

LO QUE HAN DICHO LOS RABÍES:

"En el séptimo cielo, Arabot, se encuentran los espíritus y las almas de los que han de ser creados." (Hagigah 12b, Talmud.)

"A cada hombre se le añade un alma la víspera del Sábado y se le quita al terminar el Sábado." (Taanit 27b, Talmud.)

"El cuerpo se conserva [después de la muerte] durante doce meses, y en este lapso el alma sube y baja." (Sabat 152b, Talmud.)

"Los gusanos son tan dolorosos para los muertos como las agujas para la carne de los vivos." (Sabat 13b, Talmud.)

"Cuando se invoca en este mundo una jurisprudencia en nombre [de un difunto], a este se le mueven los labios en la tumba." (Sanedrín 90b, Talmud, corchetes del editor.)

El judaísmo es "la ley que asegura la eternidad de las almas después de la corrupción de los cuerpos". (El Cuzarí 1:103, Yehudá Halevi, rabí del siglo XII.)

[Recuadro/Fotografía

en la página 23]

Este antiguo pavimento de una sinagoga de Tiberíades (Israel) es tan solo un ejemplo de lo mucho que influyó en el judaísmo la cultura y el pensamiento griegos. Note los signos del zodíaco con los nombres escritos en hebreo. La figura central es Helios, el dios solar.

 

 

***

wi págs. 24-31 ¿Quién guiará a las naciones a la paz? ***

¿Quién

guiará a las naciones a la paz?

EL CAPÍTULO 2 de Isaías es mucho más que una profecía del retorno del pueblo judío a Jerusalén tras 70 años de cautiverio en Babilonia. En realidad se refiere a que acudiría gente de todas las naciones a la adoración pura del único Dios verdadero, Jehová. Da a entender que se formaría una hermandad internacional para rendir servicio sagrado acepto a Dios.

2

Una transformación de tal magnitud, que afectaría a personas de todo el mundo, no solo sería sensacional, sino visible, como si sucediera en una montaña a la vista de todos. Es precisamente lo que ocurre hoy entre los testigos de Jehová de todo el mundo. Millones de personas que pertenecían a las religiones de la cristiandad han aprendido que Dios es uno y han dejado de adorar a la Trinidad. En la India, miles de hindúes han abandonado su panteón de dioses y las miríadas de ídolos para dar culto al único Dios verdadero. Otro tanto sucede en África, en las islas remotas y en el Oriente Medio. Los que han ascendido a la santa montaña de Jehová —su adoración pura— han dejado atrás odios raciales, tribales y políticos y de manera literal 'no aprenden más la guerra'. (Isaías 2:2-4.)

La

controvertida identidad del Mesías

3

Esta hermandad internacional está relacionada, asimismo, con el cumplimiento del propósito divino para el hombre: que gente de todas las naciones se bendiga mediante la "simiente" o "prole" prometida, un descendiente de Abrahán, a fin de adorar a Dios en verdad y unidad. (Génesis 3:15, Ed; 22:18, DK.) Profecías ulteriores indicaron que esta "simiente" sería también el 'profeta como Moisés', el mediador de un nuevo pacto que serviría de fundamento legal para que gente sincera de todas las naciones adorara a Dios en unidad. (Deuteronomio 18:15, 18, 19; Jeremías 31:30-33 [31:31-34, NM].) Además, sería el Mesías, el gobernante del linaje davídico cuyo trono Dios establecería eternamente. (1 Crónicas 17:11, 12.) Según el profeta Isaías, el Mesías sería la figura central que uniría a gente de todas las naciones (hebreo: Goh·yím). Isaías 11:10 dice: "Y ocurrirá en aquel día, que (el renuevo) de la raíz de Isaí [Jesé, NM] será como bandera ["señal enhiesta", NM] de los pueblos. A él acudirán las naciones, y será glorioso su lugar de descanso".

4

La identidad del Mesías se ha debatido por siglos. Como indican Isaías 11:10 y otros textos, sería judío, descendería del rey David (hijo de Jesé) y gente de todas las naciones lo aceptaría como el legítimo Mesías enviado por Dios. Refiriéndose a Jesús, maestro del siglo I,: el rabí H. G. Enelow escribió, "A ningún judío sensato le puede ser indiferente el que un judío haya desempeñado un papel tan importante en la educación y guía religiosas de la humanidad".10 ¿A qué otro judío aceptaron como el Mesías tantos gentiles? ¿Pudiera tener más aceptación otro judío? A algunos, sin embargo, les parece muy perturbadora la idea de que Jesús sea el Mesías. Sus razones merecen ser examinadas.

La

apostasía de la cristiandad

5

La cristiandad, cuyos adherentes afirman seguir las doctrinas de Cristo, es, en opinión de la mayoría de los no cristianos, la culpable de que se tenga aversión al nombre mismo de Jesús. En su nombre, muchas naciones han sufrido a manos de la cristiandad, si bien es cierto que el pueblo que más ha padecido ha sido el judío.

6

El antisemitismo de la cristiandad culminó en nuestro siglo en el Holocausto nazi. De los muchos factores implicados, el odio religioso fue sin duda uno de los más importantes. Y, aunque algunos miembros de la cristiandad lo niegen, hay que reconocer que hubo "cristianos", católicos y protestantes por igual, que participaron en la matanza o la toleraron. Elie Wiesel resume la opinión judía en su libro A Jew Today (Un judío de hoy): "¿Cómo puede explicarse que la Iglesia jamás excomulgara ni a Hitler ni a Himmler, que Pío XII nunca viera necesario —por no decir indispensable— condenar Auschwitz y Treblinka, que un elevado número de miembros de las S.S. fuesen creyentes y fieles a sus lazos cristianos hasta el fin, que hubiese asesinos que se confesaran entre una masacre y otra y que todos ellos procediesen de familias cristianas y hubieran recibido una educación cristiana?".11 Por lo tanto, ¿cuánta fe cabe esperar que pongan los judíos en un nombre que ha sido vinculado por siglos a todas las vejaciones y golpes que han recibido?

7

Aparte de la persecución directa, ¿qué ejemplo moral han dado al resto del mundo los países "cristianos"? Poco más que guerras, cruzadas y "santas" inquisiciones. Hasta las dos guerras mundiales comenzaron en países "cristianos". ¿Se podría decir que ha sido ejemplar la moralidad "cristiana"? El sida, por ejemplo cunde en países cuya población profesa mayoritariamente ser cristiana. Los escándalos de clérigos de la cristiandad son notorios. Los televangelistas inmorales, que acumulan millones de dólares y viven como reyes, al igual que los clérigos homosexuales, a algunos de los cuales hasta se les ha demandado por abuso de menores, figuran entre los muchos rasgos que atribuyen al cristianismo los no cristianos, un fruto que difama el nombre de Jesús, a quien dicen seguir los "cristianos".

8

Además, al judaísmo y al islam les repele, con razón, la idolatría prevaleciente en la cristiandad. Estas religiones también objetan a muchas de sus doctrinas antibíblicas, como la veneración de María como "Madre de Dios". Los judíos desprecian la doctrina de la Trinidad, porque contradice de forma manifiesta particularmente la esencia del judaísmo, el concepto monoteísta resumido en las palabras: "Oye, Israel: el Eterno, nuestro Dios, el Eterno es uno". (Deuteronomio 6:4, HM, Za.)

9

Las persecuciones, guerras, inmoralidad, hipocresía y doctrinas blasfemas de la cristiandad son imperdonables, no solo a la vista de los no cristianos, sino también a la vista del Dios Todopoderoso. Por esta razón, aunque los testigos de Jehová siguen a Cristo, no son parte de la cristiandad. Y esta organización, a su vez, no es parte del cristianismo verdadero. El uso del nombre de Jesús es prácticamente el único parecido que existe entre los primeros cristianos y la cristiandad. Ahora bien, si las enseñanzas de Jesús eran tan sobresalientes y prácticas, ¿cómo se produjo esta apostasía?

10

Tanto el propio Jesús como los escritores de las Escrituras Griegas Cristianas —mal llamadas Nuevo Testamento— profetizaron que surgirían falsos cristianos y que se apostataría de las enseñanzas verdaderas de Jesús. (Hechos 20:29, 30; 2 Tesalonicenses 2:1-12; 1 Timoteo 4:1-3; 2 Pedro 2:1, 2.) Según Mateo 7:21-23, el Mesías mismo juzgaría a estos apóstatas por lo que son y les diría: "¡Nunca los conocí! Apártense de mí, obradores del desafuero" (NM; compárese con Mateo 13:24-30, 37-43).

¿Por

qué se necesitaban más Escrituras?

11

En un principio todos los seguidores de Jesús eran judíos. De hecho, miles de judíos del siglo I, entre ellos "una gran muchedumbre de sacerdotes", aceptaron a Jesús como el 'profeta como Moisés': el Mesías. (Hechos 2:5, 37, 41; 4:4; 6:7; Deuteronomio 18:18.) Aquellos judíos constituyeron el fundamento de un nuevo grupo internacional de adoradores de Jehová Dios, establecido legalmente sobre "un nuevo pacto" mediado por el profeta semejante a Moisés. (Jeremías 31:30-33 [31:31-34, NM].)

12

Con el nuevo pacto surgió la necesidad de más libros inspirados que añadieran la información necesaria para los que iban a servir en el marco del nuevo pacto. Estos libros fueron las Escrituras Griegas Cristianas, escritas en su totalidad por judíos. Relatan la vida y las enseñanzas de Jesús, dan detalles acerca de muchas profecías de las Escrituras Hebreas y aclaran aspectos del Mesías y de la función que este cumple en el propósito divino. Incluyen, además, cartas de consejo y estímulo para el nuevo grupo internacional de adoradores.

¿Fue

Jesús el Mesías prometido?

13

Pero ¿no rechazaron a Jesús los guías religiosos de su tiempo? Sí, e influyeron en las masas. Ahora bien, ¿no hicieran lo mismo también los líderes religiosos con Jeremías y otros profetas de su época? (Jeremías 7:25, 26; 20:1-6; 2 Crónicas 36:15, 16.) A los contemporáneos de Jesús que le creyeron y que examinaron directamente su enseñanza, sus obras y las profecías que hablaban de él, no les disuadió la oposición de los guías que veían amenazado su monopolio religioso. Lo que habían presenciado aquellos judíos sinceros les convenció de que en Jesús se cumplían las profecías mesiánicas. ¿Qué pruebas contundentes persuadieron a estos judíos del siglo I a afrontarlo todo, hasta la muerte, por confesar que Jesús era el Mesías prometido? (Juan 9:22; 16:2.)

14

Primero, el tiempo era el indicado. La profecía del capítulo 9 de Daniel sobre el Mesías indicaba que aparecería antes de la destrucción del segundo templo. (Daniel 9:24-27.)

15

Segundo, el hombre era el indicado. Jesús era de la tribu de Judá y descendía del rey David. (Génesis 49:10; 1 Crónicas 17:11-14; compárese con Mateo 1:1-16; Lucas 3:23-31.) Además, había nacido en Belén, que, como entendían los judíos del siglo I, sería la cuna del Mesías. (Miqueas 5:1 [5:2, NM]; compárese con Mateo 2:4-6; Lucas 2:1-7; Juan 7:42.) Todas estas eran importantes credenciales que los judíos de tiempos de Jesús esperaban ver en el Mesías para identificarlo.

16

Además, la enseñanza de este hombre era la indicada. No era política ni legalista, sino espiritual y ética. En resumen, él iba al fondo de las cuestiones. Asimismo, se atrevió a apelar a las Escrituras como única autoridad final, en vez de recurrir a los dichos de guías religiosos anteriores, como era costumbre. Este proceder dejó atónitas a las muchedumbres, pues "les enseñaba como persona que tiene autoridad, y no como sus escribas". (Mateo 7:29, NM.) Tan enérgica es la personalidad y tan clara la enseñanza que revelan las biografías de Jesús, que los historiadores se han visto impulsados a asegurar que no fue un personaje mítico.

17

La pasión y muerte de Jesús cumplieron varias profecías de las Escrituras Hebreas cuyo carácter mesiánico se reconocía desde mucho tiempo atrás. Tales profecías enlazan la muerte del Mesías con la remisión de los pecados. En las Escrituras Griegas Cristianas se llama 'sacrificio de rescate' a la expiación efectuada por su muerte. (Mateo 20:28; Romanos 3:24.) ¿Cuáles fueron algunas de estas profecías?

18

Observe las palabras de la profecía de Daniel 9:24, 25 (DK): "Setenta semanas están determinadas en cuanto a tu pueblo, y en cuanto a tu santa ciudad, para acabar con la transgresión, y para poner fin a los pecados, y para hacer expiación de la iniquidad y para traer la justicia eterna [...] hasta el ungido ["Mesías", hebreo: Ma·schí·aj] príncipe". No se puede pasar por alto la conexión que establece el texto entre el "Mesías" (el Ungido) y el "acabar con la transgresión" y "poner fin a los pecados". El versículo 26 (DK) pasa a decir que "después de las sesenta y dos semanas será tajado ["cortado", MK] el ungido", es decir, será muerto. (Véase el recuadro de la página 26.)

19

Otro pasaje relacionado con el que se 'cortara' (es decir, matara) al Mesías como sacrificio expiatorio se halla en Isaías 52:13 a 53:12. (Véase el recuadro de la página 28.) Los rabíes del siglo I, al igual que Rambam (Maimónides) y otros doctos medievales, aplicaron este pasaje al Mesías. El texto deja bien claro que el perdón está vinculado al Mesías y a su muerte.

20

Por estas razones, muchos judíos entendieron sin dificultad la enseñanza de que la muerte del Mesías posibilitaría el perdón pleno del pecado ante Dios. Sabían que las Escrituras hablaban de la imperfección inherente al hombre. (Eclesiastés 7:20.) Percibían a diario la necesidad de un sacrificio expiatorio, que iba implícito en la estructura y en el carácter del pacto de la Ley. Los sucesos que narran las biografías de Jesús lo presentan como un hombre perfecto cuya muerte podía expiar el pecado de la humanidad. (Mateo 20:28; Lucas 1:26-38.) Cuando las Escrituras Griegas Cristianas señalaron que los diversos sacrificios de la Ley prefiguraron este único sacrificio definitivo y pleno, cobraron más sentido la estructura de la Ley y otras porciones bíblicas. (Hebreos 10:1-10.)

Al

igual que Moisés, un profeta confiable

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Además de explicar que la muerte de Jesús era un sacrificio de rescate, las Escrituras Griegas Cristianas hacen resaltar su función de 'profeta como Moisés'. (Deuteronomio 18:18; véase la página 14, párrafos 17 al 19.) Como tal, profetizó la destrucción de Jerusalén y dio instrucciones a sus discípulos de abandonar la ciudad cuando la vieran sitiada. (Mateo 23:37–24:2; Lucas 21:20, 21.) Pero ¿cómo podrían huir de una población cercada? El historiador judío Yosef ben Mattatiyahu (Josefo), testigo ocular de los sucesos, da la respuesta: "Cestio [el comandante romano, 66 E.C.] retiró repentinamente sus tropas, renunció a sus esperanzas de tomar la plaza, aunque no hubiese sufrido ningún fracaso, y sin razones valederas abandonó la ciudad".13 Su retirada dio a los cristianos la oportunidad de huir de Jerusalén. Cuatro años más tarde, en 70 E.C., las tropas romanas, comandadas esta vez por el General Tito, volvieron a asediarla. Jesús había profetizado con respecto a la ciudad que el enemigo edificaría 'una fortificación de estacas puntiagudas y la rodearían y afligirían de todos lados'. (Lucas 19:43, NM.) Josefo confirma que Tito levantó tal fortificación, de casi ocho kilómetros de largo, lo que dejó el campo sin un árbol en dieciséis kilómetros a la redonda. La veracidad de las profecías de Jesús, en las que se daban instrucciones claras para no perecer a manos de los romanos, quedó probada al salvarse todos los que las siguieron. (Lucas 21:20-24.)

22

Jesús profetizó también que Dios eliminará la maldad y a sus causantes. En Lucas 21:24 (NM) habló de "los tiempos señalados de las naciones", lo que indica que la tolerancia divina de la gobernación humana acabaría tras un plazo de tiempo. Jesús también predijo que a los últimos días de la dominación del hombre los caracterizarían guerras, hambres, terremotos, pestes, delitos y violencia, y que antes de que se pusiera fin a esta dominación, habría una campaña educativa mundial para informar en todas las naciones que el gobierno divino estaría rigiendo desde el cielo. (Véase Mateo 24:3-14; Lucas 21:10, 11.) Los testigos de Jehová creen que esta gran señal compuesta ha sido patente desde 1914, cuando concluyeron "los tiempos señalados de las naciones". Desde mucho antes, los Testigos habían anunciado que 1914 sería un año señalado de la historia humana. Cuando estalló la I Guerra Mundial en agosto de aquel año, vieron confirmadas sus expectativas. No es que algún Testigo hubiera tenido visiones divinas; llegaron a esta conclusión gracias al estudio diligente de las Santas Escrituras.

Educación

de las naciones en los caminos de la paz

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No obstante, el hecho de que el Mesías ofreciera un sacrificio de rescate y fuera un profeta semejante a Moisés tendría un valor limitado si no cumplía el aspecto final de su papel en el propósito divino: ser el rey nombrado del Reino de Dios. (Isaías 9:5, 6 [9:6, 7, NM].) Pero ¿cómo podría Jesús ocupar ese puesto si moría? En conformidad con las profecías mesiánicas, Dios lo resucitó al tercer día después de su muerte. (Salmo 16:8-11; Isaías 53:10, 12; compárese con Mateo 28:1-7; Lucas 24:44-46; Hechos 2:24-32; 1 Corintios 15:3-8.) Le devolvió la vida, pero no como hombre, pues ya había sacrificado su vida humana perfecta, sino como espíritu poderoso, que esperaría a la diestra de Dios hasta que recibiera más instrucciones. (Salmo 110:1; Hechos 2:33-35; Hebreos 10:12, 13.)

24

El rey David escribió que 'el pueblo de Dios se ofrecería voluntariamente' cuando el Mesías iniciara su reinado. (Salmo 110:3.) Aunque la situación mundial ha ido empeorando desde el año señalado de 1914, también se ha cumplido la parte positiva de la profecía: el pueblo de Dios ha dedicado voluntariamente su tiempo a predicar 'las buenas nuevas del reino en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones'. (Mateo 24:14, NM.) Por ejemplo: todos los años los Testigos pasan cientos de millones de horas hablando a la gente acerca del Reino de Dios y conduciendo estudios bíblicos gratuitos con los que tienen interés en examinar los hechos.

25

Todo ese tiempo se ofrece gratuitamente. Los que participan en la obra son de todos los antecedentes, de todas las edades y de casi toda profesión imaginable. Los describe Isaías 2:3: "Vendrán muchos pueblos que dirán: 'Venid, y subamos a la montaña del Eterno [Hebreo: יהוה, Jehová]'". Esta no es una mera campaña para "ganar almas". Es un programa de educación internacional que tiene dos objetivos: 1) informar a gente de todas las naciones de que el Reino de Dios domina y explicarle qué hará en el futuro próximo, y 2) educar de manera gratuita a los que deseen examinar los hechos y servir al Dios vivo como él desea. El éxito de la obra y el cumplimiento de la profecía están garantizados. ¿Por qué? Porque el propio Jehová Dios lo respalda. (Zacarías 4:6.)

26

¿No es lógico concluir que la obra de los testigos de Jehová cumple la profecía de Isaías 2:3? ¿Conoce usted a otro grupo que realice esta obra? ¿O cree que es pura coincidencia que millones de personas emplean parte de su tiempo en hablar de un mensaje profetizado hace unos 2.000 años, un mensaje que se proclamaría en un tiempo de conmoción sin precedente? Sí, en estos últimos días los testigos de Jehová han llegado a ser "luz de las naciones". (Isaías 42:6; 49:6.) Forman la única hermandad internacional que sirve a Jehová Dios en unidad y paz bajo la dirección del Mesías, "la raíz de Jesé", de quien proclaman que es la "señal enhiesta" para las naciones. (Isaías 11:10, NM.)

[Notas

a pie de página]

Algunas personas afirman que estos escritos se contradicen o están en desacuerdo con las Escrituras Hebreas. Pero un examen de las supuestas contradicciones muestra que esta afirmación no es cierta. De hecho, les aplica el mismo principio que a las "contradicciones" de las Escrituras Hebreas. (Véanse las páginas 6 y 8, párrafos 9-12.) Dado que los primeros cristianos —entre ellos los que escribieron los libros de las Escrituras Griegas— eran judíos, no fomentaron el antisemitismo más que los profetas judíos que los precedieron, quienes habían denunciado a los guías religiosos de su tiempo.

Los judíos del siglo I entendían por lo general que esta profecía se cumpliría durante su tiempo. (Lucas 3:15.) En la obra De Termino Vitae (Sobre el fin de la vida), Menasseh ben Israel, rabí del siglo XVII, escribió: "Hay quienes toman las 70 semanas de modo que digan que tras su fin vendría el Mesías, quien los constituiría en señores de todo el mundo. Sin duda, todos los que en aquel tiempo tomaron las armas contra los romanos sostenían esa opinión".

El Tárgum, antigua paráfrasis judía en arameo, dice en Miqueas 5:1: "De ti [Belén] saldrá el Mesías delante de mí".

El historiador judío Joseph Klausner escribió: "Un hombre como Jesús, para quien el ideal ético lo era todo, había sido hasta entonces desconocido en el judaísmo de la época. [...] Así, su doctrina ética aparentemente va más allá del Pirké Avot y de otra literatura talmúdica y midráshica. No se pierde en un mar de prescripciones legales y puntos de información secular".12

Si se desea examinar un relato completo de la vida y el ministerio de Jesús, véase el libro El hombre más grande de todos los tiempos, editado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.

El apóstol Pablo llamó a Jesús el 'segundo Adán', cuya muerte expiaría el pecado que hemos heredado de Adán. (1 Corintios 15:45-47; Romanos 5:12, 15-19.) Si se desea más información sobre por qué era esencial esta provisión, véase la página 14, párrafos 15 y 16, y la nota.

A la luz de lo explicado, la historia de Abrahán cobra nuevo significado. Dios no le pidió que matara a su hijo solo para probar su fe, sino para que fuera un drama simbólico que enseñara a los hombres que Él sacrificaría a una persona muy querida para beneficiarlos eternamente. Ofrecería a la propia Simiente de Abrahán, mediante la cual prometió que "se bendecirán [...] todas las naciones de la tierra". (Génesis 22:10-12, 16-18, DK; compárese con Juan 3:16.) La similitud y el concepto son tan claros y específicos que no pueden atribuirse a la coincidencia ni a la invención humana.

Al mencionar "los tiempos señalados de las naciones", Jesús se refería evidentemente a la profecía de Daniel 4:10-34 (4:10-37, NM). Esta se explica con detalle en Perspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2, págs. 1117-1121, y "Venga tu Reino", capítulo 14 y apéndice, obras editadas por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.

[Preguntas

del estudio]

1, 2. ¿Cómo se cumple hoy día la profecía de Isaías 2:2-4?

3. Según Isaías 11:10, ¿qué efecto tendría el Mesías en las naciones?

4. ¿Qué dijo un rabí sobre el efecto de Jesús en la raza humana?

5-7. ¿Por qué ofenden a muchas personas los nombres Jesús y cristianismo?

8-10. a) ¿Por qué no se ajusta a la realidad la alegación de la cristiandad de representar a Jesús y al cristianismo verdadero? b) ¿Qué advertencia dieron las Escrituras de que se apostataría de las verdaderas enseñanzas de Jesús?

11, 12. a) ¿Qué son las Escrituras Griegas Cristianas? b) ¿Quiénes las escribieron? c) ¿Por qué fue necesario que Dios inspirara estos escritos?

13-16. ¿Qué convenció a muchos judíos del siglo I de que Jesús era el Mesías?

17-20. a) ¿Qué profecías de las Escrituras Hebreas hablaron del tiempo de la venida del Mesías y de su muerte en sacrificio? b) ¿Por qué era necesario que muriera el Mesías?

21, 22. a) ¿Qué datos históricos acerca de la destrucción de Jerusalén prueban que Jesús fue un profeta verdadero? b) ¿Cómo corroboran este hecho los sucesos históricos contemporáneos?

23. ¿Qué hizo posible que Jesús fuera el Rey nombrado del Reino de Dios?

24-26. ¿De qué manera cumplen los testigos de Jehová la profecía de Isaías?

[Recuadro

en la página 26]

¿QUIÉN

ERA EL 'UNGIDO'? ¿CUÁNDO VENDRÍA?

Daniel 9:24: "Setenta semanas fueron decretadas sobre tu pueblo".

¿Qué propósito tiene este período?

"Para que fenezca el pecado y pueda perdonarse la iniquidad, y para traer justicia eterna, y sellar visión y profecía". Tan solo por estas palabras, cabría esperar que esta fuera una de las profecías más importantes de las Escrituras.

Da-niyye-l (Daniel) 9:26 (DK): "Después de las sesenta y dos semanas será tajado [cortado, MK] el ungido ["Mesías"; hebreo: Ma·schí·aj], y no vivirá". Observe que se cortaría (mataría) al Mesías antes de la destrucción del segundo templo, en 70 E.C., tal como pasa a decir el versículo: "Y el pueblo de otro príncipe que ha de venir, destruirá la ciudad y el santuario".

¿Cómo entienden los comentaristas judíos esta profecía?

No hay una interpretación oficial que cuente con la aceptación unánime de los comentaristas judíos. Algunos tratan de relacionar ciertas porciones con el regreso del exilio en Babilonia (537 a.E.C.); otros, con el período de la rebelión macabea contra las fuerzas helenizantes (168-165 a.E.C.); hay quienes la relacionan con la destrucción del segundo templo por los romanos en 70 E.C., y otros, con una venida futura del Mesías.

En general, se podría decir que las interpretaciones judías actuales son deficientes en dos aspectos fundamentales:

1. Suelen restar importancia a esta profecía y pasar por alto el propósito que se declara: acabar con el pecado y la iniquidad y traer justicia eterna.

2. Mientras que a Daniel se le dio esta profecía de forma que se pudiera calcular en qué tiempo se cumpliría, ninguna de estas explicaciones habituales se ajusta con exactitud a un cálculo cronológico razonable. (Compárese con Daniel 9:2.)

¿Hay alguna explicación de esta profecía que armonice con el propósito que se declara y con los hechos históricos?

Note la siguiente:

Setenta semanas: Los comentaristas judíos entienden, casi universalmente, que son semanas de años, es decir, 490 años. Este significado se conforma al cálculo profético de las Escrituras: "Un año por cada día". (Números 14:34; Levítico 25:8; Ezequiel 4:6.)

Desde que salga la orden para restaurar y reedificar Jerusalén: Nehemías indica que en el año vigésimo del rey Artajerjes recibió la comisión de restaurar y reedificar Jerusalén. Este año fue 455 a.E.C. (Nehemías 2:1-8; véase Perspicacia para comprender las Escrituras, volumen 2, páginas 652-654, 1015, 1016, editado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.)

Siete semanas: Estas siete semanas (de años, o sea, 49 años) se refieren al período que se empleó en restaurar la ciudad, Jerusalén.

Sesenta y dos semanas: Las sesenta y dos semanas (de años, o sea, 434 años) se refieren al período transcurrido entre la finalización de la ciudad y la llegada del Mesías.

Con la suma de los dos períodos, obtenemos 69 semanas de años, es decir, 483 años. Si contamos desde 455 a.E.C., el fin de la semana 69 cae en 29 E.C.

29 E.C.: Un judío llamado Jesús (Hebreo: Yeshua), nacido en Belén y criado en Nazaret, del linaje de David, emprende su predicación por toda la tierra de Israel. (Lucas 3:1-3, 21, 22.)

"Y después de las sesenta y dos semanas Mesías será cortado". (Daniel 9:26, NM.): En el año 33 E.C., tras predicar durante tres años y medio Jesús fue muerto. Este suceso corresponde a lo que dice Daniel 9:27.

"Hará que cesen el sacrificio y la ofrenda de dádiva." (Daniel 9:27, NM.): Jesús dijo que moriría en sacrificio. (Mateo 20:28.) A la vista de Dios, su muerte puso fin a los sacrificios que se ofrecían bajo el pacto de la Ley. (Hebreos 8:1-13.) La muerte en sacrificio de Jesús sentó la base de todo lo que se menciona en Daniel 9:24.

Traería perdón de los pecados.

Confirmó las promesas y profecías divinas.

Sentó la base legal, en conformidad con las normas de Dios, para que hubiera justicia eterna en el futuro.

Tal como indicaba la profecía, todo ocurrió antes de la destrucción del segundo templo.

En vista del propósito que se declaró, ¿no sería deficiente toda otra explicación?

El apuntar a un cumplimiento futuro de la profecía la alejaría mucho del período indicado de 70 semanas de años, y tal cumplimiento no ocurriría antes de la destrucción del segundo templo de Jerusalén.

[Nota

a pie de página]

La puntuación del texto hebreo actual (el hebreo original no tenía puntos vocálicos ni puntuación), que da lugar a entender de manera diferente el modo de dividir el tiempo, no es original, sino una adición de los escribas medievales, que al parecer reaccionaron contra la interpretación de que el texto se cumplía en Jesús.

[Recuadro

en la página 28]

¿QUIÉN

ES "MI SIERVO"?

"He aquí [...] Mi siervo [...]. Despreciado y desechado de los hombres [...], y no hicimos aprecio de él. Ciertamente él ha llevado nuestros padecimientos, y con nuestros dolores él se cargó [...]. Pero fue traspasado por causa de nuestras transgresiones, quebrantado por causa de nuestras iniquidades [...]. Nosotros todos, como ovejas, nos hemos extraviado; [...] y el Señor cargó sobre Él ["había hecho recaer en él", MK] la iniquidad de todos nosotros [...], aunque no hizo violencia, ni hubo engaño en su boca. [...] Mi justo siervo [...] justificará a muchos; pues que él mismo cargará con las iniquidades de ellos [...]; por cuanto derramó su alma hasta la muerte, y con los transgresores fue contado: y él mismo llevó [...] el pecado de muchos, y por los transgresores oraba." (Isaías 52:13–53:12, DK.)

En este pasaje, Isaías presenta el cuadro de una persona plenamente pura e inocente cuyo sufrimiento y muerte expiaría los pecados de su propia nación, que no lo tendría en la debida estima.

Sin embargo, la mayoría de los comentaristas judíos actuales aceptan como indiscutible el hecho de que el pasaje se refiere a la nación de Israel en su totalidad o a un grupo justo de ella.

La pregunta que surge es: ¿Ha encajado alguna vez en esa descripción la nación de Israel, o siquiera parte de ella, o aplica lo dicho a una persona?

No hay constancia de que durante los más de 800 años que transcurrieron desde que Isaías escribió esta profecía (c. 732 a.E.C.), algún judío o rabí enseñara que el "siervo" fuera una colectividad. En aquel tiempo se entendía universalmente que la profecía aplicaba a una persona, que, según la creencia general, era el Mesías.

Observe además esta cita del prólogo del libro The Fifty-Third Chapter of Isaiah According to the Jewish Interpreters (El capítulo 53 de Isaías según los intérpretes judíos): "La exégesis que se conserva del período que concluye a finales de la época de los amoraítas [hasta el siglo VI E.C.] indica que entonces era frecuente, y quizás hasta general, suponer sin cuestionarlo que aludía a la persona del Mesías, interpretación que, por supuesto, recoge algún tiempo después el Tárgum". (Edición de H. M. Orlinsky, 1969, pág. 17.)

¿Qué motivo habría para rechazar el entendimiento más natural —que se refiere a una persona, al Mesías— y reinterpretar el texto? ¿No sería simplemente para que no se relacionara esta profecía con Jesús, el judío del siglo I que encajaba en todo detalle con la descripción?

[Recuadro/Fotografía

en la página 25]

Los testigos de Jehová, como los de esta fotografía, tomada a orillas del mar de Galilea (Israel), también están activos en todo el mundo invitando a gente de todas las naciones a aprender más de los propósitos y requisitos de Dios.

 

 

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wi pág. 31 Usted puede ver un mundo sin guerra ***

Usted

puede ver un mundo sin guerra

CIERTAMENTE la inspiradora profecía del capítulo 2 de Isaías se está cumpliendo en nuestro tiempo. Está muy próximo un mundo sin guerra. Millones de testigos de Jehová de toda la Tierra ya han convertido "sus espadas en arados, y sus lanzas en hoces". Aunque proceden de toda nación y todo antecedente, han superado los prejuicios y odios que hayan tenido y han aprendido los caminos del Dios de la verdadera paz, Jehová. (Isaías 2:4.) Por mantener esta postura de amantes de la paz, pasaron por la misma experiencia que los judíos en los campos de concentración (1933-1945).

2

Hay magníficas perspectivas, pero no para todas las personas. Jehová no estará esperando siempre a que todos los hombres batan sus espadas en arados. Algunos no quieren hacerlo. El salmista deja muy claro lo que les aguarda: "Porque los malhechores serán cortados, pero los que aguardan al Eterno heredarán la tierra. Aún un poco, y el impío no será más. Mirarás al lugar donde estaba, y (verás que) no estará más". (Salmo 37:9, 10.) Sí, en el futuro próximo Jehová 'hará que cesen las guerras hasta los confines de la tierra'. (Salmo 46:9-11 [46:8-10, NM].)

3

La misma profecía en la que Jesús dio la señal de los últimos días destacó también la inminencia de la intervención divina. Jesús dijo: "De ningún modo pasará esta generación [la de 1914, que vio el fin de "los tiempos señalados"] hasta que sucedan todas estas cosas". (Mateo 24:34; Lucas 21:24, NM.) A esa generación le queda poco tiempo para desaparecer. Sí, ahora es el tiempo de que la humanidad se decida. En estos últimos días, o "fin de los días" (MK), debemos elegir si 'subiremos' o no 'a la montaña de Jehová' para que él nos 'enseñe sus caminos'. Pero como hemos visto en este estudio, hay mucho implicado en llegar a conocer al Dios verdadero, dejar que 'nos instruya acerca de sus caminos, y andar en Sus sendas'. (Isaías 2:2, 3, NM, MK.) No se trata solo de leer un folleto o seguir un cursillo. Entraña una instrucción más profunda que afecta nuestro modo de vivir. ¿Le gustaría aprender más sobre el Dios de la paz?

4

Los testigos de Jehová están dispuestos a ayudarle a hacer esta profunda investigación. Le animamos a seguir examinando este asunto con toda diligencia, para que usted también sea uno de los que 'suben a la montaña de Jehová, y a quienes se les enseñan Sus caminos'. Si desea más ayuda, diríjase a los testigos de Jehová de un Salón del Reino cercano o escriba a los editores de este folleto. (Véase la página 32.) El profeta Miqueas describe muy bien los agradables resultados: "Y realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá nadie que los haga temblar". ¡Que usted sea uno de los que 'anden en el nombre de Jehová para siempre' en un mundo sin guerra! (Miqueas 4:4, 5, NM.)
                                           gomezburgara@hotmail.com

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La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la palabra de nuesro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.  ISAIAS 40;8

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