Mas subía de la tierra un vapor, que regaba toda la faz de la tierra. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y trájola al hombre. Y dijo Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: ésta será llamada Varona, porque del varón fué tomada. Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne.

viernes, 18 de septiembre de 2009

LA GUIA DE DIOS``El camino del paraiso´´. FOLLETO.

La guía de Dios: el camino del Paraíso

Siglas de las traducciones del Corán que se han utilizado:

AC

- El Sagrado Corán (trad. de Ahmed Abboud y Rafael Castellanos), Buenos Aires, Editorial Arábigo-Argentina "El Nilo", 1980

JC

- El Corán (ed., trad. y n. de Julio Cortés), Madrid, Editora Nacional, 1980

JV

- El Corán (trad. y pról. de Juan Vernet), Esplugas de Llobregat (Barcelona), Plaza & Janés, 5.a ed., 1991

SH

- El Korán (trad. de M. Savary, vers. cast. de A. Hernández Catá), París, Garnier Hermanos, s.a.

A menos que se indique lo contrario, las citas o referencias coránicas corresponden a El Sagrado Corán, traducción de Ahmed Abboud y Rafael Castellanos

A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas que aparecen en este folleto se han tomado de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (con referencias)

***

gu pág. 2 La guía de Dios: el camino del Paraíso ***

La

guía de Dios: el camino del Paraíso

DIOS creó al hombre en el Paraíso. Adán y Eva vivieron allí completamente felices. Pero una vez expulsados del Paraíso, la situación degeneró enseguida, y toda la humanidad sufrió los efectos. El egoísmo fomentó la hostilidad, y la envidia encendió el odio. Reinó la discordia, y la corrupción y la inmoralidad se propagaron como la peste, de modo que había muy poco amor, y la bondad casi desapareció. Hoy día, la sociedad en general carece de los valores fundamentales; las familias unidas y felices son una excepción. Estas tragedias afectan a toda persona de toda comunidad, incluso a las que creen en Dios.

El objetivo de este folleto es exponer cómo perdió el hombre el Paraíso. Al leerlo, observará que en él se examinan las razones de nuestros problemas y se demuestra que la guía que Dios ha proporcionado es verdaderamente el camino del Paraíso.

 

 

***

gu págs. 3-6 ¿Por qué necesitamos la guía de Dios? ***

¿Por

qué necesitamos la guía de Dios?

¿NO LE deleita la vista contemplar prados y montes cubiertos de vegetación y de flores multicolores? ¿No le maravilla ver los dorados rayos del sol filtrarse a través de las plateadas nubes? ¿No le fascina observar a una mariposa revolotear sobre las flores de un jardín? ¿No le resulta placentero escuchar el borboteo de los arroyos, el gorjeo de los pájaros y el susurro de las hojas? ¿No le encanta el agradable olor de la tierra humedecida por el rocío, el buen aroma de la hierba y la fragancia de las flores? Seguro que sí.

2

Estas delicias no son obra de ningún pintor, músico o perfumista humano. Son creaciones de Dios. Las produjo para Su alabanza y para el placer de la humanidad.

3

Pero puede que usted se pregunte: "¿Cómo vamos a gozar de la vida cuando la enfermedad y la muerte son causa de tanta amargura? ¿Dónde está la felicidad en este mundo plagado de guerras, odio y discordia?". Los conflictos se propagan como la peste. La gente no vacila en recurrir a las torturas más sádicas y en matarse sin piedad. Las familias se desintegran como consecuencia de las separaciones y los divorcios. La maldad está sumamente extendida en la Tierra.

4

Dios no creó la belleza que hay a nuestro alrededor para que fuera una simple obra de arte de la que no pudiéramos disfrutar por falta de tiempo. La vida no tenía por qué ser vana. Dios no nos creó solo para vivir, sino para disfrutar de la vida.

5

El propósito de Dios no ha cambiado. Él sigue queriendo que vivamos y que encontremos placer en nuestra existencia, lo cual armoniza con sus cualidades y creaciones. Desea que vivamos contentos, con buena salud, en paz y seguridad. Quiere que vivamos juntos como hermanos —sin divisiones por causa del color, la raza o la nacionalidad— y que estemos unidos en justicia e igualdad. Dios también desea que nuestra familia sea feliz y que tenga acceso a una abundancia de alimentos y bebidas deliciosos. Nos ha infundido el deseo natural de anhelar todo esto.

6

¿No parece contradictorio que la vida tenga tantos momentos penosos y, sin embargo, poseamos el deseo natural de disfrutar de ella? A lo largo de los siglos, el hombre ha luchado en vano por superar los obstáculos que tantas veces lo han amargado, lo que demuestra que no es capaz de resolver sus problemas por sí solo y que para atravesar las dificultades de la vida, necesita el consejo y la guía de una fuente superior. ¿Quién, sino Dios, está mejor capacitado para guiar a la humanidad? En realidad, ¿podemos siquiera imaginarnos que fuera a dejar al hombre sin ningún tipo de guía ni ayuda?

Cómo

proporciona Dios su guía

7

Dios ha demostrado su interés por la humanidad desde la misma creación. Adán fue el primero que recibió su guía. Posteriormente Dios se la dio a la humanidad a través de sus profetas, hombres como Enoc (Idris), Noé (Nuh), Abrahán (Ibrahim), Job (Aíub) y Moisés (Musa). Comenzando con su profeta Moisés, Dios inspiró libros que hoy día todavía existen. Él quería que toda la humanidad recibiese Sus instrucciones y hallara felicidad acatándolas.

8

Respecto a la obligación de tener fe en estos libros, el Corán recalca: "Todos los fieles creen en Dios, en sus ángeles, en sus libros y en sus apóstoles" (Al-bacarah, La vaca, 2:285). El Corán también dice que los temerosos de Dios "creen en lo que te fue revelado y en cuanto fue revelado antes que a ti y están persuadidos de la vida futura" (Al-bacarah, La vaca, 2:4). ¿A qué se refiere la expresión "cuanto fue revelado antes que a ti"?

9

Las Santas Escrituras son los libros de Dios. Precedieron al Corán, el cual los menciona a menudo y recalca que contienen la guía divina. En La familia de Imrám 3:2, JV (Ali 'Imrán, La familia de Amrán 3:3, 4, AC), leemos: "Dios ha hecho descender sobre ti, ¡oh Profeta!, al Libro con la verdad, atestiguando los que le precedieron. Hizo descender el Pentateuco y el Evangelio [Inchil, en árabe], anteriormente, como guía para los hombres" (véase también Al-ma'idah, La mesa servida, 5:46, 47). Y en An-nisa', Las mujeres, 4:163, dice: "Concedimos los Salmos a David". El Corán también anima a remitirse a estos libros: "Si estás en duda sobre lo que te hemos revelado, consulta a quienes leyeron el Libro anterior a ti" (Iunus, Jonás, 10:94).

10

¿Qué significa tener fe en los libros de Dios? Desde luego, no basta con saber de su existencia. La fe verdadera implica leerlos, conocer su contenido y poner en práctica lo que dicen. Cuando recibimos cartas de seres queridos, ansiamos leerlas. Y es lógico que tengamos más interés en las cartas y en la persona que nos las envió que en aquella que nos las entregó. Con mucho más motivo cuando se trata de las cartas que Dios envía a través de sus mensajeros. Se esperaría que deseáramos tenerlas, leerlas y dejarnos guiar por lo que él dice en ellas. Aunque los mensajeros de Dios nos merecen respeto, nuestro interés primordial es escucharle a él y obedecerle. Debemos seguir las instrucciones contenidas en sus libros sin hacer distinción entre los profetas que los escribieron.

11

Dios ha conservado y custodiado sus libros para que hoy día podamos tener acceso a ellos. Nadie conseguirá jamás eliminar o alterar la Palabra de Dios, pues los libros que la recogen son de él, no del hombre. Dios nos los ha proporcionado para guiarnos por la senda correcta. Le conmoverá profundamente descubrir el mensaje que contienen.

12

¿Piensa usted que todo el que afirma creer en Dios aplica lo que está escrito en Sus libros? Muchos judíos y cristianos dicen que creen en él, pero ¿demuestran sus obras que obedecen las instrucciones contenidas en dichos libros? No debemos juzgar las Santas Escrituras a la luz de lo que hacen quienes dicen regirse por ellas. Muchos se han desviado de la fe verdadera y han dejado de seguir la guía de Dios (compárese con Tito 1:14, 16).

13

¿Desea saciar su sed de conocimiento de Dios? Si así es, seguramente querrá saber las respuestas a las siguientes preguntas importantes: ¿Qué propósito tenía Dios cuando creó al hombre?, ¿dónde lo colocó?, ¿cuál es la causa de toda la angustia humana?, ¿qué solución ha provisto Dios para que podamos vivir felices, en conformidad con nuestros deseos naturales? Según vayamos examinando estas preguntas, busque la guía de Dios y acátela, y puede estar seguro de que él satisfará los deseos de su corazón.

[Notas]

Para su comodidad, en las referencias al Corán se da el nombre del sura y el número que tradicionalmente se le otorga.

Para tener la certeza de que el texto de los libros antiguos de Dios es fidedigno, veáse el apéndice de las págs. 29-31.

[Preguntas

del estudio]

1, 2. a) ¿Qué delicias suelen alegrarnos la vida? b) ¿Quién las creó, y con qué propósito?

3. ¿Qué realidades nos impiden ser felices?

4, 5. ¿Para qué clase de vida nos creó Dios, y de qué placeres desea que gocemos?

6. ¿Qué necesitamos para superar nuestros problemas, y por qué?

7. ¿Cuándo empezó Dios a guiar al hombre, y cómo?

8, 9. Según el Corán, ¿en qué libros se debe tener fe?

10. ¿Cómo se demuestra la fe en los libros de Dios, y cuál debería ser nuestro interés primordial?

11. ¿Por qué es razonable esperar que hoy día sigamos teniendo acceso a los libros de Dios?

12. ¿Por qué no debemos juzgar los libros de Dios por la conducta de quienes afirman regirse por ellos? (Véase el recuadro de la pág. 5.)

13. ¿Qué preguntas responderemos más adelante?

[Recuadro

de la página 5]

Han

traicionado a Dios y Sus libros

Actos

malos y creencias falsas Lo que Dios dice

del

judaísmo y la cristiandad en las Santas Escrituras

Algunos dudan de la existencia "En el principio Dios creó

de Dios, el Creador, y creen que los cielos y la tierra."

el hombre evolucionó de animales (Génesis 1:1.)

inferiores.

Cometen actos inmorales, y su "[Dios] tiene una causa

historia está plagada de guerras judicial con los habitantes

y derramamiento de sangre inocente. de la tierra [...]. Hay la

pronunciación de maldiciones

y práctica de engaño y

asesinato y robo y

perpetración de adulterio

que han estallado, y

actos de derramamiento de

sangre han tocado a otros

actos de derramamiento de

sangre." (Oseas 4:1, 2.)

Han abandonado la palabra de "En vano siguen adorándome,

Dios contenida en sus libros y porque enseñan mandatos de

se han vuelto a las tradiciones hombres como doctrinas."

humanas. (Mateo 15:8, 9;

Isaías 29:13.)

Con el uso de cruces, imágenes "No debes hacerte una

e iconos en las iglesias y en el imagen tallada ni una forma

culto, los que dicen ser cristianos parecida a cosa

promueven la idolatría. alguna [...]. No debes

inclinarte ante ellas ni

ser inducido a servirlas."

(Éxodo 20:4, 5.)

"Hijitos, guárdense de

los ídolos." (1 Juan 5:21.)

La mayoría de los que afirman ser "[El Señor] nuestro Dios

cristianos creen en la Trinidad, es un solo [Señor], [...]

doctrina según la cual, el Padre, Uno Solo es Él."

el Hijo y el espíritu santo forman (Deuteronomio 6:4;

un solo Dios. Dado que adoran a Marcos 12:29, 32.)

Cristo como Dios, y veneran a María "Es [al Señor] tu Dios

y a los "santos", dejan de rendir a quien tienes que adorar,

culto al único Dios verdadero. y es solo a él a quien

tienes que rendir servicio

sagrado." (Mateo 4:10.)

Celebran fiestas de origen pagano, "Porque, ¿qué consorcio

como la Pascua y la Navidad. tienen la justicia y el

desafuero? [...] '[...]

dejen de tocar la cosa

inmunda'."

(2 Corintios 6:14, 17.)

Han creado una clase clerical y la "Mas ustedes, no sean

han ensalzado por encima de la llamados Rabí, porque uno

gente común. solo es su maestro,

mientras que todos ustedes

son hermanos."

(Mateo 23:8.)

[Nota]

Con el término cristiandad nos referimos al conjunto de países y fieles que profesan el cristianismo, pero que no siguen verdaderamente a Cristo.

 

 

***

gu págs. 6-12 Cómo rechazó el hombre la guía de Dios ***

Cómo

rechazó el hombre la guía de Dios

"EN EL principio Dios creó los cielos y la tierra." (Génesis 1:1.) Después, en seis "días" (períodos de tiempo) creativos sucesivos, preparó la Tierra para que la habitara el hombre, quien tendría la misión de cuidar de ella y de todo lo que en ella hubiera (Génesis, capítulo 1).

2

Dios creó árboles, flores y ríos que desembocaban en grandes cuencas marinas. Creó peces que nadaban en aquellas aguas y aves que volaban en el cielo. La Tierra era el único lugar del vasto universo que abundaba en criaturas, una infinidad de ellas. Era una joya hermosísima, creada por Dios para un propósito especial (Génesis 1:11, 20, 25).

3

Finalmente, Dios formó al hombre del polvo del suelo y lo colocó en el Paraíso (Génesis 2:7, 8). Él quería que el primer hombre, Adán, viviera en el Paraíso con su esposa, Eva (Hawa). ¿Por qué en el Paraíso? ¿Qué idea le comunica la palabra paraíso?

4

Las condiciones que reinaban en el Paraíso eran, sin lugar a dudas, muy distintas de las de afuera. El hombre y la mujer tenían a su alrededor arbustos y árboles que daban frutos deliciosos. Dios dotó a la pareja humana de la capacidad de observar su entorno y disfrutar de él. Los estableció en el jardín de Edén, donde hallarían deleite y gozarían de felicidad, paz y contentamiento (Génesis 2:15).

5

¿Dónde estaba aquel Paraíso? Dios no formó a un hombre físico del polvo del suelo para colocarlo en el cielo. Tampoco plantó árboles en el firmamento, ni hizo que fluyeran ríos en el espacio. El Paraíso estaba en la Tierra. Dios preparó todo lo que hay en la Tierra con un propósito. La hermosura de la naturaleza terrestre estaba concebida para el disfrute del hombre y la alabanza del Creador.

6

A diferencia de los animales, que se conducen por instinto, el hombre recibió el don del libre albedrío, la facultad de obrar por elección propia. Dios también le concedió la capacidad de pensar, sopesar los asuntos, tomar decisiones y distinguir entre el bien y el mal. En otras palabras, Dios hizo al hombre superior a todas las demás criaturas de la Tierra. Lo creó con las cualidades de amor, sabiduría, justicia y poder. Este podía meditar en las creaciones de Dios y comprender su significado. Además, poseía la capacidad de adorar a su Creador.

7

Todo lo que Dios hizo era perfecto, sin deficiencia alguna (Deuteronomio 32:4). Por lo tanto, Adán y Eva fueron creados sanos de mente y cuerpo, y estaban completos como seres humanos perfectos. Podían haber cumplido a plenitud el propósito que Dios tenía para ellos. ¿Qué propósito?

8

Dios dijo a Adán y Eva: "Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla". De modo que Dios se proponía que el hombre llenara la Tierra de seres humanos perfectos y que extendiera los límites del Paraíso hasta ocupar el entero planeta (Génesis 1:28-30).

9

Ahora bien, ¿creó Dios a Adán y Eva para que murieran? No. No los puso en el Paraíso para que este se convirtiera en su cementerio, sino con el fin de que vivieran en él para siempre. No obstante, ese futuro estaba supeditado a algo: dependía del amor que le tuvieran a Dios y de la obediencia y lealtad que le demostraran. De ahí que Dios le impusiera el siguiente mandato a Adán: "De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás" (Génesis 2:16, 17).

10

Como Creador, Dios también es el Legislador supremo —la máxima Guía para el hombre— y quien decide lo que está bien y lo que está mal. Por consiguiente, tiene el derecho de exigir obediencia de sus criaturas. Cuando Adán y Eva desobedecieron el mandato divino y tomaron del fruto del "árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo", rechazaron la soberanía de Dios. Para quedarse en el Paraíso, tener Su aprobación y vivir felices sin dificultades ni sufrimiento, era imprescindible que siguieran la guía de Dios y reconocieran su soberanía. ¿Qué les hizo rechazar dicha guía?

11

La rechazaron por la intervención de un ser espiritual que formaba parte de la creación celestial de Dios. Como se había hecho altivo y codiciaba para sí la adoración que el hombre le rendía a Dios, se rebeló contra Él y llegó a ser conocido como Satanás el Diablo (Ach-chaitan Iblis) (compárese con Ezequiel 28:12-19). Utilizando como señuelo a una serpiente común, habló con Eva, la engañó y logró que desobedeciera a Dios comiendo del árbol prohibido. Luego ella sedujo a su esposo, Adán, para que también se rebelara (Génesis 3:1-6; Revelación [Apocalipsis] 12:9).

12

Adán y Eva utilizaron mal su libre albedrío. En lugar de obedecer el mandato divino, optaron por hacer lo que Dios había dicho que era malo, es decir, pecaron. Pecar significa "no alcanzar el objetivo de obedecer a Dios a la perfección". ¿Cuál era el castigo de este pecado?

13

Dios había advertido a Adán: "En el día que comas de él, positivamente morirás" (Génesis 2:17). Más adelante, Dios pronunció la siguiente sentencia contra Adán: "Con el sudor de tu rostro comerás pan hasta que vuelvas al suelo, porque de él fuiste tomado. Porque polvo eres y a polvo volverás" (Génesis 3:19).

14

Dios no perdonó a Adán su desobediencia. Al contrario, los sacó a él y a su esposa del Paraíso y no les permitió regresar (Génesis 3:23). ¿Por qué? Por la gravedad de su transgresión. Habían desobedecido deliberadamente a Dios y habían ido en contra de Su voluntad. Nunca podrá culparse a Dios del delito que ellos cometieron. Él los creó perfectos y los dotó de libre albedrío, y ellos debían asumir la responsabilidad que aquello conllevaba. Eran totalmente capaces de obedecerle y, por lo tanto, podían haber permanecido en el Paraíso para siempre. Pero como optaron por rechazar la guía de Dios y seguir a Satanás, se hicieron merecedores de castigo.

15

Fuera del Paraíso, Adán y Eva experimentaron sufrimiento, angustia y dolor, y tuvieron que trabajar mucho para ganarse el sustento. Lo peor de todo fue que enfermaron, envejecieron y murieron, algo que no habría ocurrido en el Paraíso, donde se suponía que hubieran vivido.

16

Adán y Eva acabaron por morir. La humanidad había perdido el Paraíso, que con el tiempo, durante el Diluvio de los días de Noé, desapareció. En conformidad con las leyes de la herencia, nuestros primeros padres transmitieron a sus hijos el pecado y la muerte (Job 14:4). A partir de entonces, toda alma tendría que conocer la muerte, tal como está escrito: "El alma que peca... ella misma morirá" (Ezequiel 18:4). Los escritos divinos también dicen: "Por medio de un solo hombre [Adán] el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado" (Romanos 5:12).

17

¿Fracasó el propósito original de Dios de que los seres humanos vivieran para siempre en el Paraíso? Jamás se diga algo semejante de Dios. Él afirma: "Mi propio consejo subsistirá, y todo lo que es mi deleite haré" (Isaías 46:10). Dios nunca falla. Y cuando analizamos sus excelentes atributos y su gran nombre, nos es posible conocerlo más y comprender mejor su manera de tratar los asuntos.

El

nombre y los atributos de Dios

18

Dios tiene un sinfín de atributos excelentes. Es perfecto en sabiduría y poder. También es "misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa y verdad, que conserva bondad amorosa para miles, que perdona error y transgresión y pecado, pero de ninguna manera dará exención de castigo" (Éxodo 34:6, 7; véase también Deuteronomio 32:4; Salmo 103:8, 9).

19

Otros atributos sobresalientes de Dios son el amor y la justicia (Salmo 33:5; 1 Juan 4:8). El amor motivó a Dios a crear al hombre y colocarlo en el Paraíso, con la oportunidad de vivir para siempre en compañía de sus descendientes. Tanto la justicia de Dios como su fidelidad a los principios justos exigían que castigara a nuestros primeros padres por su desobediencia. Y así lo hizo: los echó del Paraíso. Envejecerían y morirían fuera de aquel hermoso jardín. Ahora bien, ¿cómo cumpliría Dios su amoroso propósito para con los descendientes de Adán sin infringir sus elevadas y justas normas? La clave de la respuesta está en el propio nombre de Dios. ¿Cuál es?

20

Las Santas Escrituras llaman a Dios de muchas maneras: Señor, Dios Poderoso, Creador, el Anciano de Días, el Dios de la verdad, el Dios vivo, Aquel que dura hasta tiempos indefinidos, el Altísimo, el Santo, el Amo (Salmo 97:5; Isaías 10:21; Eclesiastés 12:1; Daniel 7:9; Salmo 31:5; Daniel 6:26; Salmo 18:13; Isaías 5:24; Efesios 6:9). Cada uno de estos calificativos destaca un aspecto diferente de Dios. Pero él adoptó un nombre personal, un nombre singular que engloba todos sus atributos.

21

Dado que por nosotros mismos nunca podríamos descubrir cuál es el nombre personal de Dios, él nos lo ha revelado a través de sus siervos los profetas. Por ejemplo, leemos en la Torá: "Entonces Dios dijo otra vez a Moisés: 'Esto es lo que habrás de decir a los hijos de Israel: "Jehová el Dios de sus antepasados, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a ustedes". Este es mi nombre hasta tiempo indefinido, y este es la memoria de mí a generación tras generación'" (Éxodo 3:15). Así que Dios mismo nos ha dado a conocer su eminente nombre, el cual expresa plenamente su divina personalidad.

22

El significado del nombre Jehová, "Él Hace que Llegue a Ser", indica que él hace que él mismo llegue a ser el cumplidor de sus promesas, el que siempre lleva a cabo sus propósitos. Dicho nombre, que Dios mismo adoptó y nos ha revelado, constituye una garantía de que él siempre hará realidad sus propósitos y cumplirá sus promesas.

23

Su propósito original de que el hombre viviera eternamente en el Paraíso no quedará sin cumplirse. Por eso, tan pronto como Adán desobedeció, Dios proporcionó guía. Empezó con la primera profecía que aparece en las Escrituras, la de la venida de una "descendencia" que liberaría a la humanidad de las consecuencias del pecado. Esta "descendencia" magullaría la cabeza de la serpiente original, Satanás (Génesis 3:15).

24

¿Quién es la prometida "descendencia", y cómo cumplirá el propósito de Dios? ¿Cómo podemos conseguir la guía divina? Para hallar las respuestas a estas preguntas, hemos de meditar en los tratos de Dios con la humanidad. Así veremos cómo ha proporcionado guía de manera gradual, mediante revelaciones a sus primeros profetas y mediante los libros que les inspiró a escribir.

[Nota]

La Torá dice que el Éufrates era uno de los ríos que regaban el Paraíso de Edén (Génesis 2:10, 14).

[Preguntas

del estudio]

1, 2. ¿Qué nos dice el libro de Génesis sobre la creación de nuestro planeta y su preparación para ser habitado?

3. ¿De qué formó Dios al hombre, y dónde lo colocó?

4. ¿Cómo era la vida en el Paraíso?

5. ¿Dónde estaba el Paraíso, y cómo lo sabemos?

6. ¿En qué difiere el hombre de los animales?

7. ¿En qué sentido era perfecto Adán?

8. ¿Qué se proponía Dios cuando creó a la primera pareja humana?

9. a) ¿De qué dependía la vida eterna del hombre? b) ¿Qué castigo recibiría Adán si comía del árbol prohibido?

10. ¿Qué tenía que hacer el hombre si quería continuar en el Paraíso y vivir feliz en él?

11. ¿Quién hizo que Adán y Eva desobedecieran a Dios, y cómo?

12. ¿Qué significa pecar, y en qué consistió el pecado de Adán y Eva?

13. ¿Qué sentencia pronunció Dios contra Adán debido a su pecado?

14. ¿Por qué no permitió Dios que Adán y Eva regresaran al Paraíso?

15. ¿Qué les sucedió a Adán y Eva tras ser expulsados del Paraíso?

16. ¿Qué ha significado el pecado de Adán para todos sus descendientes, y por qué?

17. ¿Por qué no puede fallar nunca el propósito de Dios?

18. ¿Cuáles son algunos de los atributos de Dios?

19. ¿Qué dos atributos de Dios son sobresalientes, y cómo los mostró?

20. ¿Qué diferencia hay entre los calificativos que se aplican a Dios y su nombre personal?

21. ¿Cuál es el nombre personal de Dios, y cómo hemos llegado a conocerlo? (Véase el recuadro de la pág. 10.)

22. ¿Qué relación tiene el nombre de Dios con el cumplimiento de sus propósitos?

23. ¿Qué empezó a hacer Dios para llevar a cabo su propósito original?

24. ¿Qué preguntas hay que responder todavía?

[Comentario

de la página 9]

"Hemos escrito en el Pentateuco y en el libro de los Salmos, que la Tierra será la herencia de los que son virtuosos." (Los Profetas, la paz sea con ellos [Al-anbia', Los profetas] 21:105, SH.)

[Comentario

de la página 11]

"Toda alma probará el gusto de la muerte." (Al-'ankabut, La araña, 29:57.)

[Recuadro

de la página 8]

Referencias

a Adán y el Paraíso en el Corán

"Tu Señor dijo a los ángeles: 'Voy a instituir un vicario en la tierra'." (Al-bacarah, La vaca, 2:30.)

"Perfeccionó todo lo creado y originó la creación del hombre de barro, después le modeló; luego le alentó de su espíritu." (As-sagdah, La prosternación, 32:7, 9.)

"Hemos creado al hombre dándole la más hermosa constitución." (Las higueras [At-tín, La higuera] 95:4, JV.)

"Dijimos: '¡Oh, Adán!, habita el Paraíso con tu esposa y disfrutad de él a discreción, como os plazca, pero no os acerquéis a este árbol, porque os contaréis entre los inicuos'." (Al-bacarah, La vaca, 2:35.)

"Jardines del Edén, bajo los cuales corren los ríos, donde morarán eternamente." (Ta-Ha, T. H., 20:76.)

"Pero Satán los sedujo y les impidió disfrutar de felicidad [en el Paraíso]." (Al-bacarah, La vaca, 2:36.)

"Adán desobedeció a su Señor y se perdió." (Ta-Ha, T.H., 20:121.)

"Les dijimos: '¡Descended todos de aquí! Ya os llegará mi guía. Mas quienes observan mi guía no serán presa del temor ni se atribularán'." (Al-bacarah, La vaca, 2:38.)

[Recuadro

de la página 10]

El

supremo nombre de Dios

EL NOMBRE divino se encuentra más de siete mil veces en las Santas Escrituras. Pero con el tiempo, por superstición, los judíos rehusaron pronunciarlo y utilizaron en su lugar la palabra "Señor" (Jeremías 23:27, 36). La cristiandad siguió la misma tradición, llegando al punto de eliminarlo cuando copiaban las Escrituras. De ahí el desconocimiento general del supremo nombre. Si bien muchas personas han oído la expresión "el supremo nombre de Dios", siguen creyendo que hoy día no hay manera de conocerlo. ¿Es eso cierto?

El Corán habla de alguien "que poseía el conocimiento del Libro" (An-naml, Las hormigas, 27:40). En su explicación de este versículo, un comentario del Corán titulado Tafsīr Al-Jalālayn dice: "Se trataba de Asaf, el hijo de Berekías. Era un hombre recto. Conocía el supremo nombre de Dios, y siempre que lo invocaba recibía respuesta". ¿Quién es este Asaf, hijo de Berekías, que conocía el supremo nombre de Dios? El Corán aconseja muchas veces que se busque la respuesta en los antiguos libros de Dios (véase Iunus, Jonás, 10:94; An-nahl, Las abejas, 16:43; Al-anbia', Los profetas, 21:7). En estos se nos dice que Asaf, hijo de Berekías, fue quien escribió por inspiración el Salmo 83 (1 Crónicas 15:17; Salmo 83, encabezamiento). El versículo 18 de ese salmo dice: "Para que la gente sepa que tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra". Vemos, pues, que "Jehová" es el nombre supremo.

Asaf no era el único que conocía este gran nombre. Todos los profetas a quienes Dios inspiró en el pasado para escribir las Santas Escrituras conocían dicho nombre y lo utilizaban. También forma parte de muchos nombres propios, algunos de los cuales aparecen en el Corán. El nombre del profeta Juan (Iahia) significa "Jehová Ha Sido Benévolo", el del profeta Elías (Ilias) significa "Mi Dios es Jehová", y el nombre Zacarías significa "Jehová Ha Recordado".

[Notas]

Véase la nota al pie de la página correspondiente a Mariam, María, 19:7 en The Meaning of the Glorious Qur'ān, de Abdullah Yusuf Ali.

Véase el comentario sobre As-saffat, Los enfilados, 37:123 en Al-Tafsīr Al-Kāshif (árabe). Véase también la Enciclopedia Comparativa de Alepo (árabe), bajo "Ilyās".

[Ilustraciones

de la página 7]

Dios preparó la Tierra para el disfrute de la humanidad

 

 

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gu págs. 12-14 La guía de Dios mediante sus primeros profetas ***

La

guía de Dios mediante sus primeros profetas

FUERA del Paraíso, el hombre se vio ante muchos problemas y sufrimientos. El pecado se hizo aún más patente en la forma de crimen e iniquidad. Por ejemplo, a pesar de la advertencia divina, Caín (Cabil), el primogénito de Adán, mató a su hermano Abel (Habil) (Génesis 4:3-8).

2

Con el paso de los años, la corrupción y la maldad humanas fueron en aumento. Pero Dios no iba a permitir que la iniquidad y los inicuos continuaran indefinidamente. Envió a su profeta Enoc (Idris), quien profetizó que Dios iba a "ejecutar juicio contra todos, y [...] probar la culpabilidad de todos los impíos" (Judas 14, 15). En contraste con los inicuos de su entorno, Enoc anduvo con Dios y le obedeció (Génesis 5:22).

3

Setenta años después de morir Enoc, nació Noé (Nuh) (Génesis 5:21-29). Para entonces la humanidad se había alejado aún más de Dios. La Tierra estaba llena de violencia, y toda carne había arruinado su camino. Casi nadie adoraba a Dios. Pero Noé era diferente (Génesis 6:5, 12).

4

"Noé fue hombre justo. [...] Noé andaba con el Dios verdadero." (Génesis 6:9.) ¿Qué significa el hecho de que Noé anduviera con Dios? Quiere decir que tenía una estrecha relación con Él. Noé no temía la violencia de los inicuos, sino que confiaba en la ayuda de Dios y, como se dejaba guiar por él, se sentía tranquilo.

5

Dios se valió de Noé para advertir a la gente del venidero Diluvio universal. La justicia divina exigía que los inicuos recibieran castigo. Ahora bien, Dios no destruye a los buenos junto con los malos. A los rectos los guía hacia el camino de la supervivencia. De ahí que Noé, por mandato divino, construyera un arca: la única vía para sobrevivir al Diluvio (Génesis 6:13, 14; 2 Pedro 2:5).

6

El Diluvio demostró que Dios no tolera perpetuamente la iniquidad, que no va a permitir que los inicuos acosen a los justos indefinidamente y que él es quien determina el camino de la supervivencia. El justo Noé tuvo fe y proclamó con denuedo el mensaje divino. Por ello Dios le salvó del Diluvio, así como a su familia (Hebreos 11:7). Pero cuando Noé llegó a los 950 años de edad, pese a haber sido un hombre justo, murió como todo otro ser humano. La razón es que, como descendiente de Adán, había heredado la condenación a la muerte (Génesis 9:29).

7

Muchos años después del Diluvio, nació en Mesopotamia un hombre llamado Abrahán (Ibrahim). La gente de su día adoraba ídolos, así como a la Luna y las estrellas. Hasta el padre de Abrahán había dado culto a dioses idolátricos (Josué 24:2). Sin embargo, Abrahán creía en el Dios verdadero y deseaba obedecerlo (Génesis 12:1, 4, 5).

8

Abrahán era un siervo justo de Dios y le obedecía, tal como un servidor sumiso obedece a su amo sin objetar. Pero Dios quería que Abrahán fuese más que un simple siervo: lo consideró 'Su amigo' (Isaías 41:8). De modo que este llegó a ser conocido como 'amigo de Dios' (Santiago 2:23). ¿Qué significaba aquella amistad?

9

Normalmente, un amo no revela sus secretos y pensamientos íntimos a su esclavo. En cambio, a un amigo sí le dice francamente lo que piensa y opina, y le cuenta sus secretos. En ese sentido fue que Dios consideró a Abrahán su amigo.

10

Dicha amistad se hizo más patente cuando Dios se propuso destruir las ciudades inicuas de Sodoma y Gomorra. El sobrino de Abrahán, Lot (Lut), vivía para entonces en Sodoma. Dios trató a Abrahán como a un amigo y le confió sus pensamientos más íntimos. "Jehová dijo: '¿Estoy yo manteniendo encubierto de Abrahán lo que voy a hacer?'." (Génesis 18:17.) Dios también permitió que Abrahán le preguntara: "¿Verdaderamente barrerás al justo con el inicuo?" (Génesis 18:23-33). Al acabar con aquellas ciudades inicuas, "el Juez de toda la tierra" demostró ser totalmente justo. También demostró que no quiere que simplemente seamos sus siervos, sino que por su amor y compasión, nos eleva a la posición de amigos y nos trata como tales, revelándonos muchas cosas que a otros les están veladas.

11

Sin embargo, la mayor prueba de fe de Abrahán tuvo lugar cuando Dios le pidió que ofreciese a su hijo como sacrificio. Abrahán no dudó en obedecer a Dios, sino que subió a la montaña acompañado de su hijo para cumplir con el mandato divino. En el momento crítico, cuando Abrahán tomó el cuchillo de degüello para matar al joven, el ángel de Dios le ordenó que se detuviese (Génesis 22:10-12).

12

Dios no quería que Abrahán diera muerte a su hijo. Tampoco pretendía únicamente probar la obediencia de Abrahán; lo que Dios pidió de él tenía trascendencia profética. Ahora bien, para que no dejase de ofrecerse un sacrificio, Dios proporcionó un carnero. Al verlo, Abrahán lo tomó y lo presentó como ofrenda quemada a Dios en lugar de su hijo (Génesis 22:13). Dios favoreció a Abrahán y lo bendijo diciendo: "Yo de seguro te bendeciré y de seguro multiplicaré tu descendencia [...] debido a que has escuchado mi voz" (Génesis 22:17, 18). Vemos, pues, la importancia que tienen la obediencia y la fe, pues 'sin fe es imposible agradar a Dios' (Hebreos 11:6).

13

Dios también prometió a Abrahán: "Mediante tu descendencia ciertamente se bendecirán todas las naciones de la tierra" (Génesis 22:18). Esta "descendencia" era la misma que había mencionado tiempo atrás en el Paraíso (Génesis 3:15). La esperanza de la humanidad depende de esta prometida "descendencia", pues es quien aplastará a Satanás y cumplirá el propósito original de Dios de que el hombre viva en el Paraíso. ¿Cómo se realizará todo esto? Para saber la respuesta, meditemos en los tratos de Dios con los descendientes de Abrahán, los hijos de Israel, y en la guía que les proporcionó en la Torá.

[Preguntas

del estudio]

1. a) ¿Cómo era la vida fuera del Paraíso? b) ¿Qué pasó con los dos primeros hijos de Adán?

2. ¿Por qué razón envió Dios a su profeta Enoc?

3. ¿Cómo estaba la Tierra en los días de Noé?

4. ¿Qué relación tenía Noé con Dios?

5. ¿Qué exigía la justicia de Dios, pero qué provisión hizo él para las personas buenas?

6. ¿Qué aprendemos del relato del Diluvio?

7. ¿En qué se distinguía Abrahán de la gente que le rodeaba?

8, 9. a) ¿Qué relación especial existía entre Dios y Abrahán? b) ¿En qué se diferencia un amigo de un siervo?

10. a) ¿Cómo se puso de relieve la amistad de Dios y Abrahán con ocasión de Sodoma y Gomorra? b) ¿Qué bendiciones trae ser amigo de Dios?

11. ¿Cuál fue la mayor prueba de fe de Abrahán?

12. a) ¿Estaba Dios simplemente probando la obediencia de Abrahán? b) ¿Qué proporcionó Dios para el sacrificio, y qué promesa le hizo entonces a Abrahán?

13. ¿Qué promesa relacionada con la "descendencia" le hizo Dios a Abrahán, y qué tiene esta que ver con nosotros?

[Comentarios

de la página 13]

"Y anegamos al pueblo de Noé, cuando desmintió a los apóstoles, e hicimos de él un escarmiento para los humanos." (Al-furcán, El diferenciador, 25:37.)

"Dios eligió a Abraham por fiel amigo." (An-nisa', Las mujeres, 4:125.)

[Comentario

de la página 14]

"Y le rescatamos a su hijo con un importante sacrificio." (As-saffat, Los enfilados, 37:107.)

[Ilustración

de la página 14]

Dios proporcionó a Abrahán un carnero para el sacrificio

 

 

***

gu págs. 15-18 La guía de Dios en la Torá ***

La

guía de Dios en la Torá

JACOB (Ia'cub) era nieto de Abrahán (Ibrahim) por la línea de Isaac (Ishac). Tuvo doce hijos, y se le conoció también por el nombre de Israel, que Dios le dio (Génesis 49:1, 2, 28). Dado que sus descendientes, los hijos de Israel, fueron esclavos en Egipto durante un tiempo, Dios envió a su profeta Moisés (Musa) para que los sacase de aquella tierra. Moisés, a diferencia de otros profetas que recibieron visiones de Dios, podía comunicarse directamente con él en cualquier momento.

2

Moisés fue el mediador de un pacto que Dios hizo con los hijos de Israel. Aquel pacto confirmó la promesa que se le había hecho a Abrahán. Dios encargó a Moisés que pusiera por escrito Sus reglas y mandamientos (es decir, la Ley), en donde se encontraba la guía que el hombre necesitaba en aquel tiempo. Dicha guía está en la Torá. El trato especial que los hijos de Israel recibían de Dios estaba supeditado a la obediencia que demostraran a Sus mandamientos (Éxodo 19:5; Deuteronomio 9:5, 6).

3

La Ley que Dios dio a Moisés constaba de unos seiscientos mandamientos, incluidos los siguientes: "Yo soy Jehová tu Dios [...]. No debes tener otros dioses contra mi rostro. No debes hacerte una imagen tallada [...]. No debes inclinarte ante ellas ni ser inducido a servirlas [...]. Honra a tu padre y a tu madre para que resulten largos tus días sobre el suelo que Jehová tu Dios te da. No debes asesinar. No debes cometer adulterio. No debes hurtar. No debes dar testimonio falsamente como testigo contra tu semejante. No debes desear [codiciar] [...] cosa alguna que pertenezca a tu semejante" (Éxodo 20:1-5, 12-17).

4

El mandamiento más importante era: "Escucha, oh Israel: Jehová nuestro Dios es un solo Jehová. Y tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza vital" (Deuteronomio 6:4, 5). Dios era el único que debía ser adorado (Levítico 26:1). Jehová estableció que la creencia en un solo Dios es lo correcto y que adorar a otros dioses constituye un grave delito (Éxodo 22:20). Además, la persona que adora a Dios debe hacerlo por amor.

5

Después del mandamiento de amar a Dios estaba la ley de amar al prójimo como a uno mismo (Marcos 12:28-31). Dios dijo a su pueblo: "No deben hurtar, y no deben engañar, y no deben tratar falsamente, ninguno, con su asociado. No debes defraudar a tu prójimo [...]. No debes odiar a tu hermano en tu corazón. [...] No debes tomar venganza ni tener rencor contra los hijos de tu pueblo; y tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy Jehová" (Levítico 19:11, 13, 17, 18). Estas leyes servían para regir las relaciones del hombre con su prójimo y recalcaban que todo debía hacerse por amor.

6

Es más, no solo debían mostrar amor a los de su propia raza, sino a toda persona. La Torá dice: "En caso de que un residente forastero resida contigo como forastero en la tierra de ustedes, no deben maltratarlo [...;] tienes que amarlo como a ti mismo" (Levítico 19:33, 34; véase también Deuteronomio 10:17-19).

7

La Ley contenía muchos consejos para los creyentes sinceros. Sus reglas abarcaban toda faceta de la vida, tanto en el campo religioso como en el doméstico, el judicial y el comercial. Por consiguiente, la Ley constituía la guía de Dios para su pueblo y les indicaba cómo adorarle de manera aceptable.

El

propósito de la Ley

8

Dios se había propuesto que todas las naciones de la Tierra se bendijeran por medio de la "descendencia" de Abrahán (Génesis 22:18). Pero el pacto de la Ley solo lo hizo con la nación de Israel, no con todas las naciones de la Tierra (Deuteronomio 5:1-3; Salmo 147:19, 20). Por consiguiente, la Ley no era un fin en sí misma, sino, más bien, un medio para lograr el cumplimiento del propósito de Dios. Entonces, ¿qué objetivo tenía?

9

La Ley enseñaba los requisitos divinos y denunciaba como inaceptables todas las ideas religiosas falsas que el hombre había concebido desde su expulsión del Paraíso (Deuteronomio 18:9-13). Además, al limitar al máximo la relación de los israelitas con las naciones vecinas, los protegía de la adoración falsa y las prácticas repugnantes de estas (Deuteronomio 7:5, 6).

10

La Ley dejó bien claro que todos los seres humanos, incluidos los israelitas, eran pecadores que necesitaban expiación. Dado que la Ley se originaba de Dios, era santa y constituía una norma de perfección. Todo aquel que pudiera cumplirla en su totalidad merecería vivir (Levítico 18:5). Aunque los hijos de Israel procuraban guardar la Ley, no lo conseguían porque, al igual que el resto de la humanidad, eran imperfectos, descendientes de Adán. Cuando se evaluaba su conducta según las normas de la Ley, los israelitas quedaban muy por debajo; manifestaban ser pecadores, merecedores de muerte, ya que la justicia divina dicta que "el salario que el pecado paga es muerte" (Romanos 6:23).

11

Sin quebrantar su propia ley, Dios intervino para salvar a la humanidad, la cual había heredado, contra su voluntad, el pecado y la muerte. Misericordiosamente, Dios destacó en la Ley la necesidad de que hubiera algo que expiara los pecados, o los cubriera. Declaró: "El alma [la vida] de la carne está en la sangre, y yo mismo la he puesto sobre el altar para ustedes para hacer expiación por sus almas, porque la sangre es lo que hace expiación en virtud del alma en ella" (Levítico 17:11-14).

12

De modo que la sangre se considera equivalente a la vida. Por consiguiente, en lugar de pagar con su vida por haber transgredido los mandamientos divinos, el pecador podía ofrecer un animal para que fuera sacrificado en el altar de Dios. De hecho, la vida de dicho animal tomaba el lugar de la del pecador. Su sangre hacía expiación por los pecados de este, hasta cierto grado, por supuesto (Levítico 17:11; Hebreos 9:22). El sacrificio tenía que ser sano y sin tacha, pues Dios había advertido a los hijos de Israel: "Debe resultar ser animal sano [...] a fin de granjearse aprobación. Absolutamente ningún defecto debe resultar haber en él" (Levítico 22:21; Deuteronomio 15:21; 17:1). Dios sentó así las bases para entender el principio del rescate como un precio que debía pagarse para salvar una vida. No obstante, a través de sus profetas, Dios iba a proporcionar más guía.

Guía

a través de los profetas

13

El profeta David (Dawud) vivió unos cinco siglos después de Moisés. David era descendiente de Judá, uno de los hijos de Jacob. Era un hombre piadoso que alababa a Dios en sus salmos y manifestaba fe y valor, como lo atestigua el relato de su famosa victoria sobre el gigante Goliat (Djalut) (1 Samuel 17:26-54). Cuando el rey Saúl (Talut) demostró ser inicuo, Dios escogió a David para ser rey en su lugar e hizo un pacto con él (1 Samuel 16:1, 12, 13). En Salmo 89:3, 4 leemos: "He celebrado un pacto para con mi escogido; he jurado a David mi siervo: 'Aun hasta tiempo indefinido estableceré firmemente tu descendencia, y ciertamente edificaré tu trono hasta generación tras generación'". De este modo Dios dejó establecido que la "descendencia" de Abrahán mediante la que todas las naciones de la Tierra se bendecirían, sería un rey que descendería del rey David.

14

El sabio rey Salomón (Sulaimán) sucedió en el trono a David, su padre. Salomón fue el predecesor de muchos reyes, de cuyos hijos vendría la "descendencia" prometida en el jardín (paraíso) de Edén (Génesis 3:15). La Torá dice que en los días de aquellos reyes, Dios envió muchos profetas y mensajeros para guiar a la nación y hacerla regresar a la senda recta. Uno de ellos fue el famoso profeta Elías (Ilias), quien instó a los hijos de Israel a rechazar la adoración idolátrica y regresar a la adoración de Dios (1 Reyes 18:21, 22).

15

En la Torá también encontramos muchas profecías que señalan a la prometida "descendencia". El profeta Daniel (siglo VI a.E.C.) precisó la fecha en que se presentaría. El profeta Isaías (siglo VIII a.E.C.) predijo que nacería de manera milagrosa, de una virgen, sin la intervención de un padre humano. De acuerdo con el profeta Miqueas (siglo VIII a.E.C.), nacería en Belén. El profeta Jeremías (siglo VII a.E.C.) dijo que habría una matanza de niños al tiempo de su nacimiento. Los Salmos profetizaron que uno de sus seguidores lo traicionaría y que sus enemigos utilizarían testigos falsos en su contra. Y el profeta Zacarías (siglo VI a.E.C.) predijo que lo traicionarían por 30 piezas de plata.

16

Hasta la llegada de esta "descendencia", la guía de Dios se encontraba en la Torá. A través de ella, Dios reveló sus normas supremas, manifestó que hacía falta expiación y un rescate, y preparó el camino para la prometida "descendencia". Todo ello era necesario para que con el tiempo la humanidad entera pudiera recibir la bendición de Dios y regresar al Paraíso. Veamos cómo se alcanzaría tal objetivo mediante la guía de Dios en el Evangelio (Inchil).

[Nota]

Daniel 9:25; Isaías 7:14; Miqueas 5:2; Jeremías 31:15; Salmo 41:9; 27:12; Zacarías 11:12.

[Preguntas

del estudio]

1. ¿Quién fue Moisés, y por qué lo envió Dios a los hijos de Israel?

2. a) ¿Por qué hizo Dios un pacto con los hijos de Israel? b) ¿Qué encargó Dios a Moisés que pusiera por escrito, y dónde se encuentra hoy día? c) ¿Qué medios utilizó Dios para proporcionar guía? (Véase el recuadro de la pág. 16.)

3. ¿Cuáles eran algunos de los mandamientos de la Ley?

4. ¿Cuál era el mandamiento más importante de la Ley?

5. ¿Cuál era el segundo mandamiento más importante?

6. ¿A quién debía mostrarse amor?

7. ¿Qué aspectos de la vida de los hijos de Israel abarcaba la Ley?

8. ¿Cómo sabemos que la Ley no era un fin en sí misma?

9. ¿Cómo protegía la Ley a los hijos de Israel?

10. ¿De qué manera mostró la Ley que el hombre necesitaba expiación?

11. ¿Qué hace expiación por el alma?

12. Explique el principio del rescate (véase el recuadro de abajo).

13, 14. a) ¿Quién era David? b) ¿Qué pacto, relacionado con la "descendencia" de Abrahán, hizo Dios con David? c) ¿Quiénes sucedieron a David en la línea que conducía a la prometida "descendencia", y qué guía adicional les dio Dios?

15. ¿Cuáles fueron algunas de las profecías que ayudarían a identificar a la "descendencia" prometida?

16. ¿Qué fines cumplía la Torá?

[Comentario

de la página 15]

"Dios habló a Moisés directamente." (An-nisa', Las mujeres, 4:164.)

[Comentario

de la página 18]

"Habíamos concedido la sabiduría a David y a Salomón." (An-naml, Las hormigas, 27:15.)

[Recuadro

de la página 16]

Formas

de inspiración divina

Dios guió al hombre "de muchas maneras" (Hebreos 1:1). Suministró los Diez Mandamientos por escrito (Éxodo 31:18). Transmitió la Ley a Moisés verbalmente, dictándosela palabra por palabra (Éxodo 34:27). Se valió de sueños y visiones, y con frecuencia envió a sus ángeles para que transmitieran Sus palabras. En muchas ocasiones, concedió a sus escritores inspirados la libertad de utilizar sus propios términos y expresiones a la hora de describir las visiones que habían recibido o de poner por escrito el mensaje divino. Por eso se observan distintos estilos de transmitir al hombre la guía de Dios. No obstante, Dios controló y dirigió su labor para impedir que se infiltraran errores y garantizar que lo que escribían fuera exacto y preciso, y estuviese en armonía con Su propósito.

[Recuadro

de la página 17]

El

significado del rescate

La justicia absoluta de Dios exige "alma [...] por alma, ojo por ojo, diente por diente" (Deuteronomio 19:21). Sin embargo, a veces podía ofrecerse un rescate para quedar libre del castigo. Un rescate es algo que libera. Rescatar a alguien significa pagar un precio para liberarlo del cautiverio o librarlo del castigo.

Para ilustrarlo: Éxodo 21:28-32 habla de un toro que acornea y mata a una persona. Si el dueño estaba enterado de la tendencia del animal y no había tomado las debidas precauciones, compartía la responsabilidad por aquella muerte. Dado que la justicia exige "alma [...] por alma", el dueño podía verse obligado a pagar por la vida de la víctima con la suya propia.

Ahora bien, la Ley no era tan estricta que resultara ciega, pues la misericordia de Dios toma en consideración los motivos y las circunstancias. Por consiguiente, el dueño del toro peligroso no tenía que ser ejecutado en todos los casos. Si los jueces encontraban circunstancias atenuantes u otros factores que permitieran un castigo menor, entonces se le podía imponer un rescate, una multa. Tal pago servía de expiación para cubrir sus pecados. Se le cobraba la multa en lugar de quitarle la vida en compensación por la de la víctima.

De modo que un precio, o rescate, equivalente puede satisfacer los requisitos de la justicia y al mismo tiempo permitir que se muestre misericordia.

[Ilustración

de la página 18]

Los sacrificios de animales indicaban que se necesitaba un rescate

 

 

***

gu págs. 19-23 La guía de Dios en el Evangelio (Inchil) ***

La

guía de Dios en el Evangelio (Inchil)

HABÍAN pasado miles de años desde que Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso. Por haberse desviado de la guía de Dios, la humanidad seguía experimentando sufrimiento, pesar, dolor, enfermedad y muerte. Urgía recibir buenas noticias, buenas nuevas. ¿Cómo podía regresar el hombre al Paraíso? La respuesta se encuentra en el Evangelio (árabe, Inchil), término que significa "buena nueva". Se llama así porque tiene que ver con noticias gozosas. ¿Cuáles son esas noticias?

2

Dios envió al ángel Gabriel (Yibril) para que anunciara a una virgen llamada María la buena noticia de que tendría un hijo a quien Dios daría "el trono de David su padre". María respondió: "¿Cómo será esto, puesto que no estoy teniendo coito con varón alguno?". El ángel contestó: "Espíritu santo vendrá sobre ti, y poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, también, lo que nace será llamado santo, Hijo de Dios" (Lucas 1:32, 34, 35).

3

Se trataba del nacimiento de Jesucristo (Isa). A través de él se cumplieron todas las profecías relacionadas con la "descendencia" que Dios había prometido en el Paraíso (Génesis 3:15). Él es la "descendencia" de Abrahán, aquel mediante el cual se bendecirían todas las naciones de la Tierra, pues el ángel de Dios también anunció: "Tienes que ponerle por nombre Jesús [que significa "Jehová Es Salvación"], porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mateo 1:21). Pero ¿qué tiene que ver Jesús con la salvación del pecado?

Cristo

es el rescate

4

La Ley que Dios dio a Moisés puso de manifiesto que todos los seres humanos, incluidos los judíos, eran pecadores. Y dado que "el salario que el pecado paga es muerte", todos merecían morir (Romanos 6:23). Por ello, durante siglos, los hijos de Israel ofrecieron sacrificios para expiar sus pecados. Dicho requisito inculcaba en ellos el hecho de que el pecado existe y de que "a menos que se derrame sangre no se efectúa ningún perdón" (Hebreos 9:22).

5

Ahora bien, los millones de sacrificios que se ofrecían no conseguían acabar con el pecado ni eliminar la muerte, "porque no es posible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados" (Hebreos 10:4). ¿Por qué no? Porque los animales son inferiores a las personas. Dios no considera que la vida de un animal tenga el mismo valor que la de un ser humano. Entonces, ¿qué podía ofrecerse para obtener una expiación total?

6

La expiación y el perdón totales solo podían obtenerse pagando un rescate del mismo valor que la vida perfecta que perdió Adán, el hombre por medio del cual entró el pecado en el mundo. La justicia divina exigía 'alma por alma' (Deuteronomio 19:21). Por consiguiente, el redentor tenía que ser un humano perfecto, sin pecado.

7

Pero ningún descendiente humano de Adán podía ser el redentor, pues todos heredamos de él el pecado y la imperfección. Todos morimos, "porque no hay hombre que no peque" (1 Reyes 8:46). Las Santas Escrituras especifican incluso: "Ni uno de ellos puede de manera alguna redimir siquiera a un hermano, ni dar a Dios un rescate por él (y el precio de redención del alma de ellos es tan precioso que ha cesado hasta tiempo indefinido); para que todavía viva para siempre y no vea el hoyo" (Salmo 49:7-9). ¿Quién podía ser, entonces, dicho redentor? ¿Quién sería la "descendencia" prometida?

8

Recordemos que, al pecar, Adán acarreó la muerte a todos sus descendientes. Dado que la vida de Jesús procedía directamente de Dios, sin la intervención de ningún padre humano, él es la única persona que ha nacido perfecta en la Tierra, sin pecado heredado (1 Pedro 1:19). Y tal como el pecado pudo entrar en el mundo por medio de la desobediencia de un hombre perfecto, Adán, de igual manera es posible obtener expiación total por medio de la obediencia de Jesús, el único otro hombre perfecto (Romanos 5:12, 17). Por consiguiente, él podía salvar a la humanidad entera. De ahí que dijera que vino "para dar su alma en rescate en cambio por muchos" (Mateo 20:28).

9

Jesús reveló que para lograr la salvación del hombre tenía que morir. No obstante, su muerte no se debería a ninguna debilidad de su parte frente a sus enemigos, sino a su aceptación de la voluntad divina (Hebreos 10:7). Jesús dijo: "Por eso el Padre me ama, porque entrego mi alma, a fin de que la reciba de nuevo. Nadie me la ha quitado, sino que la entrego por mi propia iniciativa" (Juan 10:17, 18).

10

¿Iba a permitir Dios que el fiel Jesús durmiera para siempre en la muerte? Por supuesto que no. Dios prometió que su "leal" no permanecería muerto (Salmo 16:10). Los judíos creían que si mataban a Jesús se librarían de él para siempre; no obstante, Dios lo resucitó al tercer día y después lo ensalzó al cielo (Hechos 2:32, 33).

11

¿Le parece extraño que Jesús tuviera que morir? Hasta Pedro, uno de sus discípulos, puso reparos a tal idea (Mateo 16:21-23). Era obvio que no entendía plenamente el propósito de Dios para Jesús. Por ello, cuando se apresuró a defender a Jesús con una espada, este le dijo: "Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman la espada perecerán por la espada. ¿O crees que no puedo apelar a mi Padre para que me suministre en este momento más de doce legiones de ángeles? En tal caso, ¿cómo se cumplirían las Escrituras en el sentido de que tiene que suceder de esta manera?" (Mateo 26:52-54). ¿Qué decían las Escrituras que tenía que suceder?

12

Más de setecientos años antes del nacimiento de Jesús, Jehová se había referido a él mediante el profeta Isaías como "mi siervo". Lo comparó a "una oveja [llevada] a la degollación" y dijo que sería entregado como "ofrenda por la culpa". Luego Dios lo recompensaría "debido a que derramó su alma hasta la mismísima muerte, [...] y él mismo llevó el mismísimo pecado de muchas personas, y por los transgresores procedió a interponerse" (Isaías 52:13–53:12).

13

En la profecía de Daniel que revelaba el tiempo en que se presentaría el Cristo, Dios también mencionó que habría una "expiación por el error" que pondría fin a la transgresión, o el pecado. Dios agregó que Cristo sería "cortado" (muerto) y, por lo tanto, tendrían que cesar el sacrificio y la ofrenda de dádiva (Daniel 9:24-27).

14

Pero ¿cuál es la voluntad de Dios para nosotros? "Dios recomienda su propio amor a nosotros en que, mientras todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros", dicen las Santas Escrituras. Murió para que todo "el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna" (Romanos 5:8; Juan 3:16). Dios desea que vivamos para siempre en el Paraíso. ¡Cuán agradecidos deberíamos estar a Jehová por habernos mostrado tanto amor al proporcionarnos el mayor y más preciado sacrificio expiatorio!

15

¿Qué debería motivarnos a hacer dicho agradecimiento? Las Escrituras dicen: "Porque el amor que el Cristo tiene nos obliga [...]; y murió por todos para que los que viven no vivan ya para sí, sino para el que murió por ellos y fue levantado" (2 Corintios 5:14, 15). Ahora bien, a fin de vivir para él, necesitamos conocer sus enseñanzas. Examinemos algunas de ellas.

Las

enseñanzas de Cristo en el Evangelio (Inchil)

16

Durante su ministerio terrestre, Cristo enseñó mucho a la gente tocante a Dios. El objetivo de sus enseñanzas era llegar al corazón de los oyentes para moverlos a adorar a Dios. Algunas de sus enseñanzas más famosas se encuentran en lo que se conoce como Sermón del Monte (Mateo, capítulos 5–7; Lucas, capítulo 6).

17

Cristo no insistió en una serie detallada de mandamientos y leyes: destacó principios. No solo había que evitar las malas acciones, sino también las actitudes que conducían a tales actos. Por ejemplo, hablando del adulterio, declaró: "Todo el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón" (Mateo 5:27, 28). Respecto al asesinato, manifestó: "Yo les digo que todo el que continúe airado con su hermano será responsable al tribunal de justicia" (Mateo 5:21, 22).

18

Cristo también denunció la hipocresía de los que solo aparentan devoción piadosa. Con relación a dar limosnas, señaló: "Cuando hagas dádivas de misericordia, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha" (Mateo 6:1-4).

19

En cuanto a la oración, Cristo enseñó: "Cuando ores, entra en tu cuarto privado y, después de cerrar tu puerta, ora a tu Padre que está en lo secreto; entonces tu Padre que mira en secreto te lo pagará. Mas al orar, no digas las mismas cosas repetidas veces, así como la gente de las naciones, [...] Dios su Padre sabe qué cosas necesitan ustedes hasta antes que se las pidan" (Mateo 6:5-8). De ahí se desprende que Dios únicamente contesta las oraciones sinceras, no las que solo se hacen para impresionar a los presentes y recibir sus halagos.

20

Las enseñanzas de Cristo se centran principalmente en el amor. Él sabía que todos los requisitos de Dios podían resumirse en los dos mayores mandamientos; por eso dijo: "'Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente'. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo, semejante a él, es este: 'Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo'. De estos dos mandamientos pende toda la Ley, y los Profetas" (Mateo 22:37-40). Las palabras de Jesús conocidas como la regla áurea ilustran lo que abarca el segundo mandamiento más importante: "Por lo tanto, todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos; esto, de hecho, es lo que significan la Ley y los Profetas" (Mateo 7:12). Cristo enseñó el camino del amor mejor que nadie. Tanto de palabra como de obra, hizo que otras personas conocieran una clase de amor que se caracteriza por la abnegación.

21

Las enseñanzas de Cristo no estaban en pugna con la Torá. Él dijo: "No piensen que vine a destruir la Ley o los Profetas. No vine a destruir, sino a cumplir" (Mateo 5:17). Y no solo cumplió la letra de la Ley; cumplió también el espíritu que había tras ella.

22

Debemos estar sumamente agradecidos a Dios por la guía que nos ha brindado a través de las enseñanzas de Cristo, así como por todo lo que ha hecho desde el principio, en Edén, a fin de salvarnos y de que nuestros pecados queden cubiertos mediante el rescate. Ahora bien, ¿cómo y cuándo se verá libre la humanidad de todos los problemas que le impiden ser feliz? ¿Cómo desaparecerán el hambre y la aflicción? ¿Y las guerras, los asesinatos, los robos y la corrupción? ¿De qué manera se solucionarán tales problemas, y qué papel desempeña Cristo en todo esto?

[Nota]

El cumplimiento de las profecías a las que se hace referencia en el párrafo 15 de la parte anterior se encuentra en Lucas 3:1, 21, 22; Mateo 1:18-23; Lucas 2:4-11; Mateo 2:16-18; Juan 13:18, 26-30; Mateo 26:59-61, y Mateo 26:15.

[Preguntas

del estudio]

1. a) ¿Por qué se necesitan buenas noticias? b) ¿Qué significa el término Evangelio?

2. a) ¿Qué mensaje comunicó Gabriel a María? b) ¿En qué sentido es Jesús el "Hijo de Dios"? (Véase el recuadro de la pág. 20.)

3. a) ¿A través de quién se cumplieron las profecías relacionadas con la "descendencia" prometida? b) ¿Por qué se le puso a la "descendencia" el nombre Jesús?

4. ¿Por qué ofrecían sacrificios los hijos de Israel, y qué inculcaba en ellos aquel requisito?

5. ¿Por qué no proporcionaban una expiación total los sacrificios de animales?

6. ¿Qué se necesitaba para obtener expiación y perdón totales, y por qué?

7. ¿Por qué no podía pagar el rescate ningún descendiente de Adán?

8. ¿Cómo pudo proporcionar expiación total la muerte de Jesús? (Véase el recuadro de la pág. 21.)

9. ¿Se debió la muerte de Jesús a alguna debilidad de su parte, y cómo lo sabemos?

10. ¿Permaneció muerto Jesús?

11. ¿Por qué les parecía extraño a algunos que Jesús tuviera que morir?

12, 13. a) ¿Qué profecías habían predicho la muerte de Cristo? b) ¿Qué otras pruebas confirmaron que Jesús moriría como el rescate? (Véase el recuadro de la pág. 23.)

14, 15. a) ¿Qué opina usted del sacrificio redentor de Cristo? b) ¿Qué debería motivarnos a hacer ese sacrificio?

16. ¿Cuál era el objetivo de las enseñanzas de Cristo?

17. ¿Cómo subrayó Cristo la necesidad de reprimir las actitudes que conducían a cometer malas acciones?

18. ¿Qué tipo de hipocresía denunció Jesús?

19. ¿Qué clase de oraciones complacen a Dios?

20. a) ¿En qué se resumen todas las instrucciones de Dios para el hombre? b) ¿Cuál es la regla áurea?

21. ¿Estaban en pugna con la Torá las enseñanzas de Cristo? Explíquelo (véase Romanos 13:8-10).

22. ¿Qué necesitamos saber ahora?

[Recuadro

de la página 20]

¿Puede

decirse que Cristo sea el Hijo de Dios?

ES INCONCEBIBLE que Dios tuviera un hijo como fruto de sus relaciones con una mujer, o que se casara y engendrara hijos. Dios no tiene igual. No debería pensarse jamás que él procrea a la manera de los seres humanos. Esto es precisamente lo que enseñan y recalcan las Santas Escrituras.

Entonces, ¿por qué aparece en ellas tantas veces la expresión "hijo de Dios"? Por ejemplo, leemos que Adán era "hijo de Dios" (Lucas 3:38). ¿Cómo pudo ser? La Torá explica: "Y Jehová Dios procedió a formar al hombre [Adán] del polvo del suelo y a soplar en sus narices el aliento de vida, y el hombre vino a ser alma viviente" (Génesis 2:7). De modo que a Adán se le llamó hijo de Dios porque su vida procedía de Él, no de unos padres humanos. Asimismo, a Jesucristo se le llama el hijo de Dios porque recibió su vida directamente de Dios. En el Corán leemos: "Para Dios, Jesús es semejante a Adán, a quien creó de la tierra y a quien dijo: '¡Sé!' y fue" (La familia de Imrán [Ali 'Imrán, La familia de Amrán] 3:59, JC).

La palabra hijo también admite un uso figurado. En árabe, por ejemplo, se utiliza la expresión hijo de la aldea para referirse al natural de ese lugar, y la expresión el hijo del idioma, para el hablante de una lengua. Obviamente, con dichas expresiones no se quiere decir que la aldea o el idioma hayan engendrado literalmente hijos mediante una unión matrimonial. De modo parecido, en Al-bacarah, La vaca, 2:177, el término 'viandante' es una traducción de la expresión árabe hijo del camino. En este caso tampoco puede decirse que el camino se haya casado y por ello haya tenido un hijo. De la misma manera, cuando el Corán emplea expresiones como "el rostro de Dios", "la mano de Dios" y "Dios [...] tomó asiento en su trono", estas no deben entenderse de modo literal (Al-bacarah, La vaca, 2:115; Al-fath, La victoria, 48:10; La línea divisoria 7:52, SH [Al-a'raf, Los murallones, 7:54, AC]). Por último, no todos los eruditos musulmanes ponen objeciones al uso de la expresión hijo de Dios en el Evangelio. Tanto Imām Abū Hāmid Al-Ghazālī como Ibn Qutaybah la aceptan como figura retórica.

[Recuadro

de la página 21]

¿Qué

dice el Corán sobre Cristo?

Los ángeles anunciaron a María la buena nueva de Dios de que daría a luz a Jesús (Ali 'Imrán, La familia de Amrán, 3:45).

Nació del espíritu de Dios, sin intervención de un padre humano (Al-anbia', Los profetas, 21:91).

Nació inmaculado ("puro", JC) (Mariam, María, 19:19).

Dios hizo de él un signo para la gente y una muestra de Su misericordia (Mariam, María, 19:21, JC).

Fue la Palabra de Dios y un espíritu que procede de él (compárese con La familia de Imrán [Ali 'Imrán, La familia de Amrán] 3:45, JC; An-nisa', Las mujeres, 4:171, JC).

Dios lo nombró profeta y apóstol (An-nisa', Las mujeres, 4:171; Mariam, María, 19:30).

Dios le enseñó el Libro, la Sabiduría, el Pentateuco y el Evangelio (La familia de Imrán 3:43, JV [Ali 'Imrán, La familia de Amrán, 3:48, AC]).

Realizó milagros con el permiso de Dios y fue fortalecido por él con espíritu santo (Al-bacarah, La vaca, 2:87; Al-ma'idah, La mesa servida 5:110).

Curó a ciegos y leprosos, resucitó a muertos y predijo lo desconocido (Ali 'Imrán, La familia de Amrán, 3:49).

Dios hizo que fuese noble en este mundo y por toda la eternidad, y que se le contara entre los bienaventurados (Ali 'Imrán, La familia de Amrán, 3:45).

Dios hizo morir a Cristo, lo resucitó y lo ascendió hasta él (Ali 'Imrán, La familia de Amrán, 3:55; Mariam, María, 19:33).

[Nota]

Un hadiz dice que Cristo es el único a quien Satanás no tocó: "Satanás toca con sus dos dedos ambos lados del cuerpo de todo ser humano al momento de nacer, excepto a Jesús, el hijo de María, a quien Satanás trató de tocar pero no pudo" (The Book of the Beginning of Creation [El libro del principio de la creación], de Sahīh Al-Bukhārī).

[Recuadro

de la página 23]

¿Por

qué se ofrecían sacrificios?

En el Paraíso no se ofrecían sacrificios propiciatorios porque Adán no tenía pecado, era perfecto.

Abel fue el primero que sacrificó un animal a Dios. Lo hizo con el fin de conseguir su favor (Génesis 4:4).

Después del Diluvio, Noé ofreció a Dios animales limpios como sacrificios de acción de gracias. Debido a ello, tanto él como sus hijos fueron bendecidos (Génesis 8:20, 21; 9:1).

A fin de probar la fe y obediencia de Abrahán, Dios exigió un sacrificio humano. Abrahán llegó al punto de ofrecer a su hijo, y obtuvo la aprobación de Dios. Pero después, Dios aceptó un carnero como ofrenda quemada en lugar del hijo de Abrahán. Por tanto, estaba claro que los sacrificios eran más que un simple medio de buscar la aprobación de Dios (Génesis 22:13).

Job ofrecía sacrificios a Dios conforme al número de sus hijos, "porque, decía Job, 'quizás mis hijos hayan pecado y hayan maldecido a Dios en su corazón'" (Job 1:5; véase también Job 42:7, 8). Es obvio, pues, que los sacrificios estaban relacionados con el pecado humano.

Dios especificó en el pacto de la Ley que los hijos de Israel debían ofrecer sacrificios, porque la sangre de estos expiaría sus pecados (Levítico 17:11).

Todos aquellos sacrificios prefiguraron el sacrificio redentor de Cristo. Eso explica por qué dijo Juan el Bautista (Iahia), refiriéndose a Jesús: "¡Mira, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!" (Juan 1:29). Después que Jesús se ofreció a sí mismo como sacrificio, ya no hubo más necesidad de sacrificios (Daniel 9:27; Hebreos 10:1).

 

 

***

gu págs. 24-26 La guía de Dios señala hacia su Reino ***

La

guía de Dios señala hacia su Reino

CUANDO el ángel anunció a María el nacimiento de Jesús, dijo: "Jehová Dios le dará el trono de David su padre, y reinará [...], y de su reino no habrá fin" (Lucas 1:32, 33). Jesús empezó a ser llamado Cristo desde que Dios lo ungió con espíritu en el momento de su bautismo. El título Cristo o Mesías (al-Masih) significa "Ungido" (Mateo 3:13-17). A partir de entonces predicó "las buenas nuevas del reino de Dios" (Lucas 4:43).

2

¿Qué es este Reino de Dios? Es un gobierno celestial que volverá a implantar condiciones paradisíacas en la Tierra. Bajo dicho Reino, personas de todas las naciones gozarán de las bendiciones de Dios en el mundo entero (Mateo 6:9, 10; 12:21). Los milagros que Jesús hizo durante su ministerio terrestre fueron una muestra por anticipado de lo que el Reino llevará a cabo a escala mundial. Con la autoridad que Dios le concedió, Jesús sanó a enfermos, cojos, ciegos, sordos y mudos. Hasta resucitó a muertos (Mateo 15:30, 31; Lucas 7:11-16).

3

Jesús demostró unas cualidades sumamente deseables en un rey. Era bondadoso y compasivo. Amaba mucho a la gente, y ayudaba a todos (Mateo 9:36; Lucas 19:2-10). Esta es su afectuosa invitación: "Vengan a mí, todos los que se afanan y están cargados, y yo los refrescaré" (Mateo 11:28-30). Las personas temerosas de Dios se sentían atraídas a Cristo y esperaban con anhelo su reinado (Juan 12:19).

4

Ahora bien, ¿cuándo nos beneficiaremos de las bendiciones del Reino? ¿Cuándo transformará este la Tierra en un paraíso, en conformidad con el propósito original de Dios? ¿Cómo podemos saber si nos encontramos cerca del tiempo en que Dios pondrá fin a toda la iniquidad y el sufrimiento?

Pruebas

de que estamos en los últimos días

5

El Evangelio (Inchil) nos proporciona respuestas y también guía. Habla de una señal compuesta de diversos sucesos que tenían que ocurrir durante un período de tiempo denominado "los últimos días" (2 Timoteo 3:1; Mateo, capítulo 24; Marcos, capítulo 13; Lucas, capítulo 21). Esta señal indicaría que Cristo ya habría tomado el poder del Reino.

6

Los sucesos acaecidos desde 1914 en adelante son prueba concluyente de que vivimos en los últimos días. Algunos de tales sucesos son guerras sin precedente, hambrunas y escasez de alimentos, pestes y grandes terremotos.

7

Una de las profecías del Evangelio (Inchil) que todavía está por cumplirse predice que llegará el día en que los hombres afirmarán haber conseguido "paz y seguridad". No obstante, cuando lo estén diciendo, les sobrevendrá destrucción repentina (1 Tesalonicenses 5:3). El Reino de Dios tiene que acabar con todos los gobiernos humanos para que el mundo pueda estar unido bajo la gobernación divina. La profecía de Daniel 2:44 nos dice: "El Dios del cielo establecerá un reino [en el cielo] que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo [pues Dios no volverá a permitir otro gobierno puramente humano]. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos, y él mismo [el Reino de Dios] subsistirá hasta tiempos indefinidos".

8

Cuando se ejecute la sentencia divina contra este mundo, ¿quiénes sobrevivirán y quiénes no? Proverbios 2:21, 22 dice: "Los rectos son los que residirán en la tierra, y los exentos de culpa son los que quedarán en ella. En cuanto a los inicuos, serán cortados de la mismísima tierra; y en cuanto a los traicioneros, serán arrancados de ella". Salmo 37:28, 29 añade: "En cuanto a la prole de los inicuos, esta en verdad será cortada. Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella".

9

Bajo el Reino de Dios se cumplirá su propósito de que la Tierra se convierta en un paraíso (Isaías 35:1). Reinará la paz entre el hombre y los animales. Las Santas Escrituras dicen: "El lobo realmente morará por un tiempo con el cordero, y el leopardo mismo se echará con el cabrito [...]. Y el niño de pecho ciertamente jugará sobre el agujero de la cobra" (Isaías 11:6-8).

10

En el nuevo mundo que Dios ha prometido, el Reino eliminará la enfermedad y la vejez. Se nos asegura que "en aquel tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos mismos de los sordos serán destapados" (Isaías 35:5, 6). Leemos también: "[Dios] limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado" (Revelación 21:4).

11

¡Cuánta felicidad habrá en la Tierra cuando los muertos vuelvan a vivir y se reúnan con sus seres queridos! Se cumplirá la promesa de Cristo: "Viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán" (Juan 5:28, 29).

12

Sin duda, esperamos con anhelo el día en que Dios cumpla esas promesas. Rebosaremos de alegría cuando veamos que Cristo, la "descendencia" de Abrahán, bendice a personas de todas las naciones. Ansiamos ver la Tierra convertida en un paraíso. Ahora bien, ¿qué tenemos que hacer para poder vivir en el Paraíso?

[Nota]

En un comentario (en árabe) de Ibn Kathīr se hace una descripción similar. Sobre An-nisa', Las Mujeres, 4:159, dice: "Leones y camellos, leopardos y vacas, lobos y ovejas: todos pacerán juntos con tranquilidad; los niños jugarán con serpientes que no les harán daño".

[Preguntas

del estudio]

1. a) ¿Qué reveló el ángel a María respecto a Jesús? b) ¿Qué significa el título Cristo?

2. ¿Qué es el Reino, y qué llevará a cabo?

3. ¿Por qué es apropiado que Jesús sea el Rey del Reino?

4. ¿Qué preguntas nos surgen cuando hablamos del Reino?

5. Según el Evangelio (Inchil), ¿en qué período de tiempo vivimos?

6. ¿Qué sucesos se profetizó que ocurrirían durante los últimos días? (Véase el recuadro de la pág. 24.)

7. ¿Qué dos profecías se cumplirán pronto?

8. ¿Quiénes sobrevivirán a la ejecución de la sentencia de Dios contra el mundo?

9, 10. ¿Cuáles son algunas de las maravillas que realizará el Reino de Dios?

11. ¿Qué promesa con relación a los muertos se cumplirá?

12. Mientras estamos a la espera de esas bendiciones, ¿qué pregunta deberíamos poder contestar?

[Recuadro

de la página 24]

¿Reconoce

usted las características de los últimos días?

Guerras sin precedentes (Mateo 24:7; Revelación 6:4).

Hambres, pestes y terremotos (Lucas 21:11; Revelación 6:5, 6, 8).

Enfriamiento del amor y aumento del desafuero (Mateo 24:12).

Predicación mundial del Reino de Dios (Mateo 24:14).

Arruinamiento de la Tierra por el hombre (Revelación 11:18).

Indiferencia con respecto a las advertencias divinas (Mateo 24:39).

Tiempos críticos (2 Timoteo 3:1).

Amor a uno mismo y al dinero (2 Timoteo 3:2).

Desobediencia a los padres (2 Timoteo 3:2).

Mayor amor a los placeres que a Dios (2 Timoteo 3:4).

Apariencia hipócrita de devoción piadosa (2 Timoteo 3:5).

[Ilustración

de la página 25]

Pronto terminarán las guerras, y la Tierra será un paraíso

 

 

***

gu págs. 26-28 Cómo podemos seguir la guía de Dios ***

Cómo

podemos seguir la guía de Dios

VIVIMOS en tiempos críticos. Las Santas Escrituras nos aseguran que estos son los últimos días del presente sistema mundial corrupto. Dios intervendrá muy pronto para aniquilar a los inicuos, y convertirá la Tierra en un paraíso, como se proponía en un principio. Pero ¿qué espera que hagamos nosotros?

2

Podemos aprender de los ejemplos del pasado. En lugar de obrar como Adán y Eva, debemos obedecer a Dios y oponernos al Diablo. Hemos de imitar los ejemplos de Enoc (Idris) y Noé (Nuh), quienes, con valor y denuedo, se pusieron de parte de Dios y proclamaron Su mensaje a pesar de la oposición de la mayoría de sus contemporáneos. Abrahán (Ibrahim) también tuvo el valor de seguir al Dios verdadero y ser diferente de su padre, que había adorado a ídolos. Al igual que Abrahán, tenemos que demostrar nuestra fe con obras, y esforzarnos por seguir la guía divina, aunque para ello tengamos que hacer muchos sacrificios. Estos son algunos requisitos necesarios para obtener la aprobación de Dios. Pero hay más.

3

También es necesario que tengamos fe en el sacrificio redentor de Jesús. Dios lo envió con gran amor como "sacrificio propiciatorio" por los pecados de todo el mundo (1 Juan 2:2).

4

Jamás olvidemos que es Dios quien determina el camino de la salvación, no nosotros. Por consiguiente, si nos parece difícil adaptar nuestro pensar al conocimiento que vamos adquiriendo de las Santas Escrituras, debemos tener presente que lo más importante para nosotros ha de ser conseguir la aprobación de Dios. Él está dispuesto a ayudarnos si se lo pedimos en oración con sinceridad de corazón y con un verdadero deseo de agradarle (Salmo 143:10, 11).

5

De modo que, sin demora, asegúrese de tener conocimiento exacto de Dios, de sus propósitos y de sus requisitos. Jesús dijo en oración a Dios: "Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo" (Juan 17:3). Ahora bien, no podemos obtener dicho conocimiento a menos que acudamos a la guía que Dios nos ha proporcionado en sus libros. Una vez hecho esto, hemos de esforzarnos también por aplicar lo que aprendemos a fin de ser "hacedores de la palabra, y no solamente oidores" (Santiago 1:22-25).

6

Cuando nos fijamos en los tratos que Dios ha tenido con la humanidad a lo largo de la historia, comprendemos que no podemos adorarlo por nuestra cuenta, sin ser parte de su pueblo. Los siervos de Dios siempre lo han adorado de manera organizada. Abrahán y otros hombres de fe dirigían a su familia y a sus servidores en la adoración de Jehová (Génesis 12:1-5; 18:19). Posteriormente, los hijos de Israel fueron una nación unida en la adoración verdadera. No obstante, siglos después, Dios rechazó a la nación de Israel por su falta de fe y continuas rebeliones, y concedió su aprobación a los seguidores de Cristo. Si hubiéramos sido adoradores verdaderos de Jehová durante cualquiera de esas épocas de la historia, habríamos tenido que ser parte de su pueblo aprobado, no estar separados.

7

Vemos también que Jehová no trató con más de un grupo de adoradores en ninguna de esas épocas. Por ejemplo, en los días de Noé, solo este y los que entraron en el arca con él fueron protegidos por Dios y llevados a salvo a través de las aguas del Diluvio (1 Pedro 3:20). De igual modo, en nuestros días esperaríamos encontrar un solo grupo de personas que contaran con la aprobación de Dios como sus verdaderos adoradores. Pero ¿cómo identificar a la congregación de personas que siguen la guía de Dios hoy día, para poder adorarle juntos?

8

Encontraremos a dichas personas donde veamos verdadera unidad. Dios es uno solo, y su guía es también una sola: armoniosa, no contradictoria. Quienes siguen Su guía constituyen un cuerpo unido en el que todos los miembros aplican los principios justos de Dios. Entre ellos no hay divisiones ni prejuicios, sino armonía y amor fraternal, aunque sus orígenes culturales, nacionales, religiosos y raciales difieran (1 Juan 4:20, 21). Entonces, ¿quiénes componen el pueblo de Dios hoy día?

9

En las Santas Escrituras leemos: "Ustedes son mis testigos —es la expresión de Jehová—[...]" (Isaías 43:10-12). Los testigos de Jehová dan testimonio de Dios, de su gran nombre y de sus magníficos propósitos a personas de todas las naciones, y lo hacen con denuedo.

10

Al vivir su vida en plena armonía con la guía de Dios, los testigos de Jehová dan prueba de que constituyen su verdadero pueblo. Procuran aplicar las leyes divinas en todo aspecto de su vida, pues Dios no aceptará como miembros de su pueblo a mentirosos, ladrones, inmorales ni a nadie que practique lo que él prohíbe. Dios condena el desafuero. Insiste en que su pueblo se mantenga limpio y se deje guiar por Él (Lucas 16:10; 1 Corintios 6:9, 10).

11

El amor y la unidad son cualidades destacadas entre los miembros del pueblo verdadero de Dios. Los testigos de Jehová constituyen un pueblo unido que sirve a Dios en armonía, sin importar dónde se encuentren. Son más de cinco millones, y viven en más de doscientos treinta países. No son parte de este mundo inicuo alejado de Dios (Juan 17:16). Se mantienen al margen de los conflictos, las guerras y la política del mundo. Su hermandad internacional no se ve socavada por los intereses nacionalistas, raciales o religiosos que fomentan luchas y desacuerdos (Isaías 2:2-4).

12

Los testigos de Jehová aman al prójimo y efectúan su actividad en el mundo entero (Mateo 22:39). Desean ayudar a todos los que quieren obedecer a Dios. Al predicar el Reino de Dios y proclamar que es la única solución para los problemas de la humanidad, siguen el ejemplo de Jesús. Los testigos de Jehová le animan a dar un paso de suma importancia: estudiar las Santas Escrituras para obtener el conocimiento exacto que lleva a vida eterna.

13

Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de escoger. ¿Optará usted por la guía de Dios? Es la única que indica el camino al Paraíso (Deuteronomio 30:19, 20). Adquiera el conocimiento exacto de las Santas Escrituras y póngalo en práctica en su vida. No hay otra manera de conseguir la aprobación de Dios y obtener vida eterna en un paraíso de placer y felicidad donde no habrá dolor, sufrimiento, enfermedad ni muerte (Revelación 21:4).

[Preguntas

del estudio]

1. ¿Por qué son tan críticos los tiempos en que vivimos?

2. ¿Qué aprendemos de los ejemplos del pasado?

3. ¿En qué hemos de tener fe para salvarnos?

4. ¿Quién determina el camino de la salvación, y qué significa esto para nosotros?

5. ¿Qué debemos hacer para obtener vida eterna?

6. ¿Cómo sabemos que hemos de ser parte del pueblo organizado de Dios?

7. ¿Por qué no puede haber al mismo tiempo más de un grupo de adoradores verdaderos de Dios que le representen?

8. ¿Qué cualidades identifican a los miembros del pueblo verdadero de Dios? (Véase el recuadro de la pág. 28.)

9. ¿A quiénes y en qué medida debe dar testimonio el pueblo de Dios?

10. ¿A qué clase de personas no aceptará Dios como adoradores suyos?

11. ¿Qué cualidades caracterizan al pueblo que sigue la guía de Dios?

12. ¿Qué le animan a hacer los testigos de Jehová?

13. ¿Qué pasos debe dar usted para conseguir la guía de Dios y alcanzar el Paraíso?

[Recuadro

de la página 28]

El

pueblo que sigue la guía de Dios

Dios no exige del ser humano nada que no esté a su alcance. De modo que a su pueblo se le puede distinguir porque aplica todas sus leyes y sigue su guía.

El celo por sí solo no basta. Al carecer de conocimiento exacto, el celo mal encauzado de los judíos les hizo rechazar a los profetas e incluso a Cristo (Romanos 10:2). ¿Pueden ser todas las religiones la fe verdadera aunque sus miembros no vivan en conformidad con los principios de Dios? (Mateo 7:21-23.)

Jesús dijo: "Por sus frutos los reconocerán" (Mateo 7:16-18). Todo aquel que afirme adorar debidamente a Dios tiene que producir buenos frutos tanto de palabra como de obra.

 

 

***

gu págs. 29-31 ¿Es el texto de las Santas Escrituras una guía confiable de Dios? ***

Apéndice

¿Es

el texto de las Santas Escrituras una guía confiable de Dios?

MUCHAS religiones concuerdan en que Dios inspiró las Santas Escrituras. ¿Ha visto alguna vez estos libros? ¿Los ha leído? Algunas personas no se deciden a examinarlos debido a la acusación que pesa sobre ellos de que se ha cambiado su contenido. Pero ¡qué atrevimiento decir que los libros de Dios han sido alterados, como si él fuese incapaz de conservarlos!

2

El Diablo no quiere que la guía de Dios llegue al hombre. Por eso es razonable suponer que él y sus seguidores tratarían de alterar las Santas Escrituras para engañar a la humanidad y apartarla de Dios. A lo largo de los siglos, diversas personas han tratado de añadir ideas a ciertos versículos. ¿Consiguieron alterar las palabras de Dios? ¿Permitiría él que lo hicieran? No. En las Escrituras, él afirma que conservaría sus palabras. "La hierba verde se ha secado, la flor se ha marchitado; pero en cuanto a la palabra de nuestro Dios, durará hasta tiempo indefinido", dice Isaías 40:8 (véase también 1 Pedro 1:24, 25). Así mismo, el Corán dice: "No hay quien pueda cambiar las palabras de Dios" (Los rebaños, [Al-an'am, Los ganados] 6:34, JC). De modo que todos los intentos por cambiar las palabras de Dios han fracasado, porque es inconcebible que él permita que se manipulen sus libros.

3

Otra manera de asegurarse de que el texto de las Santas Escrituras es auténtico consiste en examinar con detalle los manuscritos antiguos que todavía existen. Si lo hacemos, percibiremos la exactitud con que se copiaron las Escrituras. Además, seguramente le interesará saber que el Corán tiene mucho que decir sobre la autenticidad de dicho texto.

¿Qué

demuestran los manuscritos?

4

Desde el principio se hicieron copias a mano (manuscritos) de los textos originales de las Santas Escrituras. Dicha labor se efectuó bajo la dirección de Dios para que el hombre pudiera conocer y seguir Su guía (compárese con Deuteronomio 17:18). Los copistas eran sumamente meticulosos en su trabajo. Por ejemplo, los antiguos copistas hebreos hasta contaban cada letra de la Torá para impedir que se deslizaran errores al copiar los manuscritos. Cada vez que copiaban uno, contaban las letras que habían escrito para ver si correspondían con las que contenía el original y así se aseguraban de que eran idénticos. Se informa que contaron un total de 815.140 letras en las Escrituras Hebreas. En el siglo primero de la era común, Jesús y sus seguidores citaron de los manuscritos existentes en su día sin dudar en lo más mínimo de la exactitud del texto (Lucas 4:16-21; Hechos 17:1-3). La precisión de los hombres que con el paso de los siglos han copiado las Escrituras ha contribuido a que el texto se haya transmitido con exactitud hasta nuestro día.

5

Al estudiar los miles de manuscritos que existen en la actualidad y compararlos entre sí, se puede comprobar que el texto original nos ha llegado fielmente. Disponemos de unos seis mil manuscritos correspondientes a porciones de las Escrituras Hebreas o a su totalidad. Los Rollos del mar Muerto, descubiertos en 1947, han demostrado que, tras siglos de copiar y volver a copiar, no se ha tergiversado el mensaje de Dios.

6

Se dice que hay más de trece mil manuscritos de las Escrituras Griegas. Su análisis confirma que el texto original de las Escrituras Griegas Cristianas también se ha conservado con exactitud. Por ejemplo, el Instituto de Estudios Textuales del Nuevo Testamento, con sede en Alemania, ha puesto a disposición de la investigación científica, sea en microfilme o en fotografía, alrededor del noventa y cinco por ciento de los aproximadamente cinco mil trescientos manuscritos de las Escrituras Griegas Cristianas que obran en su poder. Su comparación pone de manifiesto la gran exactitud con que se ha transmitido el texto bíblico hasta nuestro día. El tiempo transcurrido entre la escritura original de las Escrituras Griegas Cristianas y la de los manuscritos en papiro existentes hoy es muy reducido: no sobrepasa los veinticinco años.

¿Qué

dice el Corán sobre las Santas Escrituras?

7

El Corán llama a la Torá y el Evangelio (Inchil) "el Libro luminoso" (Ali 'Imrán, La familia de Amrán 3:184; Fatir, El Originador, 35:25). Muchos versículos coránicos dicen que estos libros proceden de Dios (Al-bacarah, La vaca, 2:89; Al-an'am, Los ganados, 6:92). Tanto de la Torá como del Evangelio leemos: "En él hay guía y luz" (La mesa 5:48, 50, JV [Al-ma'idah, La mesa servida, 5:44, 46, AC]). Además, La mesa 5:47, JV (Al-ma'idah, La mesa servida, 5:43, AC), dice que en la Torá "está el juicio de Dios". Muchos de los grandes intérpretes, como Al-Jalālayn, Al-Fakhr Al-Rāzī, Al-Tabarī y Al-Baydāwī, reconocen que el Corán llama a la Torá "[el] Libro de Dios" (Ali 'Imrán, La familia de Amrán, 3:23) y "el Libro explícito" (Las filas [As-saffat, Los enfilados] 37:117, JV). Aun así, hay quienes todavía creen que la Torá y el Evangelio (Inchil) de la actualidad han sufrido alteraciones y no merecen nuestra confianza. Pero si eso fuera cierto, ¿cuándo tuvo lugar dicho falseamiento?

8

Según una opinión coránica, no se pudo producir ninguna alteración antes de la escritura del Corán, pues muchos versículos coránicos dicen que hay que tener fe en la Torá y el Evangelio (Inchil) (véanse, por ejemplo, Al-bacarah, La vaca, 2:136; Ali 'Imrán, La familia de Amrán, 3:84; An-nisa', Las mujeres, 4:136). El Corán también recomienda preguntar a los que están versados en la Torá y el Evangelio (Inchil): "¡Preguntádselo, pues, a los adeptos del Libro si lo ignoráis!" (An-nahl, Las abejas, 16:43; véase también Al-anbia', Los profetas, 21:7). ¿Lo haría si dichos textos hubiesen sido alterados? Además, muchos versículos coránicos instan a la "gente del Libro" (la Torá y el Evangelio [Inchil]) a que se rija de nuevo por él (véase, por ejemplo, La mesa, 5:51, 72, JV [Al-ma'idah, La mesa servida, 5:47, 68, AC]). Obviamente, no se instaría a nadie a obedecer libros que estuvieran alterados.

9

De igual modo, tampoco pudo producirse ninguna alteración después de la escritura del Corán, pues la comparación de las Santas Escrituras de nuestros tiempos con manuscritos de la Torá y del Evangelio (Inchil) escritos cuatro o cinco siglos antes que el Corán, demuestra que no ha habido cambios, o alteraciones. Muchos de tales manuscritos se encuentran en bibliotecas públicas y museos.

10

Aun así, hay quienes todavía objetan porque, según ellos, ciertos versículos del Corán dicen que ha habido alteración (en árabe, tahrīf). Pero ¿qué opinan de ello los eruditos musulmanes? En sus comentarios explican que el término alteración tiene dos significados: 1) falseamiento del texto (por medio de la modificación de cualquier carácter escrito) y 2) torcimiento (tergiversación) del significado del texto. No todos los comentaristas musulmanes coinciden en que la alteración mencionada en el Corán consista en un falseamiento del texto escrito.

11

En "The Book of Monotheism" ("El libro del monoteísmo"), que forma parte de su Sahīh, Imām Al-Bukhārī explica el significado del término "tahrīf" de esta manera: "Tahrīf significa 'alteración'. Pero nadie puede alterar ningún carácter escrito en un libro de Dios. El texto sufrió tahrīf en el sentido de que se tergiversó su significado". En su comentario sobre An-nisa', Las mujeres, 4:46, Imām Al-Fakhr Al-Rāzī dice: "La alteración (tahrīf) consiste en introducir dudas vanas y explicaciones erróneas, y en cambiar el verdadero significado de la palabra dándole un sentido infundado por medio de tretas verbales, tal como hacen actualmente los herejes con los versículos que contravienen a su secta particular. Este es el criterio más veraz". Y sobre Al-ma'idah, La mesa servida, 5:13, el mismo comentarista añade: "Esta alteración (tahrīf) pudiera ser tanto [1] una interpretación falsa como [2] una modificación del texto escrito. Sin embargo, ya hemos mostrado que la primera explicación es la más probable, pues resulta imposible modificar el texto escrito de un libro que se ha transmitido de unos a otros sin interrupción y que está tan difundido". Pueden verse ejemplos de haber torcido el significado de los libros de Dios en las interpretaciones que dan muchas religiones para apoyar sus creencias falsas.

12

Las Santas Escrituras ciertamente están libres de errores. Todo el que crea en el Corán debe concordar en que el texto de las Santas Escrituras no ha sido alterado. No puede haber duda de que son la Palabra de Dios, pues nadie las ha cambiado desde que el Corán dijo que en la Torá y el Evangelio hay "guía y luz" y que "no hay quien pueda cambiar las palabras de Dios" (Los rebaños, [Al-an'am, Los ganados] 6:34, JC).

[Preguntas

del estudio]

1. ¿Por qué no se deciden algunas personas a examinar las Santas Escrituras?

2. a) ¿Cómo sabemos que los intentos de alterar las palabras de Dios no han surtido efecto? (Véase el recuadro de abajo.) b) ¿Qué garantías tenemos de que no ha habido alteración?

3. ¿Cómo podemos asegurarnos de que el texto de las Santas Escrituras es auténtico?

4. a) ¿Hasta qué grado se esforzaban los copistas de las Santas Escrituras por no cometer errores? b) ¿Dudaron en algún momento Jesús y sus seguidores de la exactitud de las copias que utilizaban?

5. ¿Cómo podemos demostrar que el texto actual de las Escrituras está libre de errores?

6. ¿Por qué podemos decir que las Escrituras Griegas Cristianas no han sufrido alteración?

7. ¿Qué dice el Corán sobre la Torá y el Evangelio (Inchil)?

8, 9. a) ¿Pudo producirse alguna alteración de las Santas Escrituras antes de la escritura del Corán? b) ¿Y después?

10. ¿Qué dos significados se dan al término alteración, y qué opinan al respecto los comentaristas musulmanes?

11. ¿Qué significado del término alteración aceptan algunos entendidos?

12. ¿De qué podemos estar seguros con respecto a las Santas Escrituras?

[Recuadro

de la página 29]

¿Han

alterado el judaísmo y la cristiandad la Torá y el Evangelio (Inchīl)?

POR LO general, las personas tratan de cambiar aquello que las molesta. Pero Dios no permitió que ningún opositor alterara sus libros sagrados. Piense un momento: Si fuera cierto que los judíos consiguieron modificar las palabras de los libros divinos, ¿por qué no alteraron los textos que denuncian su desobediencia y rebelión contra Dios? ¿Y por qué dejaron intactos los pasajes que revelan que Dios trataría con otras naciones y que pondría fin al pacto que había hecho con ellos como su pueblo especial? (Isaías 1:2-20; Jeremías 31:31-34; Daniel 9:24-27.) Además, ¿por qué no cambiaron los judíos el texto de las muchas profecías sobre Cristo para justificar su rechazo a él? (Véase el párr. 15 de la pág. 18.) Del mismo modo, si la cristiandad hubiera conseguido alterar las Santas Escrituras, ¿por qué no ha podido tergiversar los textos que refutan sus creencias? (Véase el recuadro de la pág. 5.) Podemos tener la plena confianza de que Dios ha conservado la pureza del mensaje de sus libros, a fin de que hoy toda la humanidad cuente con su guía.

 

 

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gu pág. 32 Contraportada ***

Contraportada

MILLONES de personas oran a Dios muchas veces al día pidiéndole que dirija sus pasos. Todo ser humano necesita desesperadamente la guía de Dios. ¿No desea usted tenerla? Este folleto le informará sobre la guía que Dios progresivamente ha proporcionado a la humanidad en sus libros y a través de los mensajes y la vida de sus profetas. Al aceptar la guía de Dios, se colocará en el camino recto que conduce al Paraíso.

                                        gomezburgara@hotmail.com

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La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la palabra de nuesro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.  ISAIAS 40;8

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