Mas subía de la tierra un vapor, que regaba toda la faz de la tierra. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y trájola al hombre. Y dijo Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: ésta será llamada Varona, porque del varón fué tomada. Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne.

lunes, 25 de octubre de 2010

TESTAMENTO DE SIMEON .Apocrifo

TESTAMENTO DE SIMEON

El segundo hijo de Jacob y Lea.
CHAP. I.

Simeón, el segundo hijo de Jacob y Lea. El hombre fuerte. Él se pone
celoso de José y es un instigador de la conspiración contra José.

La copia de las palabras de Simeón, las cosas que había dicho a sus
hijos antes de morir, en los ciento veinte años de su vida, momento en
el que José, su hermano, murió.

2 Para cuando Simeón estaba enfermo, sus hijos fueron a visitarlo. y
se fortaleció y se sentó y los besó, y dijo: -

3 Escuchad, hijos míos, a Simeón de tu padre y yo os anunciamos las
cosas que tengo en mi corazón.

4 Yo nací de Jacob como segundo hijo de mi padre y mi madre Leah me
llamó Simeón, porque el Señor había escuchado su oración.

5 Por otra parte, me convertí en gran manera fuerte, yo se redujo de
un logro nada, ni tengo miedo debe. Para mi corazón estaba duro, y mi
hígado estaba inmóvil, y mis entrañas, sin compasión.

6 Porque valor también se ha dado desde el Altísimo a los hombres en
el alma y el cuerpo.

7 Porque en la época de mi juventud me sentía celoso en muchas cosas
de José, porque mi padre lo amaba más allá de todo.

8 Y me puse mi mente en su contra para acabar con él porque el
príncipe del engaño envió el espíritu de celos y cegado mi mente, de
modo que yo me desentendí de él como un hermano, ni yo de repuesto,
incluso mi padre Jacob.

9 Pero su Dios y el Dios de sus padres, envió a su ángel, y le entregó
en mis manos.

10 Porque cuando fui a Siquem para que la pomada para los rebaños, y
mi hermano Rubén a Dothan, donde estaban nuestras cosas necesarias y
todas nuestras tiendas, Judá lo vendieron a los ismaelitas.

11 Y cuando Rubén oyó estas cosas, se entristeció, porque quería
devolverle a su padre.

12 Pero al oír esto se enojó en extremo contra Judá en el que le dejó
irse vivo, y durante cinco meses seguí ira contra él.

13 Pero el Señor me contuvo, y retenida de mí el poder de mis manos,
porque mi mano derecha estaba seca media de siete días.

14 Y yo sabía, mis hijos, que a causa de José esto me había sucedido,
y yo se arrepintió y lloró y me suplicó al Señor que mi mano podría
ser restaurada y que podría mantener al margen de toda la
contaminación y la envidia y la necedad de todos los .

15 Porque yo sabía que había ideado un mal ante el Señor y mi padre
Jacob, a causa de José, mi hermano, en que le tenían envidia.

16 Y ahora, hijos míos, escuchad a mí y ten cuidado con el espíritu de
la mentira y la envidia.

17 Porque la envidia se enseñorea más de toda la mente de un hombre, y
sufre lo de no comer ni beber, ni hacer ninguna cosa buena. Pero cada
vez suggesteth a él para destruirlo que tiene envidia, y siempre y
cuando florece que es envidiado, el que se le cae la tiene envidia de
distancia.

18 Dos años por lo tanto afectadas con ayuno mi alma en el temor del
Señor, y me enteré de que la liberación de la envidia viene por el
temor de Dios.

19 Porque si un hombre huir a la

p. 225

Señor, el espíritu del mal corre lejos de él y su mente se aligera.

20 Y a partir de ahora se sympathiseth con el que él envidiaba y
perdona a aquellos que son hostiles a él, por lo que cesa de su
envidia.
CHAP. II.

Rubén consejos a sus oyentes contra la envidia.

Y mi padre me preguntó respecto, porque vio que yo estaba triste, y yo
le dijo: Me duele en el hígado.

2 Porque yo lloraba más que todos, porque yo era culpable de la venta de José.

3 Y cuando fuimos a Egipto, y él me ataba como un espía, yo sabía que
estaba sufriendo con justicia, y no me dolió.

4 Y José era un hombre bueno, y tenía el Espíritu de Dios dentro de
sí: ser compasivo y lamentable, que no guardaba rencor contra mí, pero
me amaba aun cuando el resto de sus hermanos.

5 Tenga cuidado, por lo tanto, mis hijos, de todos los celos y la
envidia, y caminar con sencillez de corazón, que Dios le puede dar
también la gracia y la gloria, y bendición sobre sus cabezas, así como
habéis visto en el caso de José.

6 Todos los días nos reprochó no acerca de esto, pero nos amó como a
sí mismo, y más allá de sus propios hijos nos glorificado, y nos dio
riquezas, y el ganado y las frutas.

7 ¿también vosotros, hijos míos, el amor de cada uno a su hermano con
un buen corazón y el espíritu de la envidia se retirará de ti.

8 Por esta salvaje tormento del alma y destruye el cuerpo, sino que
hacía que la ira y la guerra en la mente, e incita a los hechos hasta
la de la sangre, y conduce la mente en el frenesí, y el tumulto hacía
que el alma y el temblor en el cuerpo.

9 Porque aun en el sueño Corroe maliciosos celos, y con los malos
espíritus disturbeth el alma, y hace que el cuerpo se turbó, y vela la
que la mente del sueño en la confusión, y como un espíritu malo y
venenosos, por lo que se aparece a los hombres.

10 Por tanto, era José hermoso en apariencia, y de bello aspecto,
porque no vivía maldad en él, porque algunos de los problemas del
espíritu manifiesta la cara.

11 Y ahora, mis hijos, que su buen corazón ante el Señor, y tus
caminos rectos delante de los hombres, y hallaréis gracia ante Dios y
los hombres.

12 Tenga cuidado, por lo tanto, de la fornicación, por causa de
fornicación es la madre de todos los males, la separación de Dios, y
llevando cerca de Beliar.

13 Porque lo he visto inscrito en la redacción de Enoc que sus hijos
serán dañados en la fornicación, y se hacen daño a los hijos de Leví
con la espada.

14 Pero ellos no serán capaces de soportar Levi, porque se hacen la
guerra del Señor, y conquistar todos sus anfitriones.

15 Y serán pocos en número, dividido en Leví y Judá, y no habrá
ninguno de ustedes a la soberanía, así como también nuestro padre
profetizó en sus bendiciones.
CHAP. III.

Una profecía de la venida del Mesías.

He aquí, yo he dicho todas las cosas, para que pueda ser absuelto de su pecado.

2 Ahora, si os quitaré de vuestra envidia y todos los neckedness de
dura, es una rosa serán mis huesos florecen en Israel, y como un lirio
de mi carne en Jacob, y mi olor será como el olor del Líbano, y como
cedros se los santos se multiplicará de mí

p. 226

para siempre, y sus ramas se extienden a lo lejos.

3 Entonces se pierda la semilla de Canaán, y un remanente no será
hasta Amalec, y todos los Capadocios perecerán, y todos los hititas se
destruirán por completo.

4 Entonces no la tierra de Cam, y toda la gente perecerá.

5 Entonces todos los demás problemas de la tierra, y todo el mundo
bajo el cielo de la guerra.

6 Entonces el Poderoso de Israel glorificar a Sem.

7 Porque el Señor Dios se manifieste en la tierra, y Él mismo salvar a
los hombres,

8 Entonces todos los espíritus de engaño la posibilidad de ser
pisoteados, y los hombres, el imperio sobre los espíritus malos.

9 Entonces se me plantean en Alegría y bendecirá el Altísimo por sus
maravillosas obras, porque Dios ha tomado un cuerpo y se comen con los
hombres y los hombres salvos.

10 Y ahora, mis hijos, y de Judá, y obedecer a Leví y Judá, y no se
levantó en contra de estas dos tribus, porque de ellos se levantará
hasta que la salvación de Dios.

11 Porque el Señor se levantará de Levi como si fuera un Sumo
Sacerdote, y de Judá, ya que eran un hombre rey, Dios, y Él salvará a
todas las naciones y la raza de Israel.

12 Por tanto, yo te doy estos comandos que también os puede ordenar a
sus hijos, para que puedan observarlos a través de sus generaciones.

13 Y cuando Simeón acabó de mandar a sus hijos, que dormían con los
padres, ciento veinte años.

14 Y lo pusieron en un ataúd de madera, para asumir sus huesos a
Hebrón. Y se los llevaron hasta secretamente durante la guerra de los
egipcios. Por los huesos de José, el egipcios vigilancia en las tumbas
de los reyes.

15 Para los brujos les dijo, que a la salida de los huesos de José,
debe haber a lo largo de toda la oscuridad de la tierra y la
oscuridad, y una muy grande plaga para los egipcios, por lo que
incluso con una lámpara de un hombre no debe reconocer a su hermano.

16 Y los hijos de Simeón lloró su padre.

17 Y estaban en Egipto hasta el día de su salida de la mano de Moisés.

--
La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a
la palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.
ISAIAS 40;8
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