Mas subía de la tierra un vapor, que regaba toda la faz de la tierra. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y trájola al hombre. Y dijo Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: ésta será llamada Varona, porque del varón fué tomada. Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Puntos Sobresalientes Eclesiastés 7 a 12.

PUNTOS SOBRESALIENTES DE ECLESIASTÉS
Descripción vívida de las obras que son vanas y de las
que valen la pena
Escrito por Salomón hacia el final de su reinado,
después de haber participado en las diversas
ocupaciones que menciona
Una vida dedicada a ocupaciones vanas es vacía
En el presente sistema, tanto los justos como los
inicuos tienen el mismo suceso resultante, todos
mueren; por ello, algunos dan rienda suelta a la
maldad (9:2, 3)
No siempre se aprecia la sabiduría que procede de un
hombre necesitado (9:13-18)
Los que dan rienda suelta a la tontedad perjudican su
reputación; cuando estas personas incompetentes
se hallan en puestos de autoridad, es peligroso para
ellos y duro para otros (10:1-19)
La juventud y la flor de la vida son vanidad; la
duración del vigor juvenil es muy variable (11:10)
Si un constante recuerdo del Creador no ha guiado la
vida de una persona, todo es vanidad (12:8)
Cosas que valen la pena y que dan significado a la
vida
Reconozca la importancia de un buen nombre y que en
la vida presente hay poco tiempo para conseguirlo,
el beneficio de la paciencia, el valor superior de la
sabiduría y la necesidad de someterse con humildad
a lo que Dios permite (7:1-15)
Evite ir a extremos y procure la guía del temor de
Dios; no se preocupe en demasía por lo que otros
digan; huya del lazo de la prostituta (7:16-29)
Sea observante de la ley; aunque el hombre domine a
otros para su perjuicio y la justicia humana sea
laxa, no permita que le robe el gozo de la vida;
recuerde: a los que temen al Dios verdadero les irá
bien; no espere comprender todas las razones de lo
que Dios hace y permite que ocurra (8:1-17;
10:20)
Los justos y los sabios están en la mano del Dios
verdadero, no se quedarán sin recompensa; pero
en  la  muerte  la  persona  ni  sabe  nada  ni  puede
hacer nada, de modo que use su vida ahora de un
modo que Dios apruebe; disfrútela de manera sana
mientras la posea (9:1, 4-12)
Aprovéchese de las oportunidades de ser generoso, de
hacer el bien; no permita que las incertidumbres de
la vida sofoquen su actividad (11:1-8)
Joven, disfruta de tu juventud, pero no olvides que
eres responsable ante Dios por tus acciones;
recuerda a tu Magnífico Creador mientras eres
joven, antes de que lleguen la debilidad y la
decrepitud de la edad avanzada, antes de que
termine la vida (11:9; 12:1-7)
Los escritos más provechosos son los que reflejan la
sabiduría del “solo pastor”, Jehová Dios (12:9-12)
Tema al Dios verdadero y guarde sus mandamientos;
Él ve todo lo que hacemos y traerá nuestras obras a
juicio (12:13, 14)
7:7  g 6/11 5 Por qué recurren a la violencia
 g 1/12 16 Cuando se pierden las ganas de vivir
7:9 g 1/12 23 Los jóvenes preguntan: ¿Por qué abrí la boca?
7:16  km 10/11 1  Discurso 2: ¿Por qué las Escrituras advierten contra ser “justo en demasía”?
8:9 w11 15/2 27 Amemos la justicia de todo corazón
 g 3/11 20  Un libro digno de confianza. Quinta parte. Grecia en la historia bíblica
 g 11/11 23 Aprendí cómo se solucionarán las injusticias
g 1/12 25  Nunca es demasiado tarde para ser amigo de Dios
8:17  w11 15/2 7 El espíritu santo: la fuerza detrás de la creación
9:4  g 3/11 11  El punto de vista bíblico: ¿Nos acerca a Dios la mortificación corporal?
9:5  g 2/11 6 ¿Quién esta detrás del ocultismo?
9:5, 10  km 1/12 6 ¿Está usando estos folletos?
9:9  w11 15/3 7 ¿A qué se refiere Salomón al mencionar “una dama, si damas”? (Ecl. 2:8)
9:10  g 5/11 27 Los jóvenes preguntan: ¿Soy un fracaso?
Resumen
Puntos sobresalientes actuales a investigar gxåàÉ wxÄ t©É ECDD exyâz|°ÅÉÇÉá xÇ xÄ ÇÉÅuÜx wx ]x{Éäö ;fÉyAFMDE<
2  Puntos Sobresalientes Eclesiastés 7 a 12
9:11  w11 15/3 16 Confiemos en Jehová ahora que el fin esta cerca
 g 4/11 7 Ayuda para quienes están de duelo. Cómo vencer el sentimiento de culpa
 g 7/11 5 ¿Por qué tanto sufrimiento? La casualidad
9:11, 12  w11 15/3 21 Nunca abandonemos a nuestros hermanos
11:5  g 1/11 17 El asombroso proceso del parto
11:6  km 1/11 1 Una labor muy gratificante
Km 4/11 1 Reunión de servicio: Siembra tu semilla y no dejes descansar tu mano
 Km 6/11 2 Predicación eficaz en las calles
11:9  g 2/11 10 Los jóvenes preguntan: ¿Por qué no me dejan salir a divertirme?
12:5  g 2/11 13 Medidas de seguridad para los mayores
12:7  km 1/11 2 Discurso 3: ¿En qué sentido vuelve a Dios el espíritu?
12:10  w11 15/3 7 ¿A qué se refiere Salomón al mencionar “una dama, si damas”? (Ecl. 2:8)
w08 15/4 págs. 24-25 párrs. 18-19 ¿Qué le da valor a la vida?
18
 ¿Cuál es, entonces, el bien más preciado que debemos tratar de conseguir?
El libro de Eclesiastés responde: “Mejor es un nombre que el buen aceite, y el día
de la muerte que el día en que uno nace” (Ecl. 7:1). Nada lo ilustra mejor que el
caso de Jesús. Él se hizo un magnífico nombre ante Jehová. Al morir fiel, vindicó la
soberanía de su Padre y ofreció el sacrificio redentor que nos abrió el camino a la
salvación (Mat. 20:28). Durante su corta existencia en la Tierra, Jesús puso el
ejemplo perfecto de lo que es vivir una vida que tiene verdadero valor, un ejemplo
que todos debemos imitar (1 Cor. 11:1; 1 Ped. 2:21).
19
 Nosotros también podemos hacernos un buen nombre ante Dios, lo cual es de
mucho más valor que las riquezas (léase Mateo 6:19-21). Todos los días podemos
encontrar maneras de hacer cosas que son buenas a los ojos de Jehová y que
enriquecen nuestra vida. Por ejemplo, podemos llevar al prójimo las buenas
nuevas, fortalecer nuestro matrimonio y demás vínculos familiares, así como
aumentar nuestra espiritualidad mediante el estudio personal y la asistencia a las
reuniones (Ecl. 11:6; Heb. 13:16).
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g 9/08 pág. 3 ¿Es la muerte el final de todo?
Nos entristece pensar en la muerte, sea la nuestra o la de un ser querido.
No obstante, la Biblia nos anima a afrontarla con valor, cuando dice: “Mejor es ir a
la casa del duelo que ir a la casa del banquete [...]; y el que está vivo debe poner
esto en su corazón” (Eclesiastés 7:2). ¿Por qué deberíamos ‘poner esto en el
corazón’, es decir, reflexionar detenidamente sobre este asunto?
Tenemos el deseo innato de vivir en paz y seguridad. Encontramos repulsiva la
idea de morir, de dejar de existir; aceptar la muerte nos resulta difícil, si no casi
imposible. Y la Biblia da la razón al explicar que Dios “puso también la eternidad en
la mente [o “en el corazón”] del hombre” (Eclesiastés 3:11; Sagrada Biblia, Agustín
Magaña).  Deseamos vivir, no morir. Pensemos: ¿sería  tan fuerte el deseo si
no hubiera sido la idea original del Creador que viviésemos para siempre? Entonces,
¿será posible disfrutar de una vida de infinita salud y felicidad?
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g 4/06 pág. 9 Esperanza que nos llena de alegría
Los comentarios de Kirsten nos recuerdan que en este mundo no se puede
experimentar en todo momento un gozo desbordante. La vida tiene sus altas y sus
bajas. Y en ocasiones estaría fuera de lugar sentir júbilo (Eclesiastés 3:1, 4; 7:2-
4). Además, hay quienes, por una u otra causa, batallan con la depresión. Aun así,
las promesas bíblicas son un consuelo sin igual, y la insuperable sabiduría de las
Escrituras nos ayuda a no cometer errores que nos harían infelices. Es tal y como
Dios nos promete: “En cuanto al que me escucha, él residirá en seguridad y estará
libre del [...] pavor de la calamidad” (Proverbios 1:33).
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w96 15/3 pág. 4 Usted puede disfrutar de amistades duraderas
Un ciudadano de la actualidad puede ponerse en contacto con más personas en
una semana que las que veía un campesino del siglo XVIII en un año o durante
toda la vida. Sin embargo, las relaciones hoy día suelen ser superficiales. Muchos
se entregan enteramente a la vida social a fin de hallar placer. No obstante, hay
que reconocer que andar en festejos frívolos con malas compañías es como usar
espinos como combustible. Eclesiastés 7:5, 6 dice: “Mejor es oír la reprensión de
alguien sabio que ser el hombre que oye la canción de los estúpidos. Pues como el
sonido de los espinos debajo
de la olla, así es la risa del
estúpido; y esto también es
vanidad”. Los espinos
producen una fugaz lumbre
brillante y un chisporroteo
ruidoso, pero insuficiente para
mantenernos calientes. Así
mismo, los compañeros
ruidosos y alegres tal vez nos
entretengan por un momento,
pero no eliminarán por
completo la soledad
ni satisfarán nuestra necesidad
de amigos auténticos.
w06 1/11 pág. 15 Puntos
sobresalientes del libro de
Eclesiastés
7:6. Conviene evitar la risa
inoportuna, pues es tan
irritante y tan inútil como el
chisporroteo de los espinos al
quemarse bajo una olla.
______________________
w10 1/9 pág. 4 ¿Por qué la
gente se comporta así?
“La mera opresión puede
hacer que un sabio se porte
como loco.” (ECLESIASTÉS
7:7)
La misma Biblia reconoce
que las circunstancias
pudieran empujar a algunas
personas a actuar como nunca
habrían pensado. Hay quienes
cometen graves delitos
creyendo que es su único
recurso para solucionar sus
problemas o luchar contra las
injusticias. Como explica el
libro  Urban Terrorism, “en
muchos casos, la principal
Utilicemos la Biblia
al dar nuestros
comentarios
Eclesiastés 7 a 12 gxåàÉ wxÄ t©É ECDD exyâz|°ÅÉÇÉá xÇ xÄ ÇÉÅuÜx wx ]x{Éäö ;fÉyAFMDE<
3 Puntos Sobresalientes Eclesiastés 7 a 12
Repaso Oral
_____________________________________________
4. ¿Cuál es el peligro de ser “justo en demasía”? (Ecl. 7:16.)
[w10 15/10 pág. 9 párrs. 8, 9.]  
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motivación de un terrorista es su profunda frustración por no poder cambiar ciertos
elementos políticos, sociales y económicos”.
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w10 15/6 pág. 24 párr. 20 Hablemos “con gracia” y nos llevaremos mejor
con los demás
Lamentablemente, nadie controla su lengua a la perfección (Sant. 3:2). Por más
que se esfuercen, hasta los miembros de nuestra familia y nuestros queridos
hermanos espirituales pueden hacer un  comentario que nos lastime. En vez de
ofendernos a la primera, seamos pacientes y tratemos de ver por qué razón lo
habrán hecho  (léase Eclesiastés 7:8, 9). ¿Se encontraban estresados? ¿Tenían
miedo? ¿Se sentían mal? ¿Estaban preocupados por algún problema o por otra
razón que desconozcamos?
w09 1/11 pág. 12 Cuando uno de los cónyuges necesita cuidados
especiales
La Biblia aconseja: “No digas: ‘¿Por qué ha sucedido que los días anteriores
resultaron ser mejores que estos?’” (Eclesiastés 7:10). ¿Qué significan estas
palabras? En resumen, que no es bueno pensar demasiado en lo que pudo ser y
no fue. No hay que olvidar que, en el mundo actual, no existe la felicidad completa.
Por eso, lo mejor es que acepten la situación y saquen el mayor partido a lo que sí
pueden hacer.
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w04 1/9 pág. 28 ¿Qué herencia debe dejar a sus hijos?
Es cierto que las herencias tienen valor, pero la sabiduría es de mucho más
valor que los bienes materiales. El rey Salomón escribió: “Buena es la sabiduría
junto con una herencia, y es ventajosa [...]. Porque la sabiduría es para una
protección lo mismo que el dinero es para una protección; pero la ventaja del
conocimiento es que la sabiduría misma conserva vivos a sus dueños” (Eclesiastés
7:11, 12; Proverbios 2:7; 3:21). El dinero protege —es decir, da cierta seguridad—
, pues permite adquirir lo que se necesite, pero aun así puede perderse. Por otro
lado, la sabiduría —la habilidad de usar el conocimiento para resolver problemas o
alcanzar ciertas metas— protege en el sentido de que impide que se corran riesgos
innecesarios. Si se basa en el
temor piadoso, puede ayudar
a obtener vida eterna en el
nuevo mundo que Dios pronto
instaurará, una herencia
valiosa de verdad (2 Pedro
3:13).
______________________
w99 1/5 pág. 29 ¿Son
“torcidos” los caminos de
Dios?
“Ve la obra del Dios verdadero,
pues ¿quién puede enderezar
lo que él ha torcido?”
(Eclesiastés 7:13.)
En otras palabras, el rey
Salomón se pregunta: “¿Quién
puede de entre la humanidad
enderezar los defectos y las
imperfecciones que Dios
permite?”. Nadie, pues hay
una razón por la que Jehová
Dios deja que estas cosas
sucedan.
Por lo tanto, Salomón
aconseja: “En un día bueno
demuestra que estás en el
bien, y en un día calamitoso ve
que el Dios verdadero ha
hecho aun esto exactamente
como aquello, a fin de que la
humanidad no descubra nada
en absoluto después de ella”
(Eclesiastés 7:14). Debemos
de agradecer el día en que
todo va bien y demostrar
nuestro agradecimiento
actuando con bondad. Ese día
hay que verlo como un regalo
de Dios. Pero ¿qué ocurre si
un día nos acontece una
calamidad? Hacemos bien en
‘ver’, es decir, reconocer que
Dios ha permitido que ocurra.
¿Por qué lo ha hecho?
Salomón dice: “A fin de que la
humanidad no descubra nada
en absoluto después de ella”.
¿Qué significa esto?
El que Dios consienta que
tengamos tanto penas como
alegrías nos recuerda que
no podemos prever lo que nos
deparará el futuro. La
calamidad no hace
distinciones, puede acaecer a
justos así como a injustos.
Esto debe hacernos
recapacitar sobre la
importancia de depender,
no de nosotros mismos, sino
de Dios, recordando que “Dios
es amor” (1 Juan 4:8). Aunque
no entendamos ahora ciertos gxåàÉ wxÄ t©É ECDD exyâz|°ÅÉÇÉá xÇ xÄ ÇÉÅuÜx wx ]x{Éäö ;fÉyAFMDE<
4 Puntos Sobresalientes Eclesiastés 7 a 12
asuntos, podemos estar seguros de que todo lo que Dios permita con el tiempo
redundará en el beneficio de todos los implicados.
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be lección 33 pág. 200 párr. 1 Hablar con tacto, pero con firmeza
Si nos vemos a nosotros mismos como es debido, nos será más fácil mostrar
tacto. Estamos firmemente convencidos de la rectitud de los caminos de Jehová y
de la veracidad de su Palabra, por lo  que hablamos con convicción sobre estos
temas. Sin embargo, no hay motivo para tener pretensiones de superioridad moral
(Ecl. 7:15, 16). Estamos agradecidos de conocer la verdad y de disfrutar de la
bendición de Jehová, pero sabemos muy bien que su aprobación depende de su
bondad inmerecida y nuestra fe en Cristo, no de nuestra propia justicia (Efe.
2:8, 9). Reconocemos la necesidad de ‘seguir poniéndonos a prueba para ver si
estamos en la fe’, de ‘seguir dando prueba de lo que nosotros mismos somos’
(2 Cor. 13:5).
___________________________________________________________
w10 15/10 pág. 9 párrs. 8-9 Sigamos buscando primero “la justicia de
Dios”
8
 Otro riesgo que corremos se explica en Eclesiastés 7:16: “No te hagas justo
en demasía, ni te muestres excesivamente sabio. ¿Por qué debes causarte
desolación?”. El escritor de este texto inspirado explica en el versículo 20 por qué
debemos evitar esa actitud: “No hay en la tierra hombre justo que siga haciendo el
bien y no peque”. Todo el que se hace “justo en demasía” tiende a fijar sus propias
normas de justicia y a juzgar a los demás basándose en ellas. De lo que no se da
cuenta es de que en realidad está poniendo sus propias reglas por encima de las
normas divinas, por lo que termina convirtiéndose en una persona injusta a la vista
de Dios.
9
 Quien es “justo en demasía” —o como dicen otras traducciones bíblicas,
“demasiado legalista” o
“excesivamente justo”—
podría llegar a cuestionar la
forma de actuar de Jehová.
No obstante, dudar de la
justicia de sus decisiones
equivaldría a pensar que
nuestro criterio es mejor
que el suyo. Sería como
sentar a Dios en el banquillo
de los acusados y juzgarlo basándonos en lo que consideramos que es bueno o
malo. Pero ¿tenemos nosotros el derecho a establecer las normas de justicia? ¡Por
supuesto que no! Eso solo le corresponde a Jehová (Rom. 14:10).
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g05 22/8 pág. 26 ¿Cómo puedo evitar hacerme amigo de personas poco
recomendables?
Pablo no escondió el hecho de que, incluso entre los cristianos, puede haber
quienes no se comporten de forma honrosa. Y también fue franco al recomendar a
Timoteo que se apartara de ellos.
¿Quiere decir eso que debes desconfiar de tus hermanos cristianos? Claro que
no, tal como tampoco significa que debas esperar que tus amigos sean perfectos
(Eclesiastés 7:16-18). Sin embargo, el simple hecho de que un joven asista a las
reuniones cristianas o que sus padres sean celosos en la congregación no garantiza
que sea una buena amistad.
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w06 1/11 pág. 15 Puntos sobresalientes del libro de Eclesiastés
7:19. ¿En qué sentido es más fuerte la sabiduría que “diez hombres en
poder”? La Biblia utiliza a veces el número 10 como símbolo de plenitud. En este
versículo Salomón indica, por lo tanto, que la sabiduría protege mejor a uno que el
número pleno de los guerreros que guardan una ciudad.
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w10 1/1 pág. 29 ¿Por qué nos ofrece Dios la vida eterna?
Ser justo significa tratar a las personas con imparcialidad y darle a cada uno lo
que merece. Sin embargo, siendo rigurosos, ningún ser humano merece la vida
eterna. La Biblia indica que “no hay en la tierra hombre justo que siga haciendo el
bien y no peque” (Eclesiastés 7:20). Y todo pecado conlleva un castigo. ¿Cuál?
Dios le advirtió a Adán que el día que pecara sin falta moriría (Génesis 2:17).
w06 1/11 pág. 15 Puntos
sobresalientes del libro de
Eclesiastés
7:21, 22. No deben
perturbarnos los comentarios
de la gente.
______________________
w78 1/1 pág. 15 ¿Qué
quiso decir el sabio?
A pesar de su extensa
investigación de los asuntos
humanos, Salomón se dio
cuenta de que todavía no tenía
dentro de su alcance una
comprensión completa.
Declaró: “Todo esto lo he
puesto a prueba con sabiduría.
Dije: ‘Ciertamente me haré
sabio.’ Pero estuvo lejos de
mí.” (Ecl. 7:23) Los principios
que Salomón formuló como
resultado de su extensa
investigación estaban
probados. Él usó su sabiduría
para evaluarlos y quedó
convencido de que eran
correctos, buenos. Había
llegado a comprender la
vanidad, la vacuidad, del
modo de vivir materialista
que pasa por alto al
Creador. Sin embargo,
Salomón se dio cuenta de
que, en el sentido absoluto,
estaba lejos de la sabiduría.
Esto era a pesar de que
realmente había querido
conseguir perspicacia, como lo
muestra claramente la
determinación que se expresa
en las palabras: “Ciertamente
me haré sabio.” Hubo muchas
cosas que Salomón, aunque
sobresalientemente dotado de
sabiduría, no pudo sondear.
Continuó: “Lo que ha llegado a
ser está muy lejos y es
sumamente profundo. ¿Quién
puede descubrirlo?” (Ecl.
7:24) Evidentemente Salomón
hizo esta observación en
cuanto a los tratos, obras y
propósitos de Dios.—Compare
con Romanos 11:33, 34.
_____________________
ms pág. 205 Estudio
Procure entendimiento; trate
de saber el porqué de las
cosas Ecl. 7:25
______________________
it-2 pág. 619 Pecado
El proceder sabio es evitar
relacionarse con personas que
practican la adoración falsa y
Al leer la Biblia considere
Lo que cada porción le dice de Jehová como persona
Se relación con el tema general de la Biblia
Cómo el contexto afecta el significado
Cómo debe afectar su propia vida
Cómo puede usarla para ayudar a otros gxåàÉ wxÄ t©É ECDD exyâz|°ÅÉÇÉá xÇ xÄ ÇÉÅuÜx wx ]x{Éäö ;fÉyAFMDE<
5 Puntos Sobresalientes Eclesiastés 7 a 12
que tienen tendencias inmorales, pues su compañía podría entrampar al cristiano
en el pecado y echar a perder los hábitos útiles. (Éx 23:33; Ne 13:25, 26; Sl 26:9-
11; Pr 1:10-19; Ec 7:26; 1Co 15:33, 34.)
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it-2 págs. 734-735 Proverbios, Libro de
Aquellos que afirman que un polígamo como Salomón no pudo hablar de la
relación entre marido y mujer como lo hubiese hecho un monógamo (5:15-19;
18:22; 19:13, 14) olvidan que no se defendió la poligamia como modelo de vida,
sino simplemente la Ley la toleró y reguló, y además, el pueblo judío en general
debió practicar la monogamia. También olvidan que Dios inspiró el libro de
Proverbios y no es simplemente una compilación de las opiniones de Salomón.
No obstante, Salomón pudo reconocer por sus observaciones y experiencias la
sabiduría de la norma original de Dios para el matrimonio: la monogamia.
(Compárese con Ec 2:8; 7:27-29.)
___________________________________________________________
w78 15/1 pág. 5 ¿Qué quiso decir el sabio?
LA SABIDURÍA puede tener un efecto saludable en el que la posee. “¿Quién hay
como el sabio?” escribió el rey Salomón. “¿Y quién hay que conozca la
interpretación de una cosa? La sabiduría misma del hombre hace brillar su rostro, y
hasta la severidad de su rostro es cambiada a algo mejor.”—Ecl. 8:1.
El hombre verdaderamente sabio es sobresaliente en la sociedad humana,
incomparable. Aparte de otro sabio, no hay otro como él. Conoce la “interpretación
de una cosa,” es decir, posee la perspicacia necesaria para resolver problemas de la
vida que causan perplejidad.
Hasta el semblante del sabio es agradable. Su rostro irradia un gozo y
satisfacción interiores. Como resultado, un rostro que, si otra cosa fuera lo cierto,
parecería severo y repulsivo, asume una expresión atrayente.
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w06 1/11 págs. 15-16 Puntos sobresalientes del libro de Eclesiastés
8:2, 3; 10:4. Cuando nos critique o corrija el patrón o el jefe, es sabio
mantener la calma. Es mejor que ‘darse prisa y salir de delante de él’, o lo que es lo
mismo, apresurarse a renunciar.
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g01 8/11 pág. 27 ¿Está justificado el uso de la fuerza por parte de Dios?
Si queremos entender por qué emplea Dios la fuerza, debemos partir de una
verdad básica respecto a nuestra posición ante él. “Nosotros somos el barro, y tú
eres nuestro Alfarero”, admitió humildemente el profeta Isaías (Isaías 64:8). Lógico
es que, por ser el Creador del universo, tenga la facultad de emplear su fuerza a
voluntad. En reconocimiento de este hecho, concordamos con Salomón: “La palabra
del rey es el poder de control; y ¿quién puede decirle: ‘¿Qué haces?’?”
(Eclesiastés 8:4; Romanos 9:20, 21).
___________________________________________________________
w87 15/9 pág. 25 “Teme al Dios verdadero y guarda sus mandamientos”
Aunque las riquezas materiales se han convertido en la meta de muchos en la
vida, solo la sabiduría piadosa puede llevarnos a la vida eterna (7:12; Lucas
12:15). El anhelar ‘los buenos días del pasado’ no mejorará nada para nosotros
(7:10). En realidad ‘nos resultará bien’ solo si continuamos temiendo a Dios
(8:5, 12).
___________________________________________________________
w80 1/8 págs. 25-26 El libro de Eclesiastés... una lección en valores
verdaderos
Ecl. 8:5-7 Hasta en los casos en que la gobernación es dura y arbitraria, el
sabio no se levanta en rebelión. Se da cuenta de que hay un “tiempo” o sazón en el
cual algo sucederá que cambiará la situación hacia lo mejor. Pero como el sabio no
sabe “justamente cómo” vendrá ese cambio, el proceder prudente en la actualidad
es que él se mantenga ocupado en sus asuntos, ejerciendo buen juicio al tratar con
los aspectos desagradables de la vida diaria.—Compare con Eclesiastés 3:1-13.
___________________________________________________________
w06 1/11 pág. 16 Puntos sobresalientes del libro de Eclesiastés
8:8; 9:5-10, 12. La muerte pudiera atraparnos inesperadamente, como la red
al pez y la trampa al ave. Además, los seres humanos no tenemos la capacidad de
impedir que se escape la fuerza vital cuando llega la muerte ni la capacidad de
librarnos de la guerra que esta hace contra nosotros; por eso, no debemos
desperdiciar el tiempo.   Jehová desea que valoremos la vida y la disfrutemos sana-
mente. Para ello, el servicio a
Jehová tiene que ocupar el
primer lugar.
w10 1/7 pág. 22 ¿Por qué
no se metió Jesús en
política?
 “El hombre ha dominado al
hombre para perjuicio suyo.”
(Eclesiastés 8:9.) Este
versículo resume en una
sencilla frase toda la
historia de la política mundial.
Y Jesús podía dar fe de que
dichas palabras eran ciertas.
Recordemos que había vivido
en el cielo como ser espiritual
mucho tiempo antes de venir a
la Tierra (Juan 17:5). Sabía
bien que los seres humanos,
por muy buenas que fueran
sus intenciones, no estaban
capacitados para atender las
necesidades de miles de
millones de personas, pues
Dios no los creó con ese
objetivo (Jeremías 10:23).
Y era consciente de que la
solución a los problemas del
mundo no estaba al alcance de
ningún gobierno humano.
______________________
w78 15/1 pág. 6 ¿Qué
quiso decir el sabio?
Sin embargo, los
gobernantes tiránicos
no pueden hacer que su
dominación continúe
indefinidamente. Continuó
Salomón: “Aunque esto es así
[el que el hombre domine al
hombre para perjuicio suyo],
he visto a los inicuos siendo
enterrados, cómo entraron y
cómo se iban del mismísimo
lugar santo y eran olvidados
en la ciudad donde actuaron
de aquella manera. Esto
también es vanidad.” (Ecl.
8:10)
______________________
g 2/08 pág. 5 ¿Tiene
solución el problema de la
delincuencia?
Por otra parte, la
impunidad de los delitos envía
Nuestros
comentarios deben
de durar máximo 30
segundos gxåàÉ wxÄ t©É ECDD exyâz|°ÅÉÇÉá xÇ xÄ ÇÉÅuÜx wx ]x{Éäö ;fÉyAFMDE<
6  Puntos Sobresalientes Eclesiastés 7 a 12
a los delincuentes un mensaje equivocado: que el crimen sí paga; esto los incentiva
a proseguir sus actividades con más osadía. Como escribió un antiguo rey: “Por
cuanto la sentencia contra una obra mala no se ha ejecutado velozmente, por eso
el corazón de los hijos de los hombres ha quedado plenamente resuelto en ellos a
hacer lo malo” (Eclesiastés 8:11).
___________________________________________________________
es11 pág. 119 Diciembre
Domingo 4 de diciembre
De ninguna manera le resultará bien al inicuo (Ecl. 8:13).
Tarde o temprano, los pecadores deberán enfrentarse a la justicia (Pro. 5:22;
Ecl. 8:12). ¡Qué buena noticia, sobre todo para quienes aman la rectitud y han
sufrido todo tipo de atropellos y abusos a manos de los malvados! El ser más
perverso que tendrá que rendir cuentas es Satanás (Juan 8:44). Cuando nuestros
primeros padres vivían en el jardín de Edén, el Diablo se dejó llevar por la soberbia
y los incitó a rechazar el gobierno divino. Ellos decidieron apoyarlo en su desafío a
la autoridad legítima de Jehová, convirtiéndose así en pecadores (Rom. 5:12-14).
Aunque Dios conocía muy bien las consecuencias que tendría aquella decisión
irrespetuosa y rebelde, tenía que dar a todos los seres inteligentes la oportunidad
de verlas con claridad. Por eso, permitió que pasara tiempo para zanjar la cuestión
y probar irrefutablemente el error de aquellos desobedientes. w10 15/1 4:1, 2
___________________________________________________________
w78 15/3 pág. 13 ¿Qué quiso decir el sabio?
Sí, tanto en lo que toca a sus personas como a sus acciones, los justos y los
sabios están en las manos o en el poder del Altísimo. Aunque él permita que les
sobrevenga calamidad, de ninguna manera perderán su galardón. Jehová Dios
“conoce a los que le pertenecen” y hará que todas las obras de él resulten ‘para el
bien de los que lo aman.’ (Rom. 8:28; 2 Tim. 2:19) Esto puede ser una fuente de
consuelo y estímulo cuando vemos que hay personas justas que sufren mientras los
inicuos están prosperando.—Ecl. 8:14.
___________________________________________________________
w06 15/10 pág. 24 párr. 3 Demuestre su fe por su modo de vivir
A casi todos nos alegra que nos inviten a una reunión social de cristianos.
Jehová es el “Dios feliz” y desea que sus siervos sean felices (1 Timoteo 1:11). Por
eso inspiró a Salomón para que incluyera en la Biblia esta verdad: “Yo mismo
encomié el regocijo, porque la humanidad no tiene nada mejor bajo el sol que
comer y beber y regocijarse, y que esto los acompañe en su duro trabajo durante
los días de su vida” (Eclesiastés 3:1, 4, 13;  8:15). Entre otras ocasiones,
podemos disfrutar de tal regocijo en una comida familiar o en una pequeña reunión
social de cristianos verdaderos (Job 1:4, 5, 18; Lucas 10:38-42; 14:12-14).
___________________________________________________________
w06 1/11 pág. 16 Puntos sobresalientes del libro de Eclesiastés
8:16, 17. Es imposible comprender a la perfección cada una de las cosas que
Dios ha hecho o que ha permitido que ocurra en el mundo. No lo lograríamos
aunque nos desveláramos pensando. Lo único que conseguiríamos preocupándonos
por todas las injusticias que se han cometido sería perder la alegría de vivir.
___________________________________________________________
w97 15/2 pág. 17 párr. 15 “Todo el deber del hombre”
Tenga en cuenta que Salomón no fomentó la diversión estrepitosa, ni respaldó la
actitud de ‘bebamos y comamos porque mañana moriremos’. (1 Corintios 15:14,
32-34.) Él quiso decir que debemos hallar gozo en los placeres normales, como el
comer y el beber, a medida que ‘hacemos el bien durante nuestra vida’. De este
modo centramos nuestra vida incuestionablemente en la voluntad del Creador,
quien determina lo que es verdaderamente bueno. (Salmo 25:8; Eclesiastés 9:1;
Marcos 10:17, 18; Romanos 12:2.)
___________________________________________________________
w00 1/9 pág. 19 párr. 1 ¿Qué significa para nosotros nuestra valiosa
herencia?
TODOS los seres humanos heredan algo.  Para algunos la herencia supone
comodidad material. Para otros, una vida de pobreza. En algunos casos, las
generaciones anteriores, por lo que han sufrido u oído, transmiten un legado de
intenso odio a otro grupo étnico. Sin embargo, todos nosotros tenemos algo en
común. Todos hemos recibido del primer ser humano, Adán, la herencia del pecado.
Con el tiempo, esa herencia nos conduce a la muerte (Eclesiastés 9:2, 10;
Romanos 5:12).
it-2 pág. 251 Locura
Algunas personas no creen
en la resurrección de los
muertos y piensan que todo
termina con la muerte. Como
consecuencia de su punto de
vista desequilibrado, solo
buscan satisfacer sus
inclinaciones carnales y
no muestran ningún interés en
hacer la voluntad de Dios.
Salomón también se refirió a
estas personas cuando dijo:
“Porque hay un mismo suceso
resultante para todos, el
corazón de los hijos de los
hombres también está lleno de
lo malo; y hay locura en su
corazón durante su vida, y
después de eso... ¡a los
muertos!”. (Ec 9:3.)
______________________
sp pág. 6 Los espíritus no
han vivido y muerto en la
Tierra
Pero esto sí quiere decir
que los muertos no saben lo
que usted hace. No pueden
verle, oírle ni hablarle. No hay
razón para que usted les tema.
Ellos no pueden ni ayudarle ni
causarle daño. (Eclesiastés
9:4; Isaías 26:14.)
______________________
g 8/10 págs. 20-21
¿Quiénes son los
demonios?
Por medio de apariciones,
voces y diversos engaños, los
demonios inducen a la gente a
creer que los vivos pueden
comunicarse con los muertos.
Con ello también fomentan la
mentira de que hay un alma
que sobrevive a la muerte del
cuerpo. Sin embargo, la Biblia
afirma rotundamente que los
muertos “no tienen conciencia
de nada en absoluto”
(Eclesiastés 9:5, 6). Puesto
que ‘han bajado al silencio’,
El texto más citado en
las publicaciones en
esta lectura de la
Biblia es: Eclesiastés
9:5. ¿Podrías buscarlo
en tu propia Biblia?
¿Qué aplicaciones le
podrías dar?gxåàÉ wxÄ t©É ECDD exyâz|°ÅÉÇÉá xÇ xÄ ÇÉÅuÜx wx ]x{Éäö ;fÉyAFMDE<
7 Puntos Sobresalientes Eclesiastés 7 a 12
ni siquiera pueden alabar a Dios (Salmo 115:17).
___________________________________________________________
g 12/06 pág. 18 ¿Está mal consumir bebidas alcohólicas?
No obstante, la Biblia también menciona lo placentero y provechoso que puede
ser beber con moderación. Por ejemplo, en Salmo 104:15 se incluye el “vino que
regocija el corazón del hombre mortal” entre las dádivas de Dios. En Eclesiastés
9:7 se afirma que la recompensa por realizar buenas obras es ‘comer alimento con
regocijo y beber vino con buen corazón’.
___________________________________________________________
w99 15/2 pág. 8 ¿Qué se requiere para tener éxito en el matrimonio?
El matrimonio es una institución divina. Jehová Dios la autorizó y estableció
(Génesis 2:22-24). Creó el matrimonio de modo que se formara un vínculo
permanente entre el hombre y la mujer para que se ayudaran mutuamente. El
esposo y la esposa pueden confiar en que serán felices si ponen en práctica los
principios bíblicos (Eclesiastés 9:7-9).
___________________________________________________________
g 10/09 pág. 25 Ejemplos de familias felices. Segunda parte
Como somos testigos de Jehová, estamos plenamente convencidos de que, tal
como dice la Biblia, Dios hará que nuestro planeta vuelva a ser un paraíso. Y no
solo eso: también resucitará a un sinfín de personas para que vivan en la Tierra,
entre ellas a criaturas como Precious. Él anhela intensamente hacerlo (Job
14:14, 15; Juan 5:28, 29). ¡Cuánto ansiamos el día en que podamos abrazarla de
nuevo! Cada vez que oímos la palabra paraíso, pensamos en ello y nuestro corazón
se llena de ilusión. Mientras llega ese momento, nos consuela mucho saber que
Precious ya no sufre y que está en la memoria de Dios (Eclesiastés 9:5, 10).
___________________________________________________________
w09 1/4 pág. 26 ¿Estamos predestinados?
No cabe duda de que en la vida habrá buenos y malos momentos, o como dijo
Salomón, “tiempo de llorar y tiempo de reír”. Así que él estaba mostrando que
tanto las desgracias imprevistas como esos sucesos que se repiten afectan “todo
asunto bajo los cielos” (Eclesiastés  3:1-8; 9:11, 12). Por eso, llega a la
conclusión de que no deberíamos dejarnos llevar por las ocupaciones del día a día
hasta el punto de olvidarnos de nuestro Creador (Eclesiastés 12:1, 13).
___________________________________________________________
it-2 pág. 887 Sabiduría
Pablo conocía la tendencia humana a dejarse atraer por quienes tienen una
educación destacada, un gran talento o  una personalidad y manera de hablar
enérgicas; sabía que las ‘palabras en tranquilidad de un hombre sabio pero
necesitado’ a menudo se pasan por alto para prestar atención a quienes dan una
mayor apariencia de poderío. (Compárese con  Ec 9:13-17.) Hasta a Jesús, que
carecía de la riqueza y posición terrestre de Salomón pero sí tenía mucha más
sabiduría, tuvieron poco respeto y apenas prestaron atención los gobernantes y el
pueblo. (Compárese con Mt 12:42; 13:54-58; Isa 52:13-15; 53:1-3.)
___________________________________________________________
w06 1/11 pág. 16 Puntos sobresalientes del libro de Eclesiastés
9:16-18. Tenemos que valorar la sabiduría aunque la mayoría de las personas
no lo hagan. Las palabras calmadas del sabio son preferibles a los gritos
escandalosos del necio.
___________________________________________________________
w06 1/11 pág. 16 Puntos sobresalientes del libro de Eclesiastés
10:1. Hay que tener cuidado con nuestra forma de actuar y hablar. Basta con
un único desliz, como una reacción furiosa, un exceso con el alcohol o una acción
contraria a la castidad, para echar a perder el respeto y el buen nombre de que
gozábamos.
___________________________________________________________
w06 1/11 pág. 15 Puntos sobresalientes del libro de Eclesiastés
10:2. ¿Qué quiere decir que el corazón de una persona esté “a su
diestra” o “a su siniestra”? La derecha suele referirse a la posición de favor.
Figurativamente, si el corazón está a la diestra, inclina a la persona a obrar bien, y
si está a la siniestra, a actuar mal.
___________________________________________________________
w78 1/5 pág. 28 ¿Qué quiso decir el sabio?
Para no sucumbir a la tontedad, uno necesita un corazón que tenga la
motivación correcta. El sabio hizo notar lo siguiente: “El corazón del sabio está a su
diestra, pero el corazón del
estúpido a su siniestra. Y
también por cualquier camino
en que esté andando el tonto,
le falta su propio corazón, y
ciertamente le dice a todo el
mundo que es tonto.”—Ecl.
10:2, 3.
g05 8/2 pág. 7 Usted
puede controlar el estrés
Los especialistas en estrés
laboral recomiendan “hablar
con la gerencia: si esta
no sabe que hay un problema,
no podrá ayudar”. No es que
usted deba dar rienda suelta a
su ira y frustración.
Eclesiastés 10:4 señala que
“la calma misma templa
grandes pecados”. Por tanto,
no se acalore ni busque la
confrontación. Quizá pueda
convencer a su patrono de que
cuanto menor sea el estrés,
mayor será la productividad.
______________________
w06 1/11 pág. 16 Puntos
sobresalientes del libro de
Eclesiastés
10:5-11. No debemos
envidiar al incompetente que
ocupa un alto cargo, pues su
ineptitud puede tener malas
consecuencias aun cuando solo
esté realizando una tarea
sencilla. Más bien, cultivemos
el arte de “usar la sabiduría
para lograr éxito”. ¡Qué
importante es ser hábiles en la
obra de predicar el Reino y
hacer discípulos!
______________________
km 12/06 pág. 7 Repaso de
Escuela del Ministerio
Teocrático
¿Cómo es que “el duro trabajo
de los estúpidos los
fatiga”? (Ecl. 10:15.)
“Los estúpidos” suelen
El segundo texto más
citado en las
publicaciones en esta
lectura de la Biblia es:
Eclesiastés 9:10.
¿Podrías buscarlo en
tu propia Biblia?
¿Qué aplicaciones le
podrías dar? gxåàÉ wxÄ t©É ECDD exyâz|°ÅÉÇÉá xÇ xÄ ÇÉÅuÜx wx ]x{Éäö ;fÉyAFMDE<
8  Puntos Sobresalientes Eclesiastés 7 a 12
decir y hacer cosas imprudentes, basándose obstinadamente en suposiciones
equivocadas (Ecl. 10:12-14). Terminan esforzándose y agotándose sin
lograr casi nada. Ellos mismos se complican la vida [20 de nov., w06 1/11
“La Palabra de Jehová es viva. Puntos sobresalientes del libro de Eclesiastés”;
w78 15/5 pág. 27].
___________________________________________________________
w78 15/5 pág. 27 ¿Qué quiso decir el sabio?
La tontedad es bastante mala cuando la exhibe un ciudadano común. Pero
cuando los gobernantes no despliegan buen juicio, esto es para ruina del gobierno y
daño de sus súbditos. “¿Qué tal te irá a ti, o país,” pregunta Salomón, “cuando tu
rey es un muchacho y tus propios príncipes siguen comiendo hasta por la mañana?”
(Ecl. 10:16) Ciertamente es mala la situación cuando un gobernante tiene las
características de un joven inexperto y está rodeado de príncipes o consejeros que
no se interesan en los asuntos del Estado. Si pasan su tiempo comiendo por la
mañana cuando deberían estar atendiendo sus deberes, el reino se desintegra.
___________________________________________________________
it-1 pág. 513 Comida
La voluntad de Dios es que el hombre disfrute de la comida y la bebida (Ec
2:24), pero detesta los excesos. (Pr 23:20, 21;  Ec 10:17; Ro 13:13; 1Pe 4:3;
véanse BORRACHERA; GLOTÓN.)
___________________________________________________________
w96 1/5 pág. 22 Mantenga su confianza firme hasta el fin
La pereza puede traer graves consecuencias en muchos ámbitos de la vida.
Salomón observó que cuando “se dejan bajar las manos hay goteras en la casa”.
(Eclesiastés 10:18.) El techo que no recibe mantenimiento tarde o temprano
empieza a gotear. Si dejamos bajar las manos en sentido espiritual y
no mantenemos nuestra fe, las dudas pudieran asaltarnos sin que nos diéramos
cuenta. Por otro lado, el estudio de la Palabra de Dios y la meditación regular en
ella nutrirán y protegerán nuestra fe. (Salmo 1:2, 3.)
___________________________________________________________
g 3/09 pág. 5 Haga rendir su dinero
MUCHOS creen que la Biblia dice que el dinero es la raíz de todos los males; sin
embargo, lo que en realidad dice es que “el amor  al  dinero  es  la  raíz  de  todos  los
males” (1 Timoteo 6:10,  Reina-Valera, 2000). En efecto, hay quienes se han
encariñado con las riquezas y se han consagrado a la acumulación de bienes, pero
han tenido que pagar las amargas consecuencias de haberse convertido en esclavos
del dinero. No obstante, este puede ser una herramienta muy útil si se emplea con
prudencia. Las Santas Escrituras incluso  reconocen que “el dinero [...] resuelve
muchos problemas” (Eclesiastés 10:19, La Palabra de Dios para Todos).
___________________________________________________________
w90 1/11 pág. 24 párr. 2 Nuestra sujeción relativa a las autoridades
superiores
La Biblia nos dice que nos sujetemos a las autoridades superiores, y nosotros
obedecemos porque queremos hacer lo que es correcto a la vista de Dios. (Hebreos
5:14.) Sí, nuestra conciencia educada por la Biblia nos mueve a obedecer a la
autoridad hasta cuando no hay ningún humano presente para ver lo que hacemos.
(Compárese con Eclesiastés 10:20.)
___________________________________________________________
w08 15/4 pág. 24 párr. 15 ¿Qué le da valor a la vida?
En conclusión, ¿qué es lo que le da verdadero valor a la vida? Aprovechar
nuestra breve existencia en este sistema de cosas para hacer el bien y agradar a
Jehová. Hagamos todo lo posible por desarrollar una estrecha relación con Dios, por
transmitir valores espirituales a nuestros hijos, por ayudar al prójimo a conocer a
Jehová y por forjar amistades duraderas con nuestros hermanos (Gál. 6:10). Todas
estas son metas de beneficio permanente y traen bendiciones a quienes las
alcanzan. Salomón se valió de una interesante comparación para describir el valor
de hacer el bien: “Echa tu pan sobre las aguas; que después de muchos días lo
hallarás” (Ecl. 11:1, Reina-Valera, 1960).
___________________________________________________________
w06 1/11 pág. 16 Puntos sobresalientes del libro de Eclesiastés
11:1, 2. Debemos ejercitar la generosidad sin reservas. De este modo
fomentaremos la generosidad del prójimo (Lucas 6:38).
___________________________________________________________
w06 1/11 pág. 16 Puntos sobresalientes del libro de Eclesiastés
11:3-6. Aunque  la vida sea
impredecible, no seamos
indecisos.
w06 1/11 pág. 15 Puntos
sobresalientes del libro de
Eclesiastés
11:7, 8. ¿Por qué se dice
que “la luz también es
dulce, y bueno es para los
ojos ver el sol”? Tanto el Sol
como la luz son para el
disfrute de los seres vivos. Así,
Salomón indica en estos
versículos que es bueno estar
vivo y que uno “se regocije”
antes de que lleguen los días
oscuros, o sea, la vejez que
nos deja sin vitalidad.
______________________
w06 1/11 pág. 16 Puntos
sobresalientes del libro de
Eclesiastés
11:9; 12:1-7. Los jóvenes
también tienen que rendir
cuentas de sus actos a Jehová.
Por ello, hacen bien en utilizar
su tiempo y energías para
servirle antes de que la vejez
les robe el vigor.
______________________
w06 1/11 pág. 15 Puntos
sobresalientes del libro de
Eclesiastés
11:10. ¿Por qué son
vanidad “la juventud y la
flor de la vida”? A menos
que se usen bien, los días del
vigor juvenil son vanidad, pues
se esfuman muy rápido, como
si fueran vapor.
______________________
es12 pág. 14 Enero
Martes 24 de enero
Acuérdate, ahora,
de tu Magnífico
Creador en los
días de tu
juventud (Ecl.
12:1, nota).
El texto menos citado
en las publicaciones
en esta lectura de la
Biblia es: Eclesiastés
10:16. ¿Podrías
buscarlo en tu propia
Biblia? ¿Qué
aplicaciones le
podrías dar? gxåàÉ wxÄ t©É ECDD exyâz|°ÅÉÇÉá xÇ xÄ ÇÉÅuÜx wx ]x{Éäö ;fÉyAFMDE<
9 Puntos Sobresalientes Eclesiastés 7 a 12
¿Sabes qué edad se necesita para servir y adorar a Jehová? La Biblia no lo
especifica. Por eso, no pienses que eres muy pequeño para tomar la decisión.
Tengas la edad que tengas, te animamos a aceptar esta calurosa invitación ahora
mismo. Muchos jóvenes han recibido ayuda espiritual de sus padres, o al menos de
uno de ellos. Por eso se les puede comparar a Timoteo, quien vivió en el siglo
primero. Su madre, Eunice, y su abuela,  Loida, le enseñaron los santos escritos
desde muy pequeño (2 Tim. 3:14, 15). Seguramente, tus padres están educándote
de manera parecida: estudiando la Biblia y orando contigo, llevándote a las
reuniones y asambleas del pueblo de Dios y predicando juntos. Así cumplen con
uno de los encargos más importantes que han recibido de Jehová: enseñarte a
hacer su voluntad. w10 15/4 1:4, 5
___________________________________________________________
w08 15/11 pág. 23 párrs. 2-3 Veamos el cuidado de la salud como lo ve
Jehová
2
 El  capítulo 12 de Eclesiastés pinta de manera muy gráfica “los días
calamitosos” que acompañan a la vejez de los seres humanos imperfectos  (léase
Eclesiastés 12:1-7). El cabello blanco se compara a un almendro en flor. Las
piernas son como “hombres de energía vital” que ahora están encorvados y se
tambalean. Los cansados ojos se asemejan a señoras que se asoman por las
ventanas en busca de luz pero solo encuentran oscuridad. Y como los dientes
empiezan a caerse, “las mujeres que muelen [han] dejado de trabajar por haber
llegado a ser pocas”.
3
 Dios nunca se propuso que las personas tuvieran piernas  temblorosas, vista
defectuosa ni encías sin dientes. De hecho, la muerte que heredamos de Adán es
una de “las obras del Diablo” que el Hijo de Dios eliminará mediante su Reino
mesiánico. El apóstol Juan escribió: “Con este propósito el Hijo de Dios fue
manifestado, a saber, para desbaratar las obras del Diablo” (1 Juan 3:8).
___________________________________________________________
w99 15/11 pág. 19 párr. 3 ¿Estamos cumpliendo con todo nuestro deber
para con Dios?
Quizá haya quienes piensen que las palabras del sabio no son muy alentadoras
ni para los jóvenes ni para los ancianos. “‘¡La mayor de las vanidades! —dijo el
congregador—, todo es vanidad.’” (Eclesiastés 12:8.) En realidad, sería el colmo
de la vanidad olvidarse del Magnífico Creador en la juventud, pasar la vida adulta
sin servirle y, al fin, solo poder presentar la vejez como fruto de una larga vida.
En tal caso, todo habría sido vanidad, o vacuidad, aunque uno muriera con muchas
riquezas y fama en este mundo que yace en el poder del inicuo, Satanás el Diablo
(1 Juan 5:19).
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es11 pág. 57 Mayo
A Salomón se le conoce como “el congregador” porque reunió al pueblo para
adorar a Dios y “enseñó de continuo conocimiento a la gente” (Ecl. 12:9, 10).
Jesús, que es Cabeza de la congregación, también es el congregador de su pueblo,
pues lo invita a adorar a Jehová (Juan 10:16; Col. 1:18). Por eso debemos asistir a
todas las reuniones, ya que allí se nos instruye de continuo. w09 15/4 5:15
___________________________________________________________
w04 1/12 pág. 32 La mejor lectura: el sabio consejo de Salomón
Ahora bien, ¿quiso decir Salomón que no existe ningún libro que brinde al lector
una orientación buena y confiable? No, puesto que también escribió: “Las palabras
de los sabios son como aguijones, y justamente como clavos hincados son los que
se entregan a las colecciones de sentencias; han sido dadas por parte de un solo
pastor” (Eclesiastés 12:11). En efecto, hay escritos que, “como aguijones”, logran
motivar a las personas para bien y acicatearlas en la dirección correcta. Es más,
“como clavos hincados”, contribuyen a afianzar su determinación y tienen un efecto
estabilizador.
¿Dónde se pueden encontrar palabras tan sabias? Las que más se destacan son
las que proceden del Pastor mencionado por Salomón, Jehová (Salmo 23:1). Por
consiguiente, el mejor libro al que uno puede acudir es la Biblia, pues proviene de
Dios. La lectura frecuente de sus páginas inspiradas puede lograr que el lector “sea
enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra”
(2 Timoteo 3:16, 17).
___________________________________________________________
km 12/05 pág. 1 párr. 2 La educación que proporciona vida
En el mundo actual se puede estudiar toda materia imaginable con los métodos
más diversos (Ecl. 12:12).
Aun así, el valor de dicho
conocimiento no se puede
comparar con el de “las cosas
magníficas de Dios” (Hech.
2:11). ¿Ha sido capaz la
educación de este mundo de
acercar a la humanidad a su
Creador y enseñarle Su
propósito? ¿Ha ayudado a las
personas a comprender qué
ocurre cuando morimos o por
qué hay tanto sufrimiento?
¿Les ha dado esperanza? ¿Ha
logrado que las familias sean
más felices? De ningún modo.
Solo la instrucción divina
contesta las preguntas más
importantes de la vida.
w10 15/1 pág. 21 Vivamos
todos los días para la gloria
de Dios
Los cristianos damos
prioridad a nuestro servicio
sagrado, que abarca estudiar
la Biblia, orar, asistir a las
reuniones cristianas y
participar en el ministerio
(Mat. 6:33; Juan 4:34; 1 Ped.
2:9). Pero la verdad es que
no podemos dedicarnos todo el
tiempo a las actividades
espirituales. También hay que
trabajar, ir a la escuela y
atender los quehaceres
domésticos. Aun así, nos
esforzamos al máximo por
organizar estas
responsabilidades para que
ninguna de ellas interfiera con
nuestras reuniones u otro
aspecto de nuestro servicio
sagrado. Por ejemplo, al
planear unas vacaciones, nos
aseguramos de que
no vayamos a perdernos la
visita del superintendente de
circuito ni el día especial de
asamblea  ni  la  asamblea   de
circuito o de distrito. En otros
casos, es posible combinar
algunos deberes. ¿Qué tal, por
Es muy probable que
tengamos que
consultar la
publicación original
para entender bien el
punto que queramos
comentar gxåàÉ wxÄ t©É ECDD exyâz|°ÅÉÇÉá xÇ xÄ ÇÉÅuÜx wx ]x{Éäö ;fÉyAFMDE<
10  Puntos Sobresalientes Eclesiastés 7 a 12
Toda la información
es extraída de las
publicaciones de los
testigos de Jehová.
ejemplo, si convertimos la limpieza del Salón del Reino
en una actividad familiar, o aprovechamos la hora del
almuerzo en el trabajo o la escuela para predicar a
nuestros compañeros? De hecho, al tomar cualquier
decisión importante —como el empleo que buscaremos,
los estudios que cursaremos o las amistades que
escogeremos—, se espera que nos rijamos por nuestra
principal prioridad en la vida: la adoración a Jehová,
nuestro amoroso Padre celestial (Ecl. 12:13).
________________________________________
g03 22/7 pág. 8 El daño que causa
La pornografía destruye la unión marital. El apóstol
Pedro, un hombre casado, animó a los esposos cristianos
a honrar a sus esposas; de no hacerlo, sus oraciones se
verían estorbadas (1 Pedro 3:7). ¿Estaría uno tratando
de manera honorable a su esposa si viera en secreto
imágenes indecentes de mujeres? ¿Cómo se sentiría ella
si lo supiera? ¿Y qué pensaría el Dios que “traerá toda
clase de obra a juicio” y que “está avaluando los
espíritus”? (Eclesiastés 12:14; Proverbios 16:2.)
¿Debería esperar el consumidor de pornografía que Dios
escuche sus oraciones?
g 12/08 ¿Cuándo nació Jesús?
¿Qué día es más importante que el del nacimiento de una
persona? (Eclesiastés 7:1.)
w10 15/12 pág. 6 ¿Recuerda usted?
De las siguientes afirmaciones, ¿cuáles son ciertas?
Satanás es un ser real: cierto (2 Cor. 11:14). Todos los
muertos se convierten en espíritus: falso (Ecl. 9:5). Los
ángeles fieles se preocupan por nosotros: cierto (Sal.
34:7). Jesús es igual a Dios: falso (1 Cor. 11:3) (1/12,
páginas 8 y 9).
cl cap. 10 ‘Hagámonos imitadores de Dios’ en el
uso del poder
Eclesiastés 9:5-10 ¿Por qué deberíamos usar ahora
nuestras fuerzas de un modo que agrade a Jehová?
_____________________________________________
Sección: ¿Qué respondería usted?
¿De qué puede servir el dinero? (Eclesiastés 7:____.) g
6/06 pág. 31
¿Qué puede hacer que una persona se comporte de una
forma irracional? (Eclesiastés 7:____) g
1/06 pág. 31
¿Por qué razón el corazón de algunos queda “plenamente
resuelto” a “hacer lo malo”? (Eclesiastés
8:________.) g 2/08 pág. 31
¿De qué tienen conciencia los muertos? (Eclesiastés
9:________.) g 9/09 pág. 31
¿Cuál es una razón por la que muere gente en
las catástrofes naturales? (Eclesiastés
9:____.) g 9/07 pág. 31
¿Cuál es una de las razones por las que suceden cosas
buenas o cosas malas? (Eclesiastés
9:____.) g 5/07 pág. 31
¿Cómo sabemos que los seres humanos que han muerto
no se han convertido en ángeles?
(Eclesiastés 9:____.) g 8/06 pág. 31
Contrario a las enseñanzas de los puritanos, ¿qué explica
la Biblia acerca del estado en que se
encuentran los muertos? (Eclesiastés
9:____) g 2/06 pág. 31
_____________________________________________
g 10/10 pág. 31 Actividades para la familia
¿Qué ocurrirá si nos quedamos esperando “el clima
perfecto”? (Eclesiastés 11:________.

martes, 15 de noviembre de 2011

Puntos Sobresalientes – Eclesiastés 1 al 6.

Puntos Sobresalientes – Eclesiastés 1 al 6
                                                                
                                                                                         
                                           
*** it-1 pág. 730 Eclesiastés, Libro de ***
                                
El nombre hebreo Qo·hé·leth (que significa “Congregador; Agrupador; Juntador; Convocador”) describe con propiedad el papel que desempeñaba el rey en el gobierno teocrático de Israel. (Ec 1:1, 12.) La responsabilidad del gobernante consistía en mantener al pueblo dedicado de Jehová unido en fidelidad a su verdadero Rey y Dios. (1Re 8:1-5, 41-43, 66.) Por esta razón, lo que determinaba si un rey era bueno o malo para la nación era si dirigía o no a su pueblo en la adoración a Jehová. (2Re 16:1-4; 18:1-6.) El congregador, es decir, Salomón, ya había congregado a Israel y sus compañeros, los residentes temporales, en el templo. En este libro procuró congregar al pueblo de Dios para que evitara las obras vanas e infructíferas del mundo y efectuara las obras que eran dignas del Dios al que estaba dedicado como nación. El nombre que se usa en nuestras Biblias españolas se toma de la traducción que da la Versión de los Setenta griega de la palabra Qo·hé·leth, a saber, Ek·klē·si·a·stḗs (Eclesiastés), que significa “miembro de una eclesia [congregación; asamblea]”.
                                        
Escritor. Solo hubo un “hijo de David”, a saber, Salomón, que fue “rey sobre Israel en Jerusalén” (Ec 1:1, 12), pues los reyes posteriores a Salomón no reinaron sobre todo Israel. Salomón fue el rey conocido por su sabiduría incomparable. (Ec 1:16; 1Re 4:29-34.) Fue un gran edificador. (Ec 2:4-6; 1Re 6:1; 7:1- 8.) Compuso muchos proverbios (Ec 12:9; 1Re 4:32) y se hizo famoso por su riqueza.(Ec 2:4-9; 1Re 9:17-19; 10:4-10, 14-29.)
                                
w06 1/11 pág. 13 P. sobresalientes del libro de Eclesiastés
                                                
¿QUÉ COSAS NO SON VANIDAD?
                                                
“¡Todo es vanidad!”, exclama el congregador, para luego preguntar: “¿Qué provecho tiene el hombre en todo su duro trabajo en que trabaja duro bajo el sol?” (Eclesiastés 1:2, 3). “Vanidad” y “bajo el sol” son expresiones que se repiten en este libro. El término hebreo traducido “vanidad” quiere decir literalmente “aliento” o “vapor”, y transmite la idea de algo insustancial, sin permanencia ni valor perdurable. La fórmula “bajo el sol” significa “en la Tierra” o “en este mundo”. Así pues, todo es vanidad, entendiendo por “todo” el conjunto de los afanes del hombre que no tiene presente la voluntad de Dios.
                                                   
                        
*** su cap. 1 pág. 10 párrs. 11-13 ¿En qué irá a parar el planeta Tierra? ***
¿HASTA CUÁNDO PERMANECERÁ LA TIERRA?
11 ¿Se propone Dios destruir la Tierra y toda cosa viviente que hay en ella? Algunos astrónomos teorizan que con el tiempo nuestro Sol experimentará un engrandecimiento explosivo y se ensanchará hasta consumir la Tierra. Hay quienes razonan que, por la mismísima naturaleza del universo físico, tiene que llegar el tiempo en que el Sol ya no brille, y la Tierra ya no podrá sustentar vida. Pero ¿es correcto el razonamiento de estas personas? ¿Qué dice el Creador... Aquel que dio existencia a la energía y la materia, Aquel que dio origen a las leyes de las cuales depende nuestra existencia? (Job 38:1-6, 21; Salmo 146:3-6.)
12 Jehová hizo que el sabio rey Salomón escribiera por inspiración acerca de la duración de la vida del hombre en comparación con la duración de la Tierra misma. En Eclesiastés 1:4 Salomón escribió estas palabras: “Una generación está yéndose, y una generación está viniendo; pero la tierra está subsistiendo aun hasta tiempo indefinido”. La  historia humana da testimonio de la veracidad de esto. Aunque las generaciones de la humanidad han pasado en sucesión continua, la Tierra, el globo sobre el cual vivimos, sigue subsistiendo. Pero ¿por cuánto tiempo? Según la versión literal de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, será “hasta tiempo indefinido”. ¿Qué significa eso?
                        
13 La palabra hebrea ohlam, vertida aquí “tiempo indefinido”, básicamente significa un espacio de tiempo que, desde el punto de vista del presente, es indefinido o está oculto de la vista, pero es de larga duración. Eso puede significar para siempre. ¿Tiene ese significado en este caso, o significa esta expresión que quizá en algún tiempo indefinido en el futuro, ahora oculto para nosotros, la Tierra haya de tener fin? Algunas cosas que la Biblia dice que continuarían “hasta tiempo indefinido” sí terminaron al pasar el tiempo. (Compárese con Números 25:13; Hebreos 7:12.)
                
                
                
                                                
                                                
*** it-1 pág. 920 Fe ***
                                                
Del mismo modo, el granjero prepara su terreno y siembra la semilla, esperando, como lo ha hecho en los años anteriores, que la semilla brote y las plantas crezcan a medida que reciben el agua y la luz necesarias. Por lo tanto, la fe en la estabilidad de las leyes naturales que gobiernan el universo constituye el fundamento para los planes y las actividades del hombre. A esa estabilidad aludió el sabio escritor de Eclesiastés cuando dijo: “El sol también ha salido fulguroso, y el sol se ha puesto, y viene jadeante a su lugar de donde va a salir fulguroso. El viento va hacia el sur, y da la vuelta en movimiento circular hacia el norte. Él va girando y girando de continuo en forma de círculo,y sin demora vuelve el viento a sus movimientos circulares.Todos los torrentes invernales salen al mar;no obstante,el mar mismo no está lleno.Al lugar para donde salen los torrentes invernales,allí regresan para poder salir”.(Ec 1:5- 7.)
                                                
w06 1/11 pág. 13 P.sobresalientes del libro de Eclesiastés
                                                
1:4-10. ¿Por qué se dice que los ciclos naturales son “cosas [...] fatigosas”? El congregador menciona tan solo tres fenómenos que posibilitan la vida en la Tierra: el curso del Sol, las evoluciones del viento y el ciclo del agua. En realidad, los fenómenos naturales son muy numerosos y complejos; tanto, que podemos estudiarlos toda una vida sin llegar a comprenderlos, lo que puede convertirse en una ocupación ‘fatigosa’. Además, ¡qué triste es que la vida sea tan corta en comparación con estos ciclos, que se repiten sin cesar! Hasta las tentativas de realizar descubrimientos son agotadoras. Al fin y al cabo, toda innovación no hace más que aplicar algún principio que el Dios verdadero estableció y luego utilizó en la creación.
                                                
w87 1/3 págs. 25-28 Haciendo nuevas todas las cosas
                                                
“Aquel que estaba sentado en el trono dijo: ‘¡Mira! Estoy haciendo nuevas todas las cosas’. También, dice: ‘Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas’.” (REVELACIÓN 21:5.)
                                                
“NO HAY nada nuevo bajo el sol.” Eso fue lo que dijo el sabio rey Salomón. Seguidamente preguntó: “¿Existe cosa alguna de la cual se pueda decir: ‘Mira esto; es nuevo’?”. (Eclesiastés 1:9, 10.) ¿Cómo contestaríamos hoy esa pregunta?
                                                
¿No es cierto que la ciencia y la tecnología han producido muchas cosas nuevas durante este siglo XX? Considere el mundo de la transportación, con sus aviones de reacción, sus
                                        
                                                                                
*** it-1 pág. 730 Eclesiastés, Libro de ***
                                                                                        
El nombre hebreo Qo·hé·leth (que significa “Congregador; Agrupador; Juntador; Convocador”) describe con propiedad el papel que desempeñaba el rey en el gobierno teocrático de Israel. (Ec 1:1, 12.) La responsabilidad del gobernante consistía en mantener al pueblo dedicado de Jehová unido en fidelidad a su verdadero Rey y Dios. (1Re 8:1-5, 41-43, 66.) Por esta razón, lo que determinaba si un rey era bueno o malo para la nación era si dirigía o no a su pueblo en la adoración a Jehová. (2Re 16:1-4; 18:1-6.) El congregador, es decir, Salomón, ya había congregado a Israel y sus compañeros, los residentes temporales, en el templo. En este libro procuró congregar al pueblo de Dios para que evitara las obras vanas e infructíferas del mundo y efectuara las obras que eran dignas del Dios al que estaba dedicado como nación. El nombre que se usa en nuestras Biblias españolas se toma de la traducción que da la Versión de los Setenta griega de la palabra Qo·hé·leth, a saber, Ek·klē·si·a·stḗs (Eclesiastés), que significa “miembro de una eclesia [congregación; asamblea]”.
                                                
Escritor. Solo hubo un “hijo de David”, a saber, Salomón, que fue “rey sobre Israel en Jerusalén” (Ec 1:1, 12), pues los reyes posteriores a Salomón no reinaron sobre todo Israel. Salomón fue el rey conocido por su sabiduría incomparable. (Ec 1:16; 1Re 4:29-34.) Fue un gran edificador. (Ec 2:4-6; 1Re 6:1; 7:1- 8.) Compuso muchos proverbios (Ec 12:9; 1Re 4:32) y se hizo famoso por su riqueza.(Ec 2:4-9; 1Re 9:17-19; 10:4-10, 14-29.)
                                                
                                                
*** w97 15/2 pág. 9 párr. 8 ¿Qué propósito tiene la vida?                                                
Aun cuando la humanidad ha producido algunas personas que han conseguido la fama o han destacado por su belleza o talento, ¿dónde están ahora? Se fueron, y probablemente han caído en el olvido. Esta no es una manera de pensar pesimista. La mayoría de la gente ni siquiera conoce el nombre de sus bisabuelos ni sabe dónde nacieron y están enterrados. Podemos comprender por qué Salomón vio con realismo la vanidad de los esfuerzos y las tareas del hombre. (Eclesiastés 1:9-11.)
                                                
                                        
*** si pág. 112 párr. 4 Libro bíblico número 21: Eclesiastés                                                
Aunque en el libro no se menciona específicamente a Salomón, varios pasajes dan prueba muy convincente de que él es su escritor. El congregador se presenta como “el hijo de David” que “estaba de rey sobre Israel en Jerusalén”. Solo al rey Salomón podía aplicar esto, pues los que le sucedieron en Jerusalén fueron reyes sobre Judá solamente. Además, como escribe el congregador: “Yo mismo he aumentado mucho en sabiduría, más que cualquiera que, según sucedió, me antecedió en Jerusalén, y mi propio corazón vio muchísima sabiduría y conocimiento” (1:1, 12, 16). Eso cuadra con Salomón.
                                                        
w97 15/2 págs. 13-14 párr. 4 “Todo el deber del hombre”                                                
Salomón examinó profundamente ‘la ocupación de los hijos de la humanidad’. “Puse mi corazón a buscar y explorar la sabiduría con relación a todo cuanto se ha hecho bajo los cielos.” Cuando Salomón habló de “ocupación” no se refirió necesariamente a un trabajo o empleo, sino a todo el ámbito de las ocupaciones del hombre y la mujer a lo largo de su vida. (Eclesiastés 1:13.) Veamos algunas de las principales preocupaciones, u ocupaciones, y luego comparémoslas con nuestras propias actividades y prioridades.
                                                        
w97 15/2 pág. 18 párrs. 20-21 “Todo el deber del hombre”                                                
20 ¿A qué conclusión debemos llegar entonces? Pues bien, ¿a qué conclusión llegó Salomón? Él vio, o examinó, “todas las obras que se habían hecho bajo el sol, y, ¡mira!, todo era vanidad y un esforzarse tras viento”. (Eclesiastés 1:14.) En el libro de Eclesiastés no hallamos las palabras de un hombre cínico ni contrariado. Son parte de la Palabra inspirada de Dios y merecen que las examinemos.
                                                        
21 Salomón investigó el trabajo arduo del hombre, sus desventuras y aspiraciones. Reflexionó en lo que resulta normalmente la vida, la frustración y el vacío que experimentan tantas personas. Analizó la realidad de la imperfección humana y de la muerte que esta trae consigo. Y también incluyó el conocimiento que Dios le concedió sobre la condición de los muertos y la perspectiva de volver a vivir en el futuro. Todo ello lo evaluó un hombre a quien Dios potenció su sabiduría, sí, uno de los hombres más sabios de la historia. Posteriormente, la conclusión a la que llegó se incorporó en las Sagradas Escrituras para beneficio de todos aquellos que desean que su vida tenga verdadero significado. ¿No deberíamos concordar con ella?
                                                        
*** w08 15/4 pág. 21 párr. 4 ¿Qué le da valor a la vida?
                                                        
En ocasiones, Salomón utiliza la palabra “vanidad” con un sentido paralelo al de “esforzarse tras [el] viento” (Ecl. 1:14; 2:11). Es obvio que todo intento de atrapar el viento es inútil. Quien trate de hacerlo acabará con las manos vacías, tal como acabará cualquiera que persiga metas vanas. Y esta vida es demasiado corta para desperdiciarla en actividades que nos dejen con las manos vacías.
                                                        
 w99 1/5 págs. 28-29 ¿Son “torcidos” los caminos de Dios? “Lo que se hace torcido no se puede enderezar.” (Eclesiastés 1:15.)
¿Fue Dios quien hizo torcidas las cosas? Es obvio que no. Eclesiastés 7:29 señala: “Dios [...] hizo a la humanidad recta, pero ellos mismos han buscado muchos planes”. La versión del Pontificio Instituto Bíblico dice: “Dios hizo recto al hombre, mas ellos se buscaron muchas perversiones”. En vez de adherirse a las normas justas de Dios, la mayoría de las personas han optado voluntariamente por tramar sus propios planes, conspiraciones, estratagemas o caminos, en perjuicio de sí mismas (1 Timoteo 2:14).
                                                                                                
También, como observó el apóstol Pablo, debido al pecado de la humanidad “la creación fue sujetada a futilidad” (Romanos 8:20). Y esta situación no la “puede enderezar” el hombre por mucho que se esfuerce. Solo gracias a la intervención divina se podrá eliminar todo lo torcido y fútil de este mundo.
        
                                                
*** w77 15/3 pág. 168 ¿Qué quiso decir el sabio? ***                                                
EL REY Salomón fue uno de los hombres más sabios que han vivido. Hablando con veracidad, pudo decir: “Yo mismo he aumentado mucho en sabiduría más que cualquiera que se hallaba antes de mí en Jerusalén, y mi propio corazón vio muchísima sabiduría y conocimiento.” (Ecl. 1:16) Al decir que su “propio corazón vio muchísima sabiduría y conocimiento,” evidentemente Salomón quiso decir que tenía más que solo un cerebro lleno de mucha información. La sabiduría y el conocimiento habían afectado su corazón y habían llegado a formar parte de él. Él comprendía el valor de estas cosas y se sentía movido a usar su conocimiento y sabiduría.
                                                        
Salomón no dejó sin explorar ningún aspecto mientras llegaba a conocer la sabiduría. Comenta:“Puse mi corazón a buscar y explorar la sabiduría con relación a todo cuanto se ha hecho bajo los cielos. . . . Procedí a dar mi corazón a conocer la sabiduría y a conocer la locura, y he llegado a conocer la tontería.” (Ecl. 1:13, 17) Salomón se sintió incitado a ser diligente, de todo corazón, en sus esfuerzos por llegar a estar íntimamente familiarizado con la sabiduría. No se limitó a investigar los mandatos y dictados de la sabiduría, sino que también exploró la locura y la tontería. Observó cuidadosamente cómo otros hombres seguían un proceder de locura e insensatez. Basándose en lo que vio, Salomón llegó a sólidas conclusiones en cuanto a cómo evitar problemas.
                                                        
¿Qué aprendió de su investigación cabal de todos los aspectos del conocimiento y la sabiduría mundanos? “Esto también es un esforzarse tras viento. Porque en la abundancia de sabiduría hay abundancia de vejación, de modo que el que aumenta el conocimiento aumenta el dolor.”—Ecl. 1:17, 18. Como señaló Salomón, una razón fundamental de esto es: “Lo que se hace torcido no se puede hacer derecho, y lo que falta absolutamente no se puede contar.” (Ecl. 1:15) La persona que aumenta en conocimiento mundano llega a estar dolorosamente consciente del hecho de que muchas cosas ‘torcidas’ de este sistema imperfecto no se pueden enderezar. Ni el tiempo ni las circunstancias permiten que eso sea corregido. De hecho, tantas son las cosas de los asuntos humanos que son defectuosas que ni siquiera se pueden numerar. Por lo tanto, mientras mayor es el conocimiento y sabiduría de uno, más agudo se hace su conocimiento de lo limitadas que son sus oportunidades de cambiar las cosas y producir condiciones mejores. Una vida corta y las condiciones desfavorables que rigen en una sociedad humana imperfecta obran contra uno. Como resultado de esto hay vejación y frustración.
                                                        
Sin embargo, la sabiduría divina no produce estos efectos negativos, sino que edifica esperanza, fe y confianza. Esa sabiduría se describe de este modo en las Escrituras: “La sabiduría de arriba es primeramente casta, luego pacífica, razonable, lista para obedecer, llena de misericordia y buenos frutos, sin hacer distinciones por parcialidad, sin ser hipócrita.” (Sant. 3:17) ¿A qué clase de sabiduría está usted dando la mayor atención... a la clase que acarrea frustración, o a la sabiduría divina, la clase de sabiduría que puede ayudarle a obtener lo óptimo de la vida aun ahora?
                                                
                                                                        
                                                                        
PREGUNTA 2 DEL REPASO DE LA ESCUELA
                                                                
¿Qué clase de “regocijo” deja a la gente sintiendose vacıa y sin sentido? (Ecl. 2:1.[g 4/06 pag. 6 parrs. 1, 2.]
                                                                
El rey Salomón hizo una investigación sobre los placeres, con la intención de ver si encerraban el secreto de la felicidad. Dijo: “Voy a divertirme y a probar los placeres y todo lo que es darse la gran vida”. Este adinerado monarca no exploró tan solo algún que otro placer, sino que se dio “la gran vida”, y luego mencionó a qué conclusión había llegado: “Esto tampoco resultó tener sentido” (Eclesiastés 2:1, PDT).
                                                                
En efecto, los que viven entregados al placer suelen terminar descubriendo que esa vida resulta vacía y sin sentido.
                                                                
De hecho, algunos estudios han comparado la satisfacción que producen los placeres de “la gran vida” con la satisfacción que se obtiene con cosas como un trabajo significativo, las actividades espirituales y una buena relación de familia. ¿Cuáles han sido los resultados? La búsqueda afanosa del placer fue el factor que menos repercutía en la sensación general de felicidad de los entrevistados.                                        
                                                        
*** w77 15/6 pág. 378-379 ¿Qué quiso decir el sabio? ***
                                                        
El buscar los placeres y la cultura produce galardones limitados
El rey Salomón descubrió que la adquisición de sabiduría y conocimiento mundanos no era una meta satisfactoria. Por esta razón exploró otros aspectos de la vida, incluso el placer y la cultura.
                                                        
¿Halló Salomón verdadera satisfacción en el placer, el regocijo y la risa? Escribió: “Dije yo, yo mismo, en mi corazón: ‘De veras ven ahora, déjame probarte con regocijo. También, ve lo bueno.’ Y, ¡mira! eso también era vanidad. Le dije a la risa: ‘¡Demencia!’ y al regocijo: ‘Esto, ¿qué logra?’”—Ecl. 2:1, 2. Fue en vano que Salomón acudiera a la diversión festiva y la risa en busca de algo que valiera la pena. En sí la búsqueda del placer no produce felicidad verdadera y duradera. La risa y el regocijo pueden contribuir transitoriamente a que uno se olvide de sus problemas. Pero los problemas no desaparecen y, después de terminada la diversión, puede ser que, en contraste, descuellen más todavía. Correctamente pudo decir Salomón que la risa era “demencia,” pues la risa irreflexiva oscurece el juicio sano. Puede hacer que uno tome a la ligera asuntos muy serios y así ofenda o irrite a otros. La diversión alegre o la clase de regocijo que está asociada con las palabras y acciones de algún bufón de corte en realidad no monta a nada. No se puede señalar que produzca nada tangible y significativo.
                                                        
No complacido con los resultados del placer, la diversión festiva y risa, Salomón probó el efecto del vino. Continúa: “Exploré con mi corazón por medio de alegrar mi carne aun con vino, mientras conducía mi corazón con sabiduría, aun para echar mano de la tontería hasta que viese yo qué bien había para los hijos de la humanidad en lo que hacían bajo los cielos por el número de los días de su vida.” (Ecl. 2:3) En el uso del vino Salomón se dejó guiar por la sabiduría, por el buen sentido. No se hizo un borracho, sino que mantuvo gobierno de sí mismo. Su “echar mano de la tontería,” por lo tanto, no quiso decir que echó la moderación al viento. Más bien, en su investigación del lado menos serio de la vida se controló y por eso no llegó a ser un disipado buscador de placeres. Porque Salomón retuvo la plena posesión de sus sentidos, pudo evaluar apropiadamente sus hallazgos.
                                                        
Al describir otras actividades en las cuales participó, declara: “Me ocupé en mayores obras. Me edifiqué casas; me planté viñas. Me hice jardines y parques, y en ellos planté árboles frutales de toda suerte. Me hice estanques de agua, para regar con ellos el bosque, en que brotaban árboles. Adquirí siervos y siervas, y llegué a tener hijos de la casa. También, ganado, vacadas y rebaños en gran cantidad llegué a tener yo, más que todos los que se hallaron antes de mí en Jerusalén. Acumulé también para mí plata y oro, y propiedad propia de reyes y de los distritos jurisdiccionales. Me hice cantores y cantoras y los deleites exquisitos de los hijos de la humanidad, una dama, sí, damas. Y llegué a ser mayor y aumenté más que cualquiera que
se hallara antes de mí en Jerusalén. Además, mi propia sabiduría permaneció mía. Y nada de lo que mis ojos pidieran mantuve yo alejado de ellos. No detuve mi corazón de ninguna clase de regocijo, pues estaba gozoso mi corazón a causa de todo mi duro trabajo, y ésta vino a ser mi porción de todo mi duro trabajo.”—Ecl. 2:4-10.
                                                        
Puesto que ocupaba el puesto de rey, Salomón tenía a su alcance los haberes que le permitían efectuar cualquier cosa que deseara. Sin embargo, no abandonó la sabiduría en la búsqueda de obras apropiadas y cultura... arquitectura, horticultura, embellecimiento de parques y música. Por consiguiente, Salomón no agotó sus recursos financieros, sino que siguió acumulando más oro y plata. Su ‘sabiduría permaneció suya,’ y guió sus numerosas actividades. También derivó cierto placer de lo que pudo efectuar. Pero ¿descubrió realmente Salomón en estas búsquedas variadas lo que era de valor duradero en la vida? Su respuesta fue: “Yo, yo mismo, me volví hacia todas las obras mías que habían hecho mis manos y hacia el duro trabajo que había trabajado duro para lograr, y, ¡mira! todo era vanidad y un esforzarse tras viento, y no había nada que sirviese de ventaja bajo el sol.” (Ecl. 2:11) Sí, hasta en lo que se pudiera considerar empeños que valen la pena, Salomón percibió una sensación de vacío, de vanidad. Se dio cuenta de que la muerte lo alcanzaría y no habría modo de saber qué llegaría a ser de todo su duro trabajo.—Ecl. 2:17-19. Verdaderamente la búsqueda de placer y cultura en sí no le asegura a uno una vida feliz, contenta. En realidad, con el tiempo el que lleva una vida que tiene como centro esto pudiera llegar a comprender que su vida es muy vacía y que necesita alimento espiritual.
                        
                                
Bendiciones por no desquitarse
                                                        
● De Jesús la Biblia nos dice: “Cuando lo estaban injuriando, no se puso a injuriar en cambio. Cuando estaba sufriendo, no se puso a amenazar.” (1 Ped. 2:23) Los que imitan a Jesús en no desquitarse han recibido abundantes bendiciones.
                                                        
Eso fue lo que le sucedió a una joven de Nigeria que participaba por primera vez con los testigos de Jehová en predicar en público. Cuando se le informó que el inquilino de cierta casa se oponía enconadamente a la verdad, ella todavía quiso hablarle. ¿Qué sucedió?
                                                        
El amo de casa echó mano de un recipiente de aceite de palma y le arrojó el aceite. Este le salpicó en la cara, la ropa y la bolsa. Sin decir una sola palabra, ella se puso a quitarse el aceite de la cara. Pasaron unos minutos. Al observar la actitud apacible de la joven, el hombre se sintió un poco avergonzado. Le pidió que le dijera exactamente por qué visitaba su casa. Esta vez él prestó atención.
                                                        
Poco tiempo después de eso se inició con él un estudio bíblico. Hoy él, también, participa en predicar en público como testigo bautizado de Jehová.
En el mismo país, un testigo de Jehová estaba ofreciendo literatura a la gente cuando uno que pretendía ser “profeta cristiano” se le acercó. Este hombre le arrebató al Testigo la literatura y la despedazó. El Testigo no dijo nada, sino que se agachó y recogió los pedazos y entonces los echó en su maletín. Un hombre que había observado todo esto le habló entonces al Testigo y dijo: “Yo estuve en la calle observando lo que nuestro profeta le hizo a usted, pero usted no dijo ni una sola palabra de injuria.” Después de darle encomio al Testigo, continuó: “Estoy dispuesto a hacerme uno de ustedes desde hoy en adelante.” Cumplió con su palabra y hoy está compartiendo la verdad bíblica con sus vecinos.
                                                        
Verdaderamente, el imitar el ejemplo de Jesús y no desquitarse tiene buen efecto en las personas de corazón sincero y honrado.
                                                        
*** w77 1/7 pág. 398-399 ¿Qué quiso decir el sabio? ***
                                                
¿Qué puede uno hacer en comparación con un rey?
                                                
El rey Salomón efectuó una investigación cuidadosa de los asuntos humanos. Tuvo el tiempo, los haberes y la perspicacia para ser cabal en su investigación. Es por eso que uno puede obtener inconmensurable provecho al repasar los hallazgos de Salomón según se registran en el libro de Eclesiastés.
                                                
Llamando la atención a la inutilidad de que otros se esfuercen por emprender un estudio similar, el sabio escribe: “Yo, yo mismo, me volví para ver la sabiduría y la locura y la tontería; pues ¿qué puede hacer el hombre terrestre que venga detrás del rey? La cosa que la gente ya ha hecho.” (Ecl. 2:12) Sí, con muchos menos recursos y ventajas que los de un rey, ¿qué puede hacer el hombre común? Si él tratara de hacer lo que hizo Salomón solo estaría abarcando algodel mismo terreno, estaría haciendo lo que la gente ya ha hecho. No se aprendería nada nuevo en cuanto a lo que hace que la vida sea verdaderamente satisfactoria.
                                                
Entonces, ¿qué estableció Salomón? Él continúa: “Vi, yo mismo, que existe más ventaja para la sabiduría que para la tontería, tal como hay más ventaja para la luz que para la oscuridad.” (Ecl. 2:13) La persona que tiene sabiduría sin duda está en mejores condiciones que la que carece de ella. La sabiduría hace que el individuo se enfrente a los problemas de la vida y use sus energías y habilidades con más propósito que si tuviese perspicacia muy limitada. Se puede lograr mucho más en la luz que en la oscuridad total.
                                                
“Respecto al sabio,” escribió Salomón, “tiene sus ojos en su cabeza; pero el estúpido va andando en pura oscuridad.” (Ecl. 2:14) El sabio mantiene abiertos los ojos. Están en su “cabeza” en el sentido de que suministran servicio a sus facultades intelectuales. Por eso puede comprender un asunto y no tropieza y cae en esfuerzos fútiles por alcanzar cierta meta. Sin embargo, el estúpido está en oscuridad; sus ojos están cerrados y no le son de valor alguno para que él discierna el proceder correcto que debe emprender.
                                                
Sin embargo, la ventaja de la sabiduría sobre la tontería no significa que la sabiduría humana puede traer felicidad genuina y satisfacción duradera. Esto es lo que enseguida reconoció Salomón: “He llegado a saber, yo también, que hay un mismo suceso resultante que les sucede a todos ellos. Y yo mismo dije en mi corazón: ‘Un suceso resultante como el del estúpido me sucederá a mí, sí, a mí.’ ¿Por qué, entonces, me había hecho yo sabio, yo en demasía en aquel tiempo? Y hablé en mi corazón: ‘Esto también es vanidad.’ Pues no hay más recuerdo del sabio que del estúpido hasta tiempo indefinido. En los días que ya están entrando, todos ciertamente quedan olvidados; y ¿cómo morirá el sabio? Junto con el estúpido.” (Ecl. 2:14-16) De modo que, en lo que toca a la muerte, aparentemente no hay beneficio en tener sabiduría mundana. Todas las obras y actividades de uno quedan reducidas a nada. Finalmente los vivos olvidan a la persona muerta sin importar lo sabia que haya sido.
                                                
Pero ¿no hay ventaja en que una persona pueda dejar una herencia para su prole como resultado de haber usado sabiamente sus recursos? Esto, también, es algo de lo que nadie puede estar seguro. Comenta Salomón: “Odié la vida, porque el trabajo que se ha hecho bajo el sol era calamitoso desde mi punto de vista, porque todo era vanidad y un esforzarse tras viento. Y yo, yo mismo, odié todo mi trabajo duro en que estaba trabajando duro bajo el sol, que dejaría atrás para el hombre que llegaría a ser después de mí. ¿Y quién hay que sepa si resultará ser sabio o tonto? Sin embargo él asumirá el control de todo mi trabajo duro en que trabajé duro y en el que mostré sabiduría bajo el sol. Esto también es vanidad. Y yo mismo me volví para hacer desesperar mi corazón por todo el duro trabajo en que yo había trabajado duro bajo el sol. Porque existe el hombre cuyo duro trabajo ha sido con sabiduría y con conocimiento y con pericia sobresaliente, pero a un hombre que no ha trabajado duro en tal cosa se le dará la porción de aquél. Esto también es vanidad y una calamidad grande.”—Ecl. 2:17-21.
                                                
En realidad no hay manera de saber exactamente qué le sucederá a la herencia que uno deje. Los que reciban la herencia, por no haber trabajado duro por ella, quizás no aprecien su valor y pronto lo malgasten todo. ¿De qué provecho, entonces, sería todo el trabajo duro que se dedicó a la adquisición de posesiones? Peor todavía es la situación si el que trabajó duro sufrió mucho dolor y vejación y no pudo ni siquiera obtener un buen descanso durante la noche debido a todas sus preocupaciones e inquietudes. Salomón lo expresó de la manera siguiente: “Pues ¿qué llega a tener un hombre por todo su duro trabajo y por el esfuerzo de su corazón con que está trabajando duro bajo el sol? Porque todos sus días su ocupación significa dolores y vejación, también durante la noche su corazón simplemente no se acuesta. Esto también es mera vanidad.”—Ecl. 2:22, 23.
                                                
Tomando en cuenta esta situación, ¿qué se puede hacer? Contesta Salomón: “En cuanto al hombre no hay nada mejor que el que coma y en realidad beba y haga que su alma vea el bien a causa de su duro trabajo. Esto también lo he visto, yo mismo, que esto proviene de la mano del Dios verdadero. Pues ¿quién come y quién bebe mejor que yo?” (Ecl. 2:24, 25) Uno debe disfrutar de los frutos de su trabajo durante su vida. Por supuesto, es natural que los padres también piensen en sus hijos. Escribió el apóstol cristiano Pablo: “Los hijos no deben ahorrar para los padres, sino los padres para los hijos.” (2 Cor. 12:14) Sin embargo, esto no significa que los padres deben acumular posesiones materiales para sus hijos al grado de privarse ellos mismos de las cosas necesarias de la vida o hacer innecesariamente austera su vida. Es necesario que los padres tengan presente que, prescindiendo de lo buenos o sabios que sean sus hijos, todavía las posesiones materiales son cosas que se pueden perder, que pueden ser hurtadas, de las cuales se puede abusar, o que pueden ser destruidas. De modo que verdaderamente es mejor disfrutar de las cosas buenas de manera sana mientras uno puede, en vez de exagerar en cuanto a acumular posesiones para los hijos sin obtener algún provecho verdadero de estas posesiones durante la propia vida de uno.
                                                
La “sinagoga de los Libertos”
■ Entre los que disputaron con Esteban estuvieron hombres de la “llamada sinagoga de los Libertos.” (Hech. 6:9) ¿Quiénes pudieran haber sido estos hombres? Un liberto era un esclavo emancipado. Por consiguiente, es posible que los que se asociaban con la “sinagoga de los Libertos” hayan sido esclavos libertos que se hubieran hecho prosélitos judíos, o judíos que hubieran sido tomado cautivos por los romanos pero que posteriormente hubieran sido puestos en libertad.
                                                
*** w77 15/7 pág. 441 ¿Qué quiso decir el sabio? ***                                                
Dios da al justo y al inicuo
                                                
Tocante a lo que Dios da al justo y al inicuo, dice Eclesiastés 2:26: “Al hombre que es bueno ante él le ha dado sabiduría y conocimiento y regocijo, pero al pecador le ha dado la ocupación de recoger y reunir meramente para dar al que es bueno ante el Dios verdadero.”
                                                
El hombre bueno, por aplicar las pautas que provee el Creador, se hace sabio e informado. Se pone en condición de usar sus haberes y aptitudes en armonía con la sabiduría y el conocimiento, y esto contribuye a su felicidad. Si no fuese por su relación con Dios, no tendría esta sabiduría, conocimiento y gozo genuinos. Por eso se puede decir de veras que Jehová Dios le ha dado “sabiduría y conocimiento y regocijo.”
                                                        
w99 1/10 págs. 5-10 “Para todo hay un tiempo señalado”
                                                
“Para todo hay un tiempo señalado, aun un tiempo para todo asunto bajo los cielos.” (ECLESIASTÉS 3:1.)
LA GENTE suele decir: “Debí hacerlo antes”. O, posiblemente con la perspectiva del tiempo transcurrido: “Debí haber esperado”. Tales reacciones demuestran la dificultad que tiene el ser humano imperfecto de determinar el momento preciso en el que debe actuar. Esta limitación ha roto relaciones. Ha causado desilusión y frustración. Y peor aún, ha debilitado la fe de algunas personas en Jehová y en su organización.
                                                
Puesto que Jehová tiene la sabiduría y la comprensión que le falta al ser humano, es capaz de preconocer, si así lo desea, el resultado de todas las acciones. Puede saber “desde el principio el final” (Isaías 46:10). De manera que le es posible escoger infaliblemente el tiempo más oportuno para hacer todo cuanto desea. Por lo tanto, en vez de confiar en nuestro imperfecto sentido del tiempo, es prudente que aceptemos los tiempos señalados que Jehová ha determinado.
                                                
Por ejemplo, los cristianos maduros esperan lealmente el tiempo señalado de Jehová para el cumplimiento de ciertas profecías bíblicas. Se mantienen ocupados en su servicio, siempre teniendo bien presente el principio de Lamentaciones 3:26: “Bueno es que uno espere, aun callado, la salvación de Jehová” (compárese con Habacuc 3:16). Al mismo tiempo, están convencidos de que la ejecución de la sentencia anunciada por Jehová, “aun si tardara, [...] sin falta se realizará. No llegará tarde” (Habacuc 2:3).
                                                
Por otra parte, si no entendemos completamente algunos textos bíblicos o algunas explicaciones que se han dado en las publicaciones Watch Tower, ¿tenemos razón para impacientarnos? El proceder de la sabiduría es esperar el tiempo señalado de Jehová para aclarar los asuntos. “Porque el Señor Soberano Jehová no hará ni una cosa a no ser que haya revelado su asunto confidencial a sus siervos los profetas.” (Amós 3:7.) ¡Qué promesa tan maravillosa! Pero debemos ser conscientes de que Jehová revela sus asuntos confidenciales cuando él lo considera conveniente. Para este propósito ha autorizado al “esclavo fiel y discreto” a dar a Su pueblo “su alimento [espiritual] al tiempo apropiado” (Mateo 24:45). Por lo tanto, no tenemos razón para preocuparnos demasiado ni inquietarnos porque algunos asuntos no se hayan explicado del todo. Por el contrario, podemos tener la confianza de que si esperamos pacientemente en Jehová, él proveerá mediante el esclavo fiel lo que sea necesario “al tiempo apropiado”.
                                                
El sabio rey Salomón habló de veintiocho diferentes actividades, cada una de las cuales tiene su “tiempo señalado” (Eclesiastés 3:1-8). Entender el significado y las implicaciones de lo que Salomón dijo nos ayudará a determinar, según el punto de vista de Dios, cuál es el tiempo debido y el indebido para ciertas acciones (Hebreos 5:14). Así podremos moldear nuestra vida en consecuencia.
                                                
“Tiempo de llorar y tiempo de reír”
                                                
Aunque hay “tiempo de llorar y tiempo de reír”, ¿quién no prefiere este a aquel? (Eclesiastés 3:4.) Lamentablemente vivimos en un mundo que nos da razones principalmente para llorar. Las noticias deprimentes dominan los medios de comunicación. Oímos con horror de jóvenes que matan a tiros a sus condiscípulos, de padres que abusan de sus hijos, de terroristas que matan o mutilan a víctimas inocentes y de los desastres llamados naturales que destruyen la vida humana y las propiedades. Niños desnutridos con los ojos hundidos y refugiados expatriados procuran captar nuestra atención en la pantalla del televisor. Términos que antes eran poco usuales, como limpieza étnica, sida, guerra bacteriológica y El Niño, ahora crean ansiedad en nuestra mente y corazón, cada uno a su propia manera.
No cabe duda, en el mundo hoy abundan las tragedias y el dolor. No obstante, como para minimizar la seriedad de la situación, la industria del entretenimiento acostumbra a ofrecer diversiones frívolas, de mal gusto y a menudo inmorales y violentas, concebidas para inducirnos a pasar por alto el sufrimiento ajeno. Pero la actitud despreocupada del bromear tonto y la risa frívola que tal entretenimiento genera no debe confundirse con el gozo verdadero. El gozo que es fruto del espíritu de Dios es algo que el mundo de Satanás sencillamente no puede producir (Gálatas 5:22, 23; Efesios 5:3, 4).
Si reconocemos el deplorable estado del mundo, entenderemos que ahora no es tiempo de dar prioridad a la risa. No es tiempo de vivir solo para la recreación y el entretenimiento o permitir que la “diversión” se anteponga a los asuntos espirituales (compárese con Eclesiastés 7:2-4). “Los que hacen uso del mundo” deberían ser “como los que no lo usan a plenitud”, dijo el apóstol Pablo. ¿Por qué? Porque “la escena de este mundo está cambiando” (1 Corintios 7:31). Los cristianos verdaderos viven todos los días reconociendo plenamente la seriedad de los tiempos en los que se hallan (Filipenses4:8).
Felices aunque lloran
La gente que vivía en el tiempo del Diluvio mundial no concedía a la vida la seriedad que merece. Seguía con sus hábitos cotidianos y no lloraba por “la maldad del hombre [que] abundaba en la tierra”; al contrario, veía con indiferencia el hecho de que la “tierra se [llenara] de violencia” (Génesis 6:5, 11). Jesús se refirió a aquella lamentable situación, y predijo que la gente de hoy en día tendría una actitud similar, al advertir: “Como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre” (Mateo 24:38, 39).
10 Unos mil ochocientos cincuenta años después del Diluvio, en los días de Ageo, muchos israelitas demostraron una falta similar de interés serio por los asuntos espirituales. Estaban absortos en sus intereses personales y no reconocieron que vivían en un tiempo en el que debían dar prioridad a los intereses de Jehová. Leemos: “En lo que respecta a este pueblo, han dicho: ‘El tiempo no ha llegado, el tiempo de la casa de Jehová, para que sea construida’. Y la palabra de Jehová continuó viniendo mediante Ageo el profeta, y dijo: ‘¿Es tiempo para que ustedes mismos moren en sus casas revestidas de paneles, mientras que esta casa está desechada? Y ahora, esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: “Pongan su corazón en sus caminos”’” (Ageo 1:1-5).
11 Como testigos de Jehová de la actualidad, con responsabilidades y privilegios ante Jehová similares a los que tuvieron los israelitas del tiempo de Ageo, también hacemos bien en tomar muy en serio nuestro modo de vivir. ¿‘Lloramos’ por las condiciones mundiales y el oprobio que causan al nombre de Dios? ¿Nos duele que la gente niegue la existencia de Dios o pase por alto descaradamente sus justos principios? ¿Reaccionamos como las personas marcadas que vio Ezequiel en una visión hace dos mil quinientos años? Acerca de estas, leemos: “Jehová pasó a decirle [al hombre que llevaba un tintero de escribano]: ‘Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y tienes que poner una marca en las frentes de los hombres que están suspirando y gimiendo por todas las cosas detestables que se están haciendo en medio de ella’” (Ezequiel 9:4).
12 La importancia de este relato para nosotros hoy se hace evidente cuando leemos las instrucciones que se dieron a los seis hombres que llevaban armas para destrozar: “Pasen por la ciudad detrás de él y hieran. No se sienta apenado su ojo, y no sientan ninguna compasión. A viejo, joven y virgen y niñito y mujeres deben matar... hasta arruinamiento. Pero no se acerquen a ningún hombre sobre el cual esté la marca, y desde mi santuario deben comenzar” (Ezequiel 9:5, 6). Nuestra supervivencia en la gran tribulación ya muy cercana depende de que reconozcamos que hoy es tiempo principalmente de llorar. 13 El hecho de que los siervos de Jehová ‘lloren’ por el deplorable estado de los asuntos mundiales no impide de ningún modo que se sientan felices. Por el contrario, hoy constituyen el grupo de gente más feliz de la Tierra. Jesús indicó cuál era la verdadera medida de la felicidad cuando dijo: “Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual, [...] los que se lamentan, [...] los de genio apacible, [...] los que tienen hambre y sed de justicia, [...] los misericordiosos, [...] los de corazón puro, [...] los pacíficos, [...] los que han sido perseguidos por causa de la justicia” (Mateo 5:3-10). Hay abundantes pruebas de que esta descripción encaja con los testigos de Jehová en conjunto, mejor que con cualquier otra organización religiosa.
                                                
14 Especialmente desde la restauración de la adoración verdadera en 1919, el pueblo feliz de Jehová ha tenido razón para “reír”. Ha compartido en sentido espiritual la emocionante experiencia de los israelitas que regresaron de Babilonia en el siglo VI a.E.C.: “Cuando Jehová recogió de vuelta a los cautivos de Sión, nos pusimos como los que estaban soñando. En aquel tiempo nuestra boca se llenó de risa, y nuestra lengua de clamor gozoso. [...] Jehová ha hecho una cosa grande en lo que ha hecho con nosotros. Nos hemos puesto gozosos” (Salmo 126:1-3). De todos modos, pese a vivir en un ambiente de risa en sentido espiritual, los testigos de Jehová son prudentes y tienen presente la seriedad de los tiempos. Cuando el nuevo mundo se haya hecho realidad y los habitantes de la Tierra se hayan asido “firmemente de la vida que realmente lo es”, habrá llegado el tiempo en el que la risa reemplazará al lloro por toda la eternidad (1 Timoteo 6:19; Revelación [Apocalipsis] 21:3, 4). “Tiempo de abrazar y tiempo de mantenerse alejado de los abrazos”
                                                
15 Los cristianos escogen con cuidado a sus amigos. Tienen presente la advertencia de Pablo: “No se extravíen. Las malas compañías echan a perder los hábitos útiles” (1 Corintios 15:33). Y el sabio rey Salomón dijo: “El que está andando con personas sabias se hará sabio, pero al que está teniendo tratos con los estúpidos le irá mal” (Proverbios 13:20).
                                                
16 Los siervos de Jehová escogen como amigos a personas que tienen el mismo amor a Jehová y su justicia que ellos. Aunque valoran la compañía de sus amigos y disfrutan de ella, evitan prudentemente el punto de vista permisivo y demasiado liberal sobre el noviazgo que es común en muchos países hoy en día. No lo consideran una diversión inofensiva, sino un paso serio que conduce al matrimonio, paso que solo debe darse cuando se está preparado física, mental y espiritualmente —así como bíblicamente libre— para formalizar un compromiso permanente (1 Corintios 7:36).
                                                
17 A algunos les puede parecer anticuado este criterio sobre el noviazgo y el matrimonio. Pero los testigos de Jehová no permiten que la presión de grupo influya en su elección de amigos ni en sus decisiones sobre el noviazgo y el matrimonio. Saben que “la sabiduría queda probada justa por sus obras” (Mateo 11:19). Jehová siempre sabe lo que es mejor, de modo que toman muy en serio su consejo de casarse “solo en el Señor” (1 Corintios 7:39; 2 Corintios 6:14). No se casan precipitadamente con la idea equivocada de que el divorcio o la separación son opciones aceptables en el caso de que la relación fracase. Se toman el tiempo para hallar la pareja adecuada, pues reconocen que cuando ofrecen los votos matrimoniales, les es aplicable la ley de Jehová: “De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por lo tanto, lo que Dios ha unido bajo un yugo, no lo separe ningún hombre” (Mateo 19:6; Marcos 10:9).
                                                
18 El matrimonio es un compromiso para toda la vida que merece una planificación cuidadosa. Es lógico que el hombre se pregunte: “¿Es ella realmente la persona apropiada para mí?”. Pero, igualmente importante, debería preguntarse también: “¿Soy yo realmente la persona apropiada para ella? ¿Soy un cristiano maduro que pueda atender sus necesidades espirituales?”. Ambos tienen la obligación ante Jehová de ser espiritualmente fuertes, capaces de formar un matrimonio sólido que merezca la aprobación divina. Miles de parejas cristianas pueden dar testimonio de que el ministerio de tiempo completo es un excelente punto de partida para un matrimonio feliz, debido a que este servicio pone el acento en dar más bien que en recibir.
                                                
19 Algunos cristianos se ‘mantienen alejados de los abrazos’ al optar por permanecer solteros por motivo de las buenas nuevas (Eclesiastés 3:5). Otros posponen el matrimonio hasta que creen que están cualificados espiritualmente para atraer a la pareja apropiada. Recordemos también a aquellos cristianos solteros que anhelan la intimidad y beneficios del matrimonio, pero que no encuentran cónyuge. Podemos tener la seguridad de que Jehová se regocija de que estos no pasen por alto los principios divinos al buscar pareja. Asimismo hacemos bien en valorar su lealtad y ofrecerles el apoyo apropiado que merecen.
                                                
20 ¿Deberían en ocasiones ‘mantenerse alejadas de los abrazos’ incluso las parejas casadas? En un sentido sí, pues Pablo hizo la siguiente observación: “Esto digo, hermanos: el tiempo que queda está reducido. En adelante, los que tienen esposas sean como si no tuvieran” (1 Corintios 7:29). En consecuencia, a veces es necesario relegar a un lugar secundario los gozos y beneficios del matrimonio por causa de las responsabilidades teocráticas. Un punto de vista equilibrado sobre este asunto no debilitará al matrimonio, sino más bien lo fortalecerá, pues ayudará a recordar a ambos cónyuges que Jehová siempre debe ser la principal figura estabilizadora en su relación (Eclesiastés 4:12).
                                                
21 Además, algunas parejas han decidido no tener hijos a fin de estar más libres para llevar a cabo su servicio a Dios. Esto ha supuesto un sacrificio de su parte, y Jehová las recompensará por ello. A propósito, aunque la Biblia anima a la soltería por causa de las buenas nuevas, no hace ningún comentario explícito sobre permanecer sin hijos por el mismo motivo (Mateo 19:10-12; 1 Corintios 7:38; compárese con Mateo 24:19 y Lucas 23:28-30). Por lo tanto, los matrimonios deben tomar su propia decisión sobre la base de sus circunstancias personales y de su propia conciencia y sentimientos. Sin importar lo que decidan, no se les debe criticar.
                                                
22 En efecto, “para todo hay un tiempo señalado, aun un tiempo para todo asunto bajo los cielos”. Hasta hay “tiempo para guerra y tiempo para paz” (Eclesiastés 3:1, 8). El siguiente artículo explicará por qué es importante que determinemos para cuál de estas dos acciones es tiempo ahora.
                                                
*** w99 1/10 págs. 10-14 Se acerca un “tiempo para paz”                                
“Para todo hay un tiempo señalado, [...] tiempo para guerra y tiempo para paz.” (ECLESIASTÉS 3:1, 8.)
LA MAYORÍA de las personas anhelan la paz, y con buena razón. En el siglo XX ha habido menos paz que en cualquier otro siglo de la historia. Este hecho es irónico, pues nunca antes se hizo tanto para garantizar la paz. En 1920 se formó la Sociedad de Naciones. En 1928 se suscribió el Pacto Kellogg- Briand, que una obra de consulta llama “la más grandiosa de una serie de iniciativas en favor de la paz posteriores a la I Guerra Mundial”. Lo suscribieron “casi todas las naciones del mundo [...] concordando en renunciar a la guerra como instrumento de política nacional”. Luego, en 1945, se formó la Organización de las Naciones Unidas para reemplazar a la desaparecida Sociedad de Naciones.
                                                
Al igual que la Sociedad de Naciones, el objetivo declarado de las Naciones Unidas es garantizar la paz mundial. Pero su éxito ha sido limitado. Es cierto que en ningún lugar del mundo se está librando ningún conflicto de la magnitud de las dos guerras mundiales. No obstante, decenas de contiendas menores están arrebatando a centenares de miles de personas su tranquilidad de ánimo, sus bienes y, muchas veces, su misma vida. ¿Podemos esperar que las Naciones Unidas conviertan el siglo XXI en un “tiempo para paz”?
                                                
El fundamento de la paz verdadera
                                                
La paz entre los pueblos y las naciones requiere más que solo tolerancia. ¿Puede alguien realmente estar en paz con otra persona a quien odia? No, según 1 Juan 3:15: “Todo el que odia a su hermano es homicida”. Como prueba la historia reciente, los odios arraigados a menudo se tornan en actos de violencia.
                                                
Como Jehová es “el Dios que da paz”, esta solo la pueden experimentar las personas que aman a Dios y respetan profundamente sus justos principios. Está claro que Jehová no concede la paz a todos. “No hay paz —ha dicho mi Dios— para los inicuos.” Es así porque los inicuos no se dejan guiar por el espíritu santo de Dios, uno de cuyos frutos es la paz (Romanos 15:33; Isaías 57:21; Gálatas 5:22).
                                                
Guerrear contra otros seres humanos, como lo han hecho muy a menudo los que se llaman cristianos, particularmente en este siglo XX, les resulta impensable a los cristianos verdaderos (Santiago 4:1-4). Es cierto que ellos guerrean contra las enseñanzas que representan a Dios en falsos colores, pero este guerrear tiene como objetivo ayudar a las personas, no perjudicarlas. El cristianismo verdadero es totalmente contrario a la persecución por razón de divergencias religiosas y a la violencia física por motivos nacionalistas. “Si es posible, en cuanto dependa de ustedes —dijo Pablo a los cristianos de Roma—, sean pacíficos con todos los hombres.” (Romanos 12:17-19; 2 Timoteo 2:24, 25.)
                                                
Hoy la paz de origen divino se halla únicamente entre los verdaderos adoradores de Jehová Dios (Salmo 119:165; Isaías 48:18). Las diferencias políticas no perturban su unidad, pues, sin importar dónde vivan, mantienen una postura de neutralidad en los asuntos políticos (Juan 15:19; 17:14). Puesto que están “aptamente unidos en la misma mente y en la misma forma de pensar”, ningún tipo de discrepancia religiosa amenaza su paz (1 Corintios 1:10). La paz de que disfrutan los testigos de Jehová es un milagro de tiempos modernos, un milagro que Dios ha producido de acuerdo con su promesa: “Nombraré la paz como tus superintendentes, y la justicia como los que te asignan tus tareas” (Isaías 60:17; Hebreos 8:10).
                                                
¿En qué sentido hay un “tiempo para guerra”?
                                                
Pese a su postura pacífica, los testigos de Jehová consideran que este es principalmente un “tiempo para guerra”. No una guerra literal, por supuesto, pues obligar por la fuerza de las armas a la gente a aceptar el mensaje bíblico contradiría la invitación de Dios: “Cualquiera quedesee, tome gratis el agua de la vida” (Revelación 22:17). No hay lugar en el cristianismo para las conversiones forzadas. El guerrear que llevan a cabo los testigos de Jehová es estrictamente espiritual. Pablo escribió: “Las armas de nuestro guerrear no son carnales, sino poderosas por Dios para derrumbar cosas fuertemente atrincheradas” (2 Corintios 10:4; 1 Timoteo 1:18).
                                                
La principal de “las armas de nuestro guerrear” es “la espada del espíritu, es decir, la palabra de Dios” (Efesios 6:17). Esta espada es poderosa. “La palabra de Dios es viva, y ejerce poder, y es más aguda que toda espada de dos filos, y penetra hasta dividir entre alma y espíritu, y entre coyunturas y su tuétano, y puede discernir pensamientos e intenciones del corazón.” (Hebreos 4:12.) Los cristianos pueden derrumbar con ella “razonamientos y toda cosa encumbrada que se levanta contra el conocimiento de Dios” (2 Corintios 10:5). Les permite poner al descubierto doctrinas falsas, prácticas perjudiciales y filosofías que reflejan la sabiduría humana y no la divina (1 Corintios 2:6-8; Efesios 6:11-13).
                                                
Otro tipo de guerrear espiritual es el que se lleva a cabo contra la carne pecaminosa. Los cristianos siguen el ejemplo de Pablo, quien admitió: “Aporreo mi cuerpo y lo conduzco como a esclavo, para que, después de haber predicado a otros, yo mismo no llegue a ser desaprobado de algún modo” (1 Corintios 9:27). A los cristianos de Colosas se les aconsejó que amortiguaran “los miembros de su cuerpo que están sobre la tierra en cuanto a fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia, que es idolatría” (Colosenses 3:5). Y el escritor bíblico Judas exhortó a los cristianos a luchar “tenazmente por la fe que una vez para siempre fue entregada a los santos” (Judas 3). ¿Por qué debemos hacerlo? Pablo contesta: “Si ustedes viven de acuerdo con la carne, de seguro morirán; pero si por el espíritu hacen morir las prácticas del cuerpo, vivirán” (Romanos 8:13). En vista de estas claras palabras, debemos seguir luchando sin cesar contra las malas tendencias.
                                                
10 Otra razón por la que puede considerarse el presente como un tiempo para guerra es que “el día de la venganza de parte de nuestro Dios” es inminente (Isaías 61:1, 2). En 1914 llegó el tiempo señalado de Jehová para establecer el Reino Mesiánico y autorizarlo a guerrear contra el sistema de Satanás. El tiempo que se le concedió al hombre para experimentar con el gobierno humano sin la interferencia divina expiró entonces. En vez de aceptar al Gobernante Mesiánico de Dios, la mayoría de la gente sigue rechazándolo, tal como sucedió en el siglo primero (Hechos 28:27). En consecuencia, ante tal oposición al Reino, Cristo se ha visto obligado a ‘ir sojuzgando en medio de sus enemigos’ (Salmo 110:2). Afortunadamente, Revelación 6:2 promete que él ‘completará su victoria’. Lo hará durante “la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso [...], que en hebreo se llama Har–Magedón” (Revelación 16:14, 16).
                                                
Este es “tiempo de hablar”
                                                
11 Desde la fecha trascendental de 1914 han pasado ya ochenta y cinco años. Jehová ha sido sumamente paciente con la humanidad, al tiempo que ha hecho a sus Testigos plenamente conscientes de la urgencia de la situación. Millones de vidas están en juego. Estas multitudes de personas necesitan ser advertidas, pues “Jehová [...] no desea que ninguno sea destruido; más bien, desea que todos alcancen el arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). No obstante, pronto llegará, “la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles”. Entonces todos los que hayan rechazado voluntariamente el mensaje del Reino de Dios experimentarán la “venganza” que Jesús traerá “sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús” (2 Tesalonicenses 1:6-9).
                                                
12 ¿Cuándo terminará finalmente la paciencia de Jehová? No tiene sentido especular sobre cuándo va a empezar la “gran tribulación”. Jesús dijo con claridad: “Respecto a aquel día y hora nadie sabe”. Por otra parte, advirtió: “Manténganse alerta, pues, porque no saben en qué día viene su Señor. [...] Demuestren estar listos, porque a una hora que no piensan que es, viene el Hijo del hombre” (Mateo 24:21, 36, 42, 44). En pocas palabras, esto significa que todos los días deberíamos estar alertas a los sucesos mundiales teniendo en cuenta el estallido de la gran tribulación (1 Tesalonicenses 5:1-5). Es muy peligroso pensar que podemos tomárnoslo con calma, viviendo supuestas vidas normales a la espera de acontecimientos. Jesús dijo: “Presten atención a sí mismos para que sus corazones nunca lleguen a estar cargados debido a comer con exceso y beber con exceso, y por las inquietudes de la vida, y de repente esté aquel día sobre ustedes instantáneamente como un lazo” (Lucas 21:34, 35). Podemos estar seguros de esto: los “cuatro vientos” de destrucción que en la actualidad retienen los “cuatro ángeles” de Jehová no seguirán retenidos para siempre (Revelación 7:1-3).
                                                
13 En vista de que se está acercando el día de ajuste de cuentas, las palabras de Salomón en cuanto a que hay un “tiempo de hablar” adquieren un significado especial (Eclesiastés 3:7). Habiendo reconocido que ahora es en realidad el tiempo de hablar, cerca de seis millones de testigos de Jehová están hablando celosamente acerca de la gloriosa gobernación de Dios y advirtiendo del día de la venganza. Se ofrecen voluntariamente en este día de la fuerza militar de Cristo (Salmo 110:3; 145:10-12).
                                                
Los que hablan de “paz, cuando no hay paz”
                                                
14 Durante el siglo VII a.E.C., los profetas Jeremías y Ezequiel comunicaron mensajes divinos de juicio contra Jerusalén por su ingobernable proceder de desobediencia a Dios. La destrucción que predijeron tuvo lugar en 607 a.E.C., aunque algunos guías religiosos prominentes e influyentes habían contradicho a los mensajeros de Dios. Aquellos guías demostraron ser ‘profetas estúpidos, que descarriaron al pueblo de Dios, diciendo: “¡Hay paz!, cuando no hay paz”’ (Ezequiel 13:1-16; Jeremías 6:14, 15; 8:8-12).
                                                
15 Tal como los “profetas estúpidos” de aquel tiempo, la mayoría de los líderes religiosos actuales tampoco están advirtiendo a la gente en cuanto al venidero día de juicio de Dios. Por el contrario, hablan con optimismo de que los organismos políticos terminarán consiguiendo la paz y la seguridad. Con más ansia de agradar a los hombres que a Dios, dicen a sus feligreses lo que estos quieren oír, en vez de explicarles que el Reino de Dios está establecido y que el Rey Mesiánico pronto completará su victoria (Daniel 2:44; 2 Timoteo 4:3, 4; Revelación 6:2). Puesto que son falsos profetas, también hablan de “paz, cuando no hay paz”. Pero su convencimiento pronto se tornará en horror repentino cuando tengan que enfrentarse a la furia de Aquel al que han representado en falsos colores y a cuyo nombre han causado indecible oprobio. Los guías del imperio mundial de la religión falsa, al que la Biblia describe como una mujer inmoral, se atragantarán con sus propios gritos engañosos de paz (Revelación 18:7, 8).
                                                
16 El hecho de que la mayoría de los líderes prominentes e influyentes persistan en su promesa hipócrita de paz, no hace tambalear la confianza de los que tienen fe en la promesa de Dios de traer verdadera paz. Por más de un siglo los testigos de Jehová se han ganado la reputación de ser leales defensores de la Palabra de Dios, valientes adversarios de la religión falsa y resueltos partidarios del Reino de Dios. Lejos de arrullar a la gente con almibaradas promesas de paz, se esfuerzan diligentemente por despertarla y concienciarla de la realidad de que hoy es tiempo de guerra (Isaías 56:10-12; Romanos 13:11, 12; 1 Tesalonicenses 5:6).
                                                
Jehová rompe su silencio
                                                
17 Salomón también dijo: “El Dios verdadero juzgará tanto al justo como al inicuo, porque hay un tiempo para todo asunto” (Eclesiastés 3:17). En efecto, Jehová tiene un tiempo señalado para ejecutar su sentencia sobre la religión falsa y sobre “los reyes de la tierra [que] toman su posición [...] contra Jehová y contra su ungido” (Salmo 2:1-6; Revelación 16:13-16). Una vez que llegue este tiempo, los días de Jehová de ‘quedarse callado’ habrán terminado (Salmo 83:1; Isaías 62:1; Jeremías 47:6, 7).
                                
Por medio de su Rey Mesiánico, Jesucristo, ‘hablará’ en el único lenguaje que parecen entender sus oponentes: “Como hombre poderoso Jehová mismo saldrá. Como guerrero despertará celo. Gritará, sí, soltará un grito de guerra; sobre sus enemigos se mostrará más poderoso. ‘He estado callado por largo tiempo. Continué silencioso. Seguí ejerciendo autodominio. Como una mujer que está dando a luz voy a gemir, jadear y boquear a la misma vez. Devastaré montañas y colinas, y secaré toda su vegetación. Y ciertamente tornaré ríos en islas, y secaré los estanques llenos de cañas. Y ciertamente haré que los ciegos anden por un camino que no han conocido; en una vereda que no han conocido haré que pisen. Tornaré un lugar oscuro delante de ellos en luz, y terreno escabroso en tierra llana. Estas son las cosas que ciertamente les haré, y de seguro no los dejaré’” (Isaías 42:13-16).
                                                
18 Cuando Jehová ‘hable’ en defensa de su divinidad, sus siervos ya no tendrán que hablar en su propia defensa. Entonces les tocará a ellos ‘estar callados’. Les serán aplicables estas palabras, como lo fueron a los siervos de Dios de tiempos pasados: “No tendrán que pelear en esta ocasión. Tomen su posición, esténse quietos y vean la salvación de Jehová a favor de ustedes” (2 Crónicas 20:17).
                                                
19 ¡Qué aplastante derrota para Satanás y su organización! Los hermanos glorificados de Cristo tomarán parte en esa notable victoria en favor de la justicia, según la siguiente promesa: “Por su parte, el Dios que da paz aplastará a Satanás bajo los pies de ustedes en breve” (Romanos 16:20). El tiempo tan esperado para la paz está ya cercano.
                                                
20 ¡Qué gran bendición supondrá para todos aquellos que vivan en la Tierra como supervivientes de esta extraordinaria manifestación del poder de Jehová! Poco después se unirán a ellos los hombres y las mujeres fieles del pasado cuyo tiempo señalado para la resurrección habrá llegado. El Reinado de Mil Años de Cristo será verdaderamente “tiempo de plantar [...]; tiempo de sanar; [...] tiempo de edificar; [...] tiempo de reír; [...] tiempo de dar saltos; [...] tiempo de abrazar; [...] tiempo de amar”. Sí, y será por siempre “tiempo para paz” (Eclesiastés 3:1-8; Salmo 29:11; 37:11; 72:7).
                                                
*** w09 1/3 pág. 5 Todo tiene su momento ***
                                                
Después de mencionar varias cosas que parecen tener “un tiempo señalado”, Salomón indicó: “Dios ha dado a los hijos de la humanidad en qué ocuparse. Todo lo ha hecho bello a su tiempo” (Eclesiastés 3:10, 11).
                                                
En efecto, el ser humano puede ocupar su vida en diversas actividades, y Salomón indicó algunas de ellas. Además, Dios nos ha concedido libertad de decisión, por lo que cada uno puede elegir qué hacer.
                                                
*** w77 15/7 pág. 444 ¿Qué quiso decir el sabio? ***
                                                
Regocíjese con lo que Dios provee
                                                
Entonces, ¿qué proceder es aconsejable que uno siga? Salomón recomienda obtener disfrute sano de la vida, ver el bien del trabajo duro, en vez de tratar en vano de modificar lo que Dios ha provisto. Leemos sus palabras adicionales: “He llegado a saber que no hay nada mejor para ellos que regocijarse y hacer el bien
                                                
durante la vida de uno; y también que todo hombre coma y realmente beba y vea el bien por todo su duro trabajo. Es el don de Dios. He llegado a saber que todo lo que el Dios verdadero hace, resultará ser hasta tiempo indefinido. A ello no hay nada que añadir y de ello no hay nada que sustraer; sino que el Dios verdadero mismo lo ha hecho, para que la gente tema a causa de él.”—Ecl. 3:12-14; 5:18.
                                                
Los asuntos humanos, incluso el nacimiento y la muerte, suceden dentro de un marco que los hombres no pueden alterar.                                
Esto continuará mientras cumpla con el propósito de Dios. De modo que evidentemente es tocante a que hay “un tiempo para todo asunto bajo los cielos” que dijo Salomón: “He llegado a saber que todo lo que el Dios verdadero hace, resultará ser hasta tiempo indefinido.” (Ecl. 3:14) El hombre sencillamente no puede hacer nada en cuanto a la situación que existe en la Tierra por el permiso o por la dirección de Dios. El poderoso rey Nabucodonosor, por ejemplo, se vio obligado a reconocer esto: “A todos los habitantes de la tierra se les está considerando como meramente nada, y él está haciendo conforme a su propia voluntad entre el ejército de los cielos y los habitantes de la tierra. Y no existe nadie que pueda detener su mano o que pueda decirle: ‘¿Qué has estado haciendo?’” (Dan. 4:35) Ningún esfuerzo por añadir o sustraer tendrá éxito, ya que el patrón general de la vida en la Tierra continúa debido al permiso y propósito de Dios. El hecho de que no se pueda comprender humanamente todo el alcance de la obra de Dios en este campo debería llenar de temor o pavor reverente a la humanidad.
                                                
Al mismo tiempo, la historia humana muestra que en los acontecimientos de la Tierra hay ciclos reiterativos de nacimiento y muerte, guerra y paz, risa y lloro, etcétera. Estos ciclos reiterativos enlazan el pasado, el presente y el futuro. Por lo tanto, Salomón pudo decir: “Lo que sucede que ha sido, ya había sido, y lo que ha de llegar a ser ya ha resultado ser.” Sin embargo, las siguientes palabras que escribió no se comprenden con gran facilidad. Salomón declaró: “El Dios verdadero mismo continúa buscando aquello tras lo cual se sigue.” (Ecl. 3:15) Esto pudiera aludir al hecho de que con frecuencia los inicuos persiguen a los justos. Dios ‘busca’ el bien de sus siervos y, puesto que tiene pleno control del pasado, el presente y el futuro, puede hacer que los males de los perseguidores inicuos alcancen a éstos y puede ejecutar justicia para los justos. O el pasaje pudiera querer decir que, aunque los ciclos reiterativos continúan y realmente no parece haber nada nuevo, podemos estar seguros de que Dios está desarrollando su buen propósito. Por eso, aunque el hombre quizás no pueda controlar ciertas circunstancias, el Altísimo siempre puede resolver los asuntos de modo que resulte lo mejor para sus siervos obedientes.
                                                
Esto consuela, pues en este mundo imperfecto uno no debe esperar que los hombres hagan lo justo en cada caso. Salomón describió bien la situación: “Además he visto bajo el sol el lugar de la justicia donde había iniquidad y el lugar de la rectitud donde estaba la iniquidad.” (Ecl. 3:16) Uno correctamente espera justicia de un tribunal de ley. Pero pudiera suceder que reinaran el soborno y la parcialidad y fuera imposible que muchas personas recibieran lo que justamente les correspondería. ¿Cómo se pueden rectificar todas estas injusticias? Salomón contesta: “El Dios verdadero juzgará tanto al justo como al inicuo, porque hay un tiempo para todo asunto y respecto a toda obra allá.” (Ecl. 3:17) Por eso, en vez de preocuparse por lo que suceda en el mundo, el sabio espera pacientemente en Dios, quien actuará a Su tiempo señalado y para el bien duradero de Su pueblo fiel.—1 Sam. 26:7-10; Sal. 37:12, 13.
                                                
*** w77 1/8 pág. 465 ¿Qué quiso decir el sabio? ***
                                                
‘Para que vean que son bestias’
                                                
Los hombres quizás se enorgullezcan de sus aptitudes y conocimiento. Sin embargo, en lo que toca a la manera en que la vida tiene su fin, los hombres no están en mejores circunstancias que las bestias irracionales. El sabio rey Salomón hizo notar esto, diciendo: “Yo, yo mismo, he dicho en mi corazón tocante a los hijos de la humanidad que el Dios verdadero va a seleccionarlos, para que vean que ellos mismos son bestias. Porque hay un suceso resultante con respecto a los
                                
hijos de la humanidad y un suceso resultante con respecto a la bestia, y ellos tienen el mismo suceso resultante. Como muere el uno, así muere la otra; y todos ellos tienen un solo espíritu, de modo que no hay superioridad del hombre sobre la bestia, porque todo es vanidad. Todos están yendo a un solo lugar. Todos procedentes del polvo han llegado a ser, y todos están volviendo al polvo.”—Ecl. 3:18-20.
                                                
Exactamente antes de presentar este pensamiento, Salomón escribió: “El Dios verdadero juzgará tanto al justo como al inicuo, porque hay un tiempo para todo asunto y respecto a toda obra allá.” (Ecl. 3:17) Por eso, en el versículo 18, cuando Salomón dice que Dios ‘selecciona’ o ‘entresaca’ a los seres humanos, ello quizás signifique que lo que él les suministra a modo de oportunidades, así como las cosas que les permite experimentar, incluso problemas e incertidumbres, con el tiempo revelan si son justos o inicuos. El hecho de que la vida esté llena de dificultades e incertidumbres y finalmente termine en la muerte debe demostrarles indisputablemente a los hombres que, en lo que toca a su propio poder, al fin son como bestias. El mismo espíritu o fuerza de vida, que es sostenido por la respiración, anima tanto al hombre como a la bestia. Después de morir, tanto el hombre como la bestia regresan al polvo sin vida.—Ecl. 9:4-6. Con la observación humana como único fundamento, nadie puede contestar la siguiente pregunta que presenta Salomón: “¿Quién hay que conozca el espíritu de los hijos de la humanidad, si está ascendiendo hacia arriba; y el espíritu de la bestia, si está descendiendo hacia abajo a la tierra?”—Ecl. 3:21.
                                                
Puesto que la muerte acaba con todas las actividades del ser humano tal como en el caso de una simple bestia, Salomón concluye: “He visto que no hay nada mejor que el que el hombre se regocije en sus obras, pues ésa es su porción; porque ¿quién lo hará venir para que mire lo que va a ser después de él?” (Ecl. 3:22) La sabiduría dicta que uno obtenga disfrute saludable de su duro trabajo. Después que uno muere, cesa de participar por completo en las actividades humanas. Como cadáver sin vida, no puede ni siquiera ver lo que está sucediendo entre la humanidad.—Ecl. 9:5, 10.
                                                
El recordar que la muerte puede hacer que una persona quede hecha nada, exactamente como le sucede a una bestia irracional, debe tener en nosotros el efecto de hacernos ver las cosas con seriedad. Nos debe recordar la importancia de utilizar nuestra vida para lo que es bueno, a pesar de las incertidumbres y los problemas. Esto también debe movernos a buscar a Dios, reconociendo que toda expectativa de vida futura después de la muerte depende de él.
                                                
*** w77 15/8 pág. 507 ¿Qué quiso decir el sabio? ***
                                                
La inhumanidad del hombre para con el hombre
                                                
Por mucho tiempo la familia humana ha experimentado terrible opresión e injusticia. Basándose en sus observaciones hechas hace casi 3.000 años, el rey Salomón escribió: “Yo mismo me volví para poder ver todos los actos de opresión que se están haciendo bajo el sol, y, ¡mira! las lágrimas de los que estaban siendo oprimidos, pero no tenían consolador; y de parte de sus opresores había poder, de modo que no tenían consolador. Y felicité a los muertos que ya habían muerto más bien que a los vivos que vivían todavía. De modo que mejor que ambos es el que todavía no ha llegado a ser, que no ha visto la obra calamitosa que se está haciendo bajo el sol.”—Ecl. 4:1-3. Evidentemente al principio Salomón solo había notado de paso la inhumanidad del hombre para con el hombre. Sin embargo, ‘al volver,’ es decir, al reconsiderar el asunto, quedó aterrado por lo grande que era en realidad la opresión. Debido a que los opresores tenían el poder o la autoridad, a los oprimidos se les obligaba a aguantar su situación lastimera sin que nadie les ofreciera simpatía ni consuelo. Tan angustiosa era la situación, que Salomón llegó a la conclusión de que los muertos estaban en mejores circunstancias, pues ya no tenían que sufrir los efectos perjudiciales de la injusticia. Considerado desde este punto de vista, el que no ha nacido está en mejores circunstancias todavía, porque no tiene que ver ni experimentar en absoluto esta terrible calamidad.
                                                
¡Con cuánto vigor ilustra esto lo incapacitado que está el hombre en cuanto a erradicar la injusticia y la tiranía! Ni siquiera el rey Salomón, con toda su sabiduría y autoridad, podía acabar con la miseria que brota de la imperfección humana. Solo Jehová Dios, por medio de Jesucristo, puede hacer esto. Ciertamente son buenas nuevas Su promesa de eliminar la angustia al tiempo que es más apropiado para todo el que eso necesita.—Rev. 21:3, 4.
                                                
w99 1/11 pág.32 Cómo equilibrar el trabajo y el tiempo libre “EL TIEMPO libre es una prenda hermosa, pero no conviene llevarla puesta siempre.” Con estas palabras ilustró acertadamente un escritor anónimo el valor del tiempo libre. No obstante, con ellas indicó que dicho tiempo debe equilibrarse con actividades productivas.
El escritor bíblico Salomón también habló bajo inspiración de este asunto. Este rey sabio mencionó dos extremos que deben evitarse.
En primer lugar, dijo: “El estúpido está cruzando las manos y está comiendo su propia carne” (Eclesiastés 4:5). Sí, la pereza puede llevar a la pobreza. Como consecuencia, puede poner en peligro la salud, e incluso la vida, del perezoso. Por otro lado, algunas personas lo sacrifican todo por causa del trabajo arduo. Salomón dijo que el incesante trabajo duro de tales personas era “vanidad y un esforzarse tras el viento” (Eclesiastés 4:4).
Con razón Salomón recomendó el equilibrio: “Mejor es un puñado de descanso que un puñado doble de duro trabajo y esforzarse tras el viento” (Eclesiastés 4:6). La persona debe poder ‘ver el bien a causa de su duro trabajo’, es decir, ha de apartar tiempo periódicamente para disfrutar de lo que ha ganado (Eclesiastés 2:24). Y debe concentrarse en otros asuntos de la vida además del trabajo seglar. Nuestra familia merece parte de nuestro tiempo. Salomón recalcó que nuestra obligación primordial no es el trabajo seglar, sino el servicio a Dios (Eclesiastés 12:13). ¿Está usted entre los que tienen un punto de vista equilibrado en cuanto al trabajo?
                                                
*** w87 15/9 pág. 24 “Teme al Dios verdadero y guarda sus mandamientos” ***
                                                
Lección que aprendemos: Ahora es cuando debemos buscar primero el Reino de Dios, más bien que buscar lo que satisface nuestra ambición personal (3:1). Debemos trabajar en cooperación con nuestros compañeros cristianos más bien que en aislamiento (4:9-12). De ese modo podemos recibir la ayuda y el estímulo que necesitamos a pesar de las dificultades y la oposición.
                                                
*** w80 15/8 pág. 27 “Mejores son dos que uno” *** “Mejores son dos que uno”
PARA que seamos felices, tenemos que sentir que se nos aprecia y se nos quiere... sí, que se nos ama. Y para ser amados, nosotros mismos tenemos que ser amorosos. Debemos estar dispuestos a incluir a otras personas en nuestras actividades. El sabio rey Salomón dijo: “Mejores son dos que uno, porque tienen un buen galardón por su duro trabajo.”—Ecl. 4:9.
¿En qué consiste ese galardón? Salomón continúa: “Si cayese uno de ellos, el otro puede levantar a su socio. Pero ¿cómo será con el que está solo y cae cuando no hay otro que lo levante? Además, si dos se acuestan juntos, entonces ciertamente se calentarán; pero ¿cómo puede mantenerse caliente uno solo? Y si alguien pudiese sobreponerse a uno solo, dos juntos pudieran mantenerse firmes contra él.” (Ecl. 4:10-12) Por lo tanto, el trabajar con un buen compañero resulta en galardones en la forma de ayuda, estímulo y protección. Además, ¿no se le hace a usted más fácil efectuar un trabajo con un amigo, y no parece que el tiempo sencillamente vuela? Aun en el caso de una tarea desagradable, el sentido de que es un trabajo pesado pasa a último plano.
                                                
No es solo en asuntos seglares que un compañero confiable es una bendición. La obra vital de predicar las “buenas nuevas” es también una actividad en la que “mejores son dos que uno.” Esto se confirma por lo que Jesucristo hizo cuando encargó a los 70 discípulos proclamar: “El reino de Dios se ha acercado a ustedes.” Él “los envió de dos en dos.” Aquel arreglo sirvió bien para la edificación de ellos, y para ayuda mutua.-Luc. 10:1, 5-9.
                                                
*** w77 1/9 pág. 540-541 ¿Qué quiso decir el sabio? ***
                                                
Lo que vale un amigo
                                                
El individuo solitario que trabaja duro para acumular riquezas ciertamente lleva una vida vacía. El sabio rey Salomón escribió: “Existe uno solo, pero no el segundo [es decir, un hombre solo sin amigo o compañero]; además no tiene hijo ni hermano, pero no hay fin a todo su duro trabajo. También, sus ojos mismos no están satisfechos con riquezas: ‘¿Y para quién estoy trabajando duro y haciendo que mi alma carezca de cosas buenas?’ Esto también es vanidad, y es una ocupación calamitosa.” (Ecl. 4:8) ¡Cuán falta de significado es la vida del avaro que no tiene amigo, hijo ni hermano alguno y ni siquiera siega los beneficios de su duro trabajo! Simplemente sigue acumulando riquezas, pues no quiere gastar dinero en cosas que pudieran hacer su vida más cómoda y deleitable. Sin embargo, al morir se ve obligado a dejarlo todo. ¡Qué futilidad!
                                                
La persona que trabaja con un buen amigo está en circunstancias mucho mejores. Continúa el sabio: “Mejores son dos que uno, porque tienen un buen galardón por su duro trabajo.” (Ecl. 4:9) El trabajo de ambos juntos produce beneficios, “un buen galardón,” en forma de ayuda, consuelo y protección. El rey Salomón declara: “Si cayese uno de ellos, el otro puede levantar a su socio [Esto se debe a que no es probable que ambos caigan al mismo tiempo.] Pero ¿cómo será con el que está solo y cae cuando no hay otro que lo levante? Además, si dos se acuestan juntos [como cuando hay que pasar la noche al frío durante un viaje], entonces ciertamente se calentarán; pero ¿cómo puede mantenerse caliente uno solo? Y si alguien pudiese sobreponerse a uno solo [que pudiese estar viajando por un camino peligroso], dos juntos pudieran mantenerse firmes contra él. Y una cuerda triple [que es más fuerte que una que consta de una o dos hebras] no se puede romper en dos pronto.”—Ecl. 4:10-12.
                                                
¿Está usted viviendo en armonía con el espíritu de estas palabras? Definitivamente vale mucho el tener amigos confiables.
Hasta la posición más encumbrada es vanidad
                                                
Entre los seres humanos la popularidad suele ser efímera. La gente olvida rápidamente a la persona famosa cuando otra persona le cautiva el corazón. Ni siquiera los que alcanzan la posición más encumbrada son excepción a esto.
                                                
El sabio rey Salomón describió con apego a la realidad lo que puede sucederles a los gobernantes. Leemos: “Mejor es un niño necesitado pero sabio que un rey viejo pero estúpido, que no ha llegado a saber lo suficiente para que se le advierta ya más. Pues [evidentemente el niño] ha salido de la mismísima casa de encierro para llegar a ser rey, aunque en la gobernación real de éste había nacido como uno de escasos recursos.”—Ecl. 4:13, 14.
                                                
Un hombre pudiera creer que el tener la posición más encumbrada, la gobernación real, respaldada por su edad y experiencia, debería asegurarle respeto o apoyo público. Pero, a pesar de su posición y edad, a un rey no se le concede honor sincero si obra imprudentemente y rehúsa prestar atención al consejo sano de otros. La posición y la edad, en sí, no garantizan respeto. Por eso un niño necesitado pero sabio está en mejores circunstancias que un rey que en un tiempo hubiera gobernado sabiamente pero que en la vejez se hace obstinado en sus caminos y no presta ninguna atención al buen consejo. Por mala administración el rey viejo puede hundir a todo el reino en deuda desesperanzada, apartar de sí a sus súbditos y hasta puede ser depuesto y morir en ignominia. El joven que continúa obrando con sabiduría, por otra parte, puede ganarse el mismísimo respeto que no se le otorga a un rey viejo pero estúpido.
                                                
Como Salomón hizo notar, ese joven sabio hasta pudiera ser elevado de la casa de encierro a la gobernación real. Eso fue lo que le sucedió a José. Tan impresionado quedó el Faraón de Egipto que le dijo: “No hay nadie tan discreto y sabio como tú. Tú estarás personalmente sobre mi casa, y todo mi pueblo te obedecerá sin reserva. Solo en cuanto al trono seré yo más grande que tú.” (Gén. 41:39, 40) Así José fue ensalzado a gobernante segundo de Egipto.
                                                
En seguida, enfocando la atención en la manera caprichosa en que la gente responde a un cambio de gobernantes, escribe Salomón: “He visto a todos los vivientes que van andando de acá para allá bajo el sol, cómo sucede con el niño, que es segundo, que se pone de pie en el lugar del otro. No hay fin de toda la gente, de todos aquellos delante de quienes él se hallaba; tampoco se regocijará en él la gente después, pues esto también es vanidad y un esforzarse tras el viento.”—Ecl. 4:15, 16.
                                                
¿Qué quiso decir Salomón con la expresión “el niño, que es segundo”? Evidentemente se estaba refiriendo al sucesor del rey. “Los vivientes” están llenos de emoción por tener un nuevo gobernante. “No hay fin de toda la gente” delante de la cual se halla como rey. Esto significa que todos lo respaldan, que apoyan su gobernación. Pero su popularidad no continúa indefinidamente. Pronto llega el tiempo en que la gente ya no se complace en aquel a quien tanto aclamaba. Desilusionada ahora, cesa de regocijarse en él.
                                                
De modo similar, en tiempos modernos un conjunto de políticos es reemplazado por otro. Quizás haya entusiasmo inicial por cierto gobernador, primer ministro o presidente. Pero en poco tiempo la gente se disgusta con el individuo y sus normas. Pronto la gente comienza a buscar a otra persona para que tome en sus manos las riendas del gobierno.
                                                
Verdaderamente, entonces, hasta la posición más encumbrada resulta ser solo una fruslería, “vanidad.” ¡Cuán enérgicamente enfatiza esto que en este mundo la posesión más satisfactoria no es la posición, sino una buena relación con el Dios eterno, Jehová!
                                                
*** w87 15/9 págs. 24-25 “Teme al Dios verdadero y guarda sus mandamientos” ***
La adoración verdadera satisface
Lea los capítulos 5 y 6. Puesto que Jehová es todopoderoso, debemos tomar en serio nuestra relación con él, y no obrar como tontos y esperar que él acepte nuestro “sacrificio” (5:1, 2). El que teme a Dios recibe satisfacción de usar su caudal o riqueza material, pero el que la acapara no obtiene ningún disfrute. (Compárese 5:18-20 con 6:2, 3.)
Lección que aprendemos: En el lugar donde adoramos debemos comportarnos con la dignidad debida y prestar atención (5:1). También debemos estar prestos para cumplir con nuestras obligaciones ante Jehová. Si somos casados, esto incluye cumplir con nuestro voto matrimonial (5:4).
                                        
                                        
                                                
*** w06 1/11 pág. 14 Puntos sobresalientes del libro de Eclesiastés ***
5:2. Las oraciones deben caracterizarse por la meditación y la reverencia, no por la palabrería.
                                                
*** w06 1/11 págs. 14-15 Puntos sobresalientes del libro de Eclesiastés ***
5:3-7. La preocupación por los bienes materiales pudiera llevarnos a fantasear con metas egoístas e incluso perturbar nuestro descanso nocturno, volviendo el sueño agitado y ligero. Por otro lado, la abundancia de palabras quizás logre que uno parezca estúpido o que haga una promesa precipitada a Dios. Quien “teme al Dios verdadero” evitará ambas trampas.
*** g93 8/4 pág. 24 ¿Debemos pagar nuestros votos? ***
El punto de vista bíblico
¿Debemos pagar nuestros votos?
UNA pareja que podría ser feliz si no fuera por esta circunstancia se enfrenta a un verdadero problema. Hace años se encontraron inmersos en una situación familiar muy angustiosa e hicieron el voto de donar la décima parte de sus ingresos a Dios si él les ayudaba a salir del problema. Ahora son de edad avanzada y se enfrentan a dificultades económicas inesperadas, por lo que se preguntan: “¿Estamos obligados a cumplir con ese voto?”.
Su situación pone de relieve el consejo del sabio en contra del habla apresurada: “Mejor es que no hagas voto que el que hagas voto y no pagues. No permitas que tu boca haga pecar a tu carne; tampoco digas delante del ángel que fue una equivocación”. (Eclesiastés 5:5,
                                                
                                                
*** it-1 pág. 709 Distrito jurisdiccional ***                                        
El sistema de distritos jurisdiccionales que existía en la antigüedad dificultaba la vida de los pueblos sometidos. Así lo reconoce el sabio escritor de Eclesiastés. (Ec 5:8; véase PROVINCIA.)
                                                
*** w06 1/11 pág. 14 Puntos sobresalientes del libro de Eclesiastés***
5:9. ¿Qué quiere decir que “el provecho de la tierra está entre todos ellos”? Toda la gente depende del “provecho de la tierra”, es decir, de la producción de los campos. Y el rey no es la excepción, pues él mismo se sirve del duro trabajo de sus cultivadores para beneficiarse del fruto de la tierra.
                                                
*** g 4/06 pág. 5 La receta de la verdadera felicidad ***
                                                
De acuerdo con Richard Ryan, profesor de Psicología en Estados Unidos, cuanto más se busca la satisfacción en los bienes materiales, menos se encuentra. Así lo reconoció Salomón en la Biblia: “El que ama el dinero nunca se satisface con lo que tiene, siempre quiere más y más” (Eclesiastés 5:10, La Palabra de Dios para Todos [PDT]). Ocurre igual que con la picadura de un mosquito: cuanto más se rasca uno, más picor produce, hasta que de tanto rascarse acaba formándose una llaga.
                                                
*** w98 15/5 págs. 4-5 ¿Pueden hacerle feliz las riquezas?
                                                
Supongamos que alguien rico consigue aún más riquezas. Salomón dice: “Cuando las cosas buenas llegan a ser muchas, los que las comen ciertamente llegan a ser muchos” (Eclesiastés 5:11). Cuantas más “cosas buenas”, o posesiones, se tienen, más personas hacen falta para cuidarlas. Técnicos, empleados de mantenimiento, criados y personal de seguridad, entre otros: a todos hay que pagarles por sus servicios, lo que, a su vez, exige más y más dinero.
                                                
Esa situación tiene una incidencia directa en la felicidad del individuo. El historiador griego Jenofonte, quien vivió en el siglo IV a.E.C., puso por escrito los dichos de alguien que había pasado de ser pobre a tener riquezas:
“¿De modo [...] que supones que ahora yo disfruto tanto más de la vida cuando más poseo? ¿No sabes —prosiguió— que ahora como, bebo y duermo sin más placer en absoluto que cuando era pobre? Son muchas mis posesiones y sólo saco esto: más tengo que vigilar, más que distribuir entre los demás, y más preocupaciones que atender. Pues ahora son muchos los sirvientes que piden comida, muchos bebida y muchos otros vestido; otros necesitan médicos; el uno llega contando que los rebaños han sido devorados por lobos, o que sus bueyes se han precipitado por un barranco, o afirmando que una epidemia ha caído sobre el ganado. De suerte que [...] tengo la impresión de que peno ahora más por tener mucho, que antes por tener poco.”
                                                
w98 15/12 pág. 23 Cuando asaltan los ladrones armados
                                                
Cómo reducir la amenaza de ser asaltados
                                                
El sabio hizo esta observación hace mucho tiempo: “La abundancia que pertenece al rico no le permite dormir” (Eclesiastés 5:12). En otras palabras, a los que tienen muchas posesiones tal vez les inquiete tanto la posibilidad de perderlas que no pueden dormir tranquilos.
                                                
Por lo tanto, una manera de reducir la inquietud y la amenaza de ser asaltados es no acumular muchas posesiones costosas. El apóstol inspirado escribió: “Todo lo que hay en el mundo —el deseo de la carne y el deseo de los ojos y la exhibición ostentosa del medio de vida de uno— no se origina del Padre, sino que se origina del mundo” (1 Juan 2:16). Los mismos deseos que impulsan a ciertas personas a comprar artículos caros, impulsan a otras a robar. Y la “exhibición ostentosa del medio de vida de uno” puede ser una invitación a los que se inclinan a saquear.
                                                
*** w98 15/5 pág. 5-6 ¿Pueden hacerle feliz las riquezas? *
                                                
El amor al dinero no conduce a la felicidad
                                                
La preocupación del rico por sus posesiones puede impedirle descansar apaciblemente de noche. Salomón escribe: “Dulce es el sueño del que rinde servicio, sin importar que sea poco o mucho lo que coma; pero la abundancia que pertenece al rico no le permite dormir” (Eclesiastés 5:12).
                                                
Cuando la inquietud por la posible pérdida de las riquezas llega a extremos, el problema no es solamente la falta de sueño. Salomón escribe en cuanto al avariento: “Todos sus días él come en la oscuridad misma, con muchísima irritación, con enfermedad de su parte y causa para indignación” (Eclesiastés 5:17). En vez de encontrar la felicidad en la riqueza, come ‘con irritación’, como si le doliera gastar incluso el dinero de la comida. Esa actitud enfermiza contribuye a la mala salud, y esta, a su vez, aumenta la ansiedad del avariento, pues le dificulta amasar más riquezas.
                                                
Esta situación quizá nos recuerde lo que el apóstol Pablo escribió: “Los que están resueltos a ser ricos caen en tentación y en un lazo y en muchos deseos insensatos y perjudiciales, que precipitan a los hombres en destrucción y ruina. Porque el amor al dinero es raíz de toda suerte de cosas perjudiciales, y, procurando realizar este amor, algunos [...] se han acribillado con muchos dolores” (1 Timoteo 6:9, 10). Por dinero, la gente estafa, miente, roba, se prostituye y hasta asesina. Al final, termina acribillada de dolores de índole emocional, física y espiritual por tratar de hacerse con riquezas y retenerlas. ¿Parece este el camino a la felicidad? Claro que no.
                                                
Contentos con lo que tenemos
                                                
Salomón tenía más que decir en cuanto a ver las riquezas con equilibrio. Escribió: “Tal como uno ha salido del vientre de su madre, desnudo volverá a irse, tal como vino; y absolutamente nada puede uno llevarse por su duro trabajo, que pueda llevarse con la mano. ¡Mira! La mejor cosa que yo mismo he visto, la cual es bella, es que uno coma y beba y vea el bien por todo su duro trabajo con el cual trabaja duro bajo el sol por el número de los días de su vida que el Dios verdadero le ha dado, porque esa es su porción” (Eclesiastés 5:15, 18).
                                                
Estas palabras indican que la felicidad no estriba en la lucha por acumular una fortuna pensando en un futuro que tal vez nunca alcancemos a vivir. Es mucho mejor estar satisfechos y contentos con los frutos de nuestro duro trabajo. El apóstol Pablo expresó una idea parecida en la carta inspirada que dirigió a Timoteo: “Nada hemos traído al mundo, y tampoco podemos llevarnos cosa alguna. Teniendo, pues, sustento y con qué cubrirnos, estaremos contentos con estas cosas” (1 Timoteo 6:7, 8; compárese con Lucas 12:16-21).
                                                
*** w77 1/10 pág. 587 ¿Qué quiso decir el sabio? ***
                                                
Comentando sobre el buen efecto que esto tiene en el individuo, Salomón declara: “También a todo hombre a quien el Dios verdadero le ha dado riquezas y posesiones materiales, también lo ha facultado para comer de ello y para llevarse su porción y para regocijarse en su duro trabajo. Este es el don de Dios. Pues no se acordará frecuentemente de los días de su vida, porque el Dios verdadero lo tiene preocupado con el regocijo de su corazón.”—Ecl. 5:19, 20.
                                                
El hombre que reconoce su prosperidad como don de Dios no va a acumular avaramente las riquezas, sino que va a usarlas para llevar gozo a otros. Ese hombre tiene un punto de vista equilibrado de sus posesiones por dejar que la sabiduría piadosa le sirva de guía. Por lo tanto, obtiene disfrute personal de lo que tiene. Jehová Dios lo ha facultado para hallar placer en el alimento y la bebida en el sentido de que le concede al individuo la sabiduría de usar apropiadamente las cosas materiales. Al mismo tiempo ese individuo no se está preocupando indebidamente por la brevedad de la vida y sus problemas e incertidumbres. No, está obteniendo tanto disfrute de hacer lo bueno en su vida que los aspectos negativos no dominan su modo de pensar. Tiene un corazón gozoso.
                                                
Sin duda el que uno se esfuerce por obtener disfrute saludable en la vida es el proceder que muestra sabiduría. Lo protege a uno de la desilusión que sufren los que tienen la vida ocupada plenamente en actividades materialistas.
                                                
*** w77 15/10 pág. 617 ¿Qué quiso decir el sabio? ***
                                                
Posesiones sin disfrute
                                                
En su inspección de los asuntos humanos, el sabio rey Salomón no pasó por alto las circunstancias que con frecuencia hacen imposible el que la gente disfrute de lo que tiene.
Tocante a cierta situación, escribió: “Existe una calamidad que he visto bajo el sol, y es frecuente entre la humanidad: un hombre a quien el Dios verdadero da riquezas y posesiones materiales y gloria y que, para su alma, no necesita ninguna de las cosas por las que muestra anhelo, y sin embargo el Dios verdadero no lo habilita para comer de ello, aunque un mero extranjero puede comerlo. Esto es vanidad y es una enfermedad mala.”—Ecl. 6:1, 2.
                                                
El Todopoderoso le permite a cualquier individuo utilizar sus habilidades dadas por Dios para adquirir posesiones y conseguir reconocimiento o gloria entre sus contemporáneos. En ese sentido Salomón podía decir correctamente que Dios ‘da’ riquezas, posesiones materiales y gloria a tal hombre. Lamentablemente, sin embargo, aunque un hombre lo tuviera todo, las circunstancias pudieran impedir que disfrutara de esas posesiones.
                                                
Pudiera tener alimento sabroso y, no obstante, debido a algún desorden estomacal o intestinal, no poder disfrutar de ello. El caso de Nabucodonosor suministra una ilustración interesante. Consiguió la posición de gobernante mundial en Babilonia. Luego, Jehová Dios lo humilló a causa de su orgullo y lo privó de su cordura. Los deleites del palacio, entre ellos el alimento y el vino excelentes, ya no atraían en absoluto a Nabucodonosor. Imaginándose que era una bestia, salió del palacio lujoso y subsistió con pasto como si fuera un toro. Mientras Nabucodonosor se estaba perdiendo de los placeres de la vida de palacio, ‘meros extranjeros’ se beneficiaban de sus riquezas. Verdaderamente lo que le acaeció a Nabucodonosor fue un mal severo, “una enfermedad mala,” durante siete años.—Dan. 4:28-37.
                                                
Después, Salomón señaló que la larga vida y una familia grande en sí no bastan para una vida de satisfacción, de contentamiento. Continúa de este modo: “Si un hombre llegara a ser padre cien veces, y viviera muchos años, de modo que llegaran a ser numerosos los días de sus años, sin embargo su propia alma no está satisfecha con cosas buenas y aun el sepulcro no ha llegado a ser suyo [quizás dando a entender que anhela el sepulcro, como lo anhelaba Job en su aflicción (Job 3:11-22)], tengo que decir que mejor le va a uno que nace prematuramente que a él. Pues en vano ha venido éste [el que nace prematuramente] y en oscuridad se va, y con oscuridad quedará cubierto su propio nombre. Ni siquiera ha visto el sol mismo, ni lo ha conocido. Tiene descanso éste más bien que aquél. Aun suponiendo que haya vivido mil años dos veces y sin embargo no haya visto lo que es bueno, ¿no es a un solo lugar que todos están yendo?”—Ecl. 6:3-6.
                                                
En realidad, si uno no puede obtener disfrute de la vida, ¿de qué valor son aun una vida larga y muchos hijos? Sean las personas ricas o pobres, jóvenes o viejas, al morir todas van a un solo lugar... el sepulcro. Para el hombre que no tiene verdadero gozo en el vivir, una larga vida simplemente significa más problemas y dificultades por un espacio de tiempo más largo que para el que muere joven. El que nace prematuramente, un bebé que nace muerto, está en mejores circunstancias en el sentido de que jamás tiene que aguantar todas las penalidades de una vida vacía, de frustración.
                                                
Salomón escribe además: “Todo el duro trabajo de la humanidad es para su boca, pero aun su propia alma no se llena. Pues ¿qué ventaja le lleva el sabio al estúpido? ¿Qué tiene el afligido al saber andar enfrente de los vivientes? Mejor es el ver de los ojos que el andar de un lugar a otro del alma. Esto también es vanidad y un esforzarse tras el viento.”—Ecl. 6:7-9. La gente trabaja duro para conseguir lo que necesita para mantenerse viva; trabaja “para su boca.” Sin embargo esto rara vez satisface sus muchos deseos, los anhelos que tiene como alma. El hombre sabio, pero descontento, quizás trate de suprimir deseos que pudieran causar problemas, mientras que el tonto cede a ellos sin ejercer restricción. Evidentemente esto fue la base para estas preguntas de Salomón: “Pues ¿qué ventaja le lleva el sabio al estúpido? ¿Qué tiene el afligido al saber andar enfrente de los vivientes?” En el sentido de que tanto el sabio como el estúpido tienen deseos de molesta persistencia, el sabio no tiene ventaja alguna. De modo similar, el afligido quizás sepa ocultar sus deseos perturbadores delante de otros, pero esto todavía no los remueve. Puesto que no se ven realizados, continúan causándole perturbación. Él tampoco está en mejores circunstancias que el tonto. De modo que el proceder verdaderamente sabio es que la persona esté contenta, que disfrute de lo que tiene, de lo que puede ver con sus ojos, en vez de estar mirando con anhelo a otra cosa y estar dejando que su deseo del alma lo prive de la paz.
                                                
Otro factor que puede perturbar el contentamiento es no reconocer que sencillamente es imposible cambiar muchas cosas. Salomón declaró: “Cualquier cosa que haya llegado a ser, su nombre ya ha sido pronunciado, y se ha llegado a saber lo que es el hombre; y él no puede defender su causa con uno que es más poderoso que él.” (Ecl. 6:10) Un hombre pudiera alcanzar riquezas y posición. Pero sigue siendo solamente lo que se pronunció que era el primer hombre, el hombre terrestre, adham, una designación hebrea que se deriva de una raíz que significa “rojo” o “rubicundo.” Sí, continúa siendo terrestre, mortal. De modo que no puede hacer ninguna transacción para mantenerse vivo indefinidamente. El salmista expresó este pensamiento como sigue: “Ninguno de ellos puede de manera alguna redimir siquiera a un hermano, ni dar a Dios un rescate por él; (y el precio de redención del alma de ellos es tan precioso que ha cesado hasta tiempo indefinido) para que todavía viva para siempre y no vea el hoyo.”—Sal. 49:7-9.
                                                
A lo más, en este sistema de cosas, la vida es muy incierta. El tiempo y las circunstancias les acaecen a todos y aumentan la incertidumbre. Por esta razón, Salomón planteó estas preguntas: “Dado que existen muchas cosas que están causando mucha vanidad, ¿qué ventaja tiene un hombre? Pues ¿quién hay que sepa cuál es el bien que el hombre tiene en la vida por el número de los días de su vida vana, cuando él los pasa como una sombra? Pues ¿quién puede decirle al hombre lo que sucederá después de él bajo el sol?”—Ecl. 6:11, 12.
                                                
En vista del hecho de que la muerte acaba con todo el esforzarse y el luchar de una persona, ¿qué verdadera ventaja hay en las posesiones materiales o prominencia que pueda adquirir el hombre? ¿Quién realmente puede decir exactamente por qué meta mundana —riquezas, prominencia, poder— vale la pena esforzarse? ¡Cuán a menudo piensa la gente que algo es deseable y, luego, al obtenerlo, queda desilusionada, quizás hasta amargada! El hecho de que la vida sea tan breve, ‘que pase como una sombra,’ solo aumenta la vejación. No hay manera de recobrar el tiempo y volver uno a dirigir sus esfuerzos hacia otra meta. Además, debido a que no hay manera de determinar lo que sucederá después de la muerte de uno, el ir tras metas materialistas para el bien de los hijos y los nietos, mientras se excluyen las cosas espirituales, tampoco lleva a verdadera satisfacción.
                                                                                                                     http://testigosdejehova-archivo.blogspot.com/                                                www.jw-archive.org

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